Territorio de la Reconquista
No fue un territorio estático sino un frente que avanzó de norte a sur durante 770 años. Los reinos protagonistas partían de los refugios montañosos del norte y fueron expandiéndose hasta el Mediterráneo y el Atlántico.
- Núcleos iniciales (ss. VIII–IX): la Cordillera Cantábrica (Asturias), los Pirineos aragoneses y los condados catalanes.
- La meseta (ss. X–XII): el valle del Duero como frontera y la meseta norte como tierra de repoblación. Toma de Toledo (1085), primera gran ciudad.
- El sur (ss. XIII–XV): las cuencas del Tajo, el Guadiana y el Guadalquivir. Córdoba (1236), Sevilla (1248), Murcia. Quedan en pie solo Granada.
- Reinos implicados: Asturias, León, Castilla, Aragón, Navarra, Portugal.
722 – 1492 (770 años)

La Reconquista fue el proceso histórico por el cual los reinos cristianos del norte de la Península Ibérica fueron recuperando progresivamente los territorios dominados por Al-Ándalus entre los siglos VIII y XV. Comenzó simbólicamente con la batalla de Covadonga (722), cuando el noble visigodo Pelayo derrotó a una expedición musulmana en las montañas asturianas, y concluyó el 2 de enero de 1492, cuando los Reyes Católicos recibieron las llaves de Granada. Fueron 770 años de guerras, pactos, colonizaciones y mezcla cultural que forjaron la identidad de España.
El término «Reconquista» es en sí mismo objeto de debate historiográfico: los medievalistas actuales señalan que no fue un proceso continuo ni uniforme, sino una suma de expansiones militares motivadas tanto por la religión como por el afán de tierras, botín y poder. Hubo siglos de coexistencia y alianzas entre reinos cristianos y musulmanes, guerras entre los propios reinos cristianos y periodos de avance y retroceso. Sin embargo, la narración de la Reconquista como proyecto de recuperación de la «España visigoda» se convirtió en un mito fundacional clave para la monarquía castellana y, más tarde, para la identidad nacional española.
Los orígenes: Asturias y la resistencia del norte
Tras la derrota visigoda de 711, solo los escarpados territorios cántabros y pirenaicos permanecieron fuera del control musulmán. En torno a 718-722, Pelayo, un noble de origen visigodo, reunió a un grupo de guerreros en las montañas asturianas y derrotó a una expedición musulmana de castigo en Covadonga (actual Cangas de Onís). Aunque el choque fue en realidad una escaramuza de escasa importancia militar, la historiografía posterior lo convirtió en el inicio mítico de la Reconquista.
El Reino de Asturias, fundado por Pelayo, fue el primer núcleo cristiano consolidado. Alfonso I (739–757) aprovechó las luchas internas de Al-Ándalus para extender el reino y despoblar la meseta norte como zona tampon. Su nieto Alfonso II (791–842) estableció la capital en Oviedo y construyó un programa ideológico de continuidad con el reino visigodo: la «restauración» de la monarquía hispano-romana-cristiana sería el objetivo declarado de la reconquista asturiana.
La expansión leonesa y el nacimiento de Castilla
En el siglo X, el reino asturiano trasladó su capital a León y se transformó en el Reino de León. Al mismo tiempo, la zona oriental del reino —las «Castillas», tierras de castillos fronterizos— fue adquiriendo una identidad propia. En 950, el conde Fernán González logró hacer hereditario el condado de Castilla, primer paso hacia su independencia. Su bisnieto Fernando I unificó Castilla y León en 1037 y tomó el título de rey.
La gran victoria de este periodo fue la toma de Toledo (1085) por Alfonso VI de León y Castilla. Toledo, antigua capital visigoda y sede del primado de la Iglesia hispana, tenía un enorme valor simbólico. Su conquista consolidó el control cristiano sobre la Meseta y abrió las puertas al sur. Fue también en este periodo cuando comenzó la leyenda del Cid Campeador (Rodrigo Díaz de Vivar), que conquistó Valencia en 1094 a título personal y se convirtió en el héroe épico de la Reconquista.
Las Navas de Tolosa: el punto de inflexión (1212)
La derrota cristiana de Alarcos (1195) ante el califa almohade marcó una pausa en el avance. Sin embargo, en 1212, una coalición sin precedentes de los reinos de Castilla, Aragón y Navarra —con contingentes de cruzados europeos— derrotó al ejército almohade en la batalla de Las Navas de Tolosa (Jaén). Esta victoria fue el punto de inflexión definitivo: demostró la superioridad militar cristiana y desencadenó el colapso del poder almohade en Al-Ándalus.
Las décadas siguientes vieron las mayores conquistas de la Reconquista: Fernando III de Castilla («el Santo») tomó Córdoba (1236), Jaén (1246) y Sevilla (1248). Jaime I de Aragón («el Conquistador») conquistó Mallorca (1229), Valencia (1238) y Murcia. En 1262 solo quedaba en pie el reino nazarí de Granada, tributario de Castilla durante más de dos siglos.
La repoblación: construir la España medieval
Paralela a la conquista militar, la repoblación fue el proceso de asentamiento de colonos cristianos en los territorios reconquistados. Distintos modelos se aplicaron según la época y la región: repoblación concejil (fueros a los que se instalaban en ciudades fronterizas), encomiendas a las órdenes militares (Santiago, Calatrava, Alcántara) en la meseta sur, y grandes donadíos a nobles en Andalucía. Este proceso configuró la estructura social y agraria del centro-sur de España con rasgos latifundistas que perdurarían hasta el siglo XX.
La caída de Granada y el fin de la Reconquista (1492)
El reino nazarí de Granada sobrevivió hasta 1492 gracias a su orografía inexpugnable, su habilidad diplomática y el pago de tributos a Castilla. La campaña final de los Reyes Católicos duró diez años (1482–1492): una guerra de asedio y rendición de ciudades en la que se combinó la artillería —novedad tecnológica decisiva— con las negociaciones. El 2 de enero de 1492, el sultán nazarí Muhammad XII (Boabdil) entregó las llaves de la ciudad. Cuenta la leyenda que, al abandonar la Alhambra, miró atrás y suspiró; su madre le habría reprendido: «Lloras como mujer lo que no supiste defender como hombre». El «Suspiro del Moro» se convirtió en imagen emblemática del fin de Al-Ándalus.
Artículos sobre la Reconquista
Sobre Reconquista
La batalla decisiva de la Reconquista (1212).
Alimentación, vivienda, oficios y costumbres durante la Reconquista.
Artículos sobre Reconquista
Preguntas frecuentes sobre la Reconquista
La Reconquista se inició simbólicamente con la batalla de Covadonga en torno al año 722, cuando el noble visigodo Pelayo derrotó a una expedición musulmana en las montañas de Asturias. Terminó el 2 de enero de 1492 con la rendición del último reino islámico de la Península, el sultanato nazarí de Granada, ante los Reyes Católicos Fernando e Isabel. Fue un proceso de casi 770 años que transformó radical y definitivamente la política, la sociedad y la cultura de la Península Ibérica.
La batalla de Covadonga (c. 722) fue un enfrentamiento en las montañas de Asturias en el que el noble visigodo Pelayo y sus seguidores derrotaron a una expedición punitiva musulmana. La victoria fue de escasa relevancia militar en su momento, pero la historiografía asturiana y leonesa posterior la convirtió en el símbolo del inicio de la Reconquista y de la continuidad con el reino visigodo. El monasterio de Covadonga, construido en el lugar de la batalla, se convirtió en santuario nacional y lugar de peregrinación de los reyes medievales.
La batalla de Las Navas de Tolosa (16 de julio de 1212) fue la mayor victoria cristiana de la Reconquista. Una coalición sin precedentes de Castilla, Aragón y Navarra, apoyada por cruzados europeos, derrotó al ejército almohade del califa Muhammad al-Nasir en Sierra Morena (Jaén). La victoria desencadenó el colapso del poder almohade en Al-Ándalus y abrió el camino a las grandes conquistas del siglo XIII: Córdoba (1236), Sevilla (1248), Valencia (1238). Es considerada una de las batallas más decisivas de la historia de España y de la Edad Media europea.
El Cid Campeador (c. 1043–1099) fue el sobrenombre de Rodrigo Díaz de Vivar, noble castellano que se convirtió en el héroe más famoso de la Reconquista. Desterrado por el rey Alfonso VI, el Cid actuó como señor de guerra independiente, sirvió al rey musulmán de Zaragoza y finalmente conquistó Valencia en 1094, gobernándola hasta su muerte. Su figura fue inmortalizada en el Cantar de Mio Cid, la primera gran obra literaria en lengua castellana. El Cid es símbolo de lealtad, honor y valentía en la tradición española.
La Reconquista tuvo efectos muy variados sobre la convivencia religiosa. Durante los primeros siglos, los territorios reconquistados mantenían poblaciones mixtas de cristianos, musulmanes (mudéjares) y judíos que coexistían bajo dominio cristiano. Sin embargo, la tendencia fue hacia una mayor intolerancia a medida que avanzaba la Reconquista: en 1391 se produjeron pogromos masivos contra los judíos; en 1492, los Reyes Católicos expulsaron a todos los judíos que no se convirtieran; y entre 1502 y 1526 se forzó la conversión de todos los musulmanes. La Reconquista culminó con la imposición de la homogeneidad religiosa en España.
Los principales reinos que protagonizaron la Reconquista fueron: el Reino de Asturias (718), origen de la resistencia cristiana; el Reino de León (910), que absorbió Asturias; el Reino de Castilla (1035), surgido como condado fronterizo de León; el Reino de Aragón (1035), formado por la unión de condados pirenaicos; el Reino de Navarra (s. X), que fue perdiendo importancia conforme avanzaba la Reconquista; el Reino de Portugal (1139), independizado de León; y la Corona de Aragón (1137), unión dinástica de Aragón y el condado de Barcelona. La unión de Castilla y Aragón bajo los Reyes Católicos (1469) completó la unificación peninsular.