España durante la Restauración
La España de la Restauración había perdido casi todo su imperio colonial y era ya esencialmente un Estado europeo.
- Territorio peninsular: todo el territorio actual de España, incluidas las islas Canarias y Baleares.
- Colonias (hasta 1898): Cuba, Puerto Rico, Filipinas y las islas del Pacífico. Todo se pierde en el «Desastre del 98».
- Norte de África: Ceuta, Melilla y, a partir de 1912, el Protectorado de Marruecos.
- Capital: Madrid, centro del sistema político del turnismo.
1874 – 1931 (57 años)

La Restauración (1874–1931) fue el sistema político que devolvió a los Borbones al trono de España en la persona de Alfonso XII y se mantuvo durante casi seis décadas. Diseñado por el político conservador Antonio Cánovas del Castillo, el sistema se basaba en el «turnismo»: la alternancia pactada en el poder entre el Partido Conservador y el Partido Liberal, sustentada por el fraude electoral y el caciquismo. Fue una época de estabilidad aparente pero también de profundas tensiones que acabarían por reventar el sistema.
La Restauración incluye algunos de los episodios más dramáticos de la historia moderna de España: el Desastre del 98 (la pérdida de Cuba, Puerto Rico y Filipinas), la Generación del 98 (Unamuno, Machado, Baroja), el Modernismo (Gaudí, Picasso joven), la Semana Trágica de Barcelona (1909), la guerra de Marruecos y el desastre de Annual (1921), y la dictadura de Primo de Rivera (1923–1930), cuyo fracaso arrastró a la monarquía.
El sistema canovista: turnismo y caciquismo
Antonio Cánovas del Castillo fue el arquitecto del sistema de la Restauración. Convencido de que España necesitaba estabilidad tras el caótico Sexenio Democrático, diseñó un sistema bipartidista en el que conservadores y liberales se alternaban pacíficamente en el gobierno mediante elecciones amañadas. Los caciques —notables locales que controlaban los votos en el mundo rural— garantizaban los resultados electorales deseados. El sistema funcionó mientras las masas permanecieron al margen de la política, pero fue incapaz de integrar a las nuevas fuerzas sociales: el movimiento obrero, el catalanismo y el republicanismo.
El Desastre del 98 y la crisis de identidad
En 1898, España perdió sus últimas colonias ultramarinas —Cuba, Puerto Rico y Filipinas— tras una breve y humillante guerra contra Estados Unidos. El Desastre del 98 fue mucho más que una derrota militar: fue una crisis existencial. España, que durante cuatro siglos había sido un imperio global, se descubrió de pronto como un país pequeño, atrasado y periférico. La Generación del 98 —Unamuno, Azorín, Baroja, Machado, Valle-Inclán— canalizó esta angustia en una literatura que interrogaba la esencia de España y buscaba su regeneración.
Modernismo y transformación social
Mientras el centro de España se debatía entre la nostalgia imperial y el regeneracionismo, Barcelona vivía una explosión de modernidad. El Modernismo catalán, con Antoni Gaudí a la cabeza, transformó la ciudad con obras como la Sagrada Familia, el Park Güell y la Casa Batlló. Al mismo tiempo, el movimiento obrero crecía con fuerza: la CNT (anarquista) y la UGT (socialista) movilizaban a millones de trabajadores. La Semana Trágica de Barcelona (1909) fue la primera gran explosión social del siglo XX español.
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Preguntas frecuentes sobre la Restauración española
La Restauración fue el periodo político que se extiende desde 1874, cuando el pronunciamiento del general Martínez Campos restauró la monarquía borbónica en la persona de Alfonso XII, hasta 1931, cuando Alfonso XIII partió al exilio tras las elecciones municipales que dieron la victoria a los republicanos. El sistema, diseñado por el político conservador Cánovas del Castillo, se basaba en la alternancia pactada entre el Partido Conservador y el Partido Liberal (turnismo), sostenida por el fraude electoral y el caciquismo rural.
El Desastre del 98 fue la derrota de España ante Estados Unidos en 1898 y la pérdida de sus últimas colonias ultramarinas: Cuba, Puerto Rico, Filipinas y las islas del Pacífico (Guam, Marianas). La guerra fue breve (abril-agosto de 1898) y la derrota española, aplastante: la flota fue destruida en Santiago de Cuba y Cavite (Filipinas). El desastre provocó una profunda crisis de identidad nacional y dio origen al movimiento regeneracionista y a la Generación del 98, que cuestionaron los fundamentos de la España tradicional.
Antoni Gaudí (1852-1926) fue el arquitecto más genial y original del Modernismo catalán y uno de los más importantes de la historia. Nacido en Reus (Tarragona), desarrolló un estilo único que combinaba la naturaleza, la geometría y la espiritualidad. Sus obras más famosas son la Sagrada Familia (Barcelona, aún en construcción), el Park Güell, la Casa Batlló y la Casa Milà (La Pedrera), todas ellas Patrimonio de la Humanidad. Gaudí murió atropellado por un tranvía en 1926 y está enterrado en la cripta de la Sagrada Familia. Se encuentra en proceso de beatificación.
La Generación del 98 fue un grupo de escritores e intelectuales españoles que, sacudidos por el Desastre del 98 (la pérdida de las últimas colonias), emprendieron una profunda reflexión sobre la identidad, los problemas y el futuro de España. Sus principales figuras fueron Miguel de Unamuno, Pío Baroja, José Martínez Ruiz ‘Azorín’, Antonio Machado, Ramón del Valle-Inclán y Ramiro de Maeztu. Compartían un tono pesimista pero apasionado, una prosa renovada y la preocupación por el paisaje y el alma de Castilla como símbolo de España.