Majos, Manolas y el Madrid de Goya: Moda y Costumbres del Siglo XVIII

Ilustración tardía (1760–1808)

A finales del siglo XVIII, mientras los ministros ilustrados de Carlos III firmaban decretos en El Pardo y los cafés de la Puerta del Sol discutían las noticias de Francia, las calles de Madrid vivían otra fiesta paralela: la del majo y la maja, tipos populares del Madrid castizo que, con su traje vistoso, su andar chulo, su habla descarada y su orgullo de barrio, se convirtieron en el emblema estético de una España que se negaba a afrancesarse. Los aristócratas de la Duquesa de Alba o la Condesa-Duquesa de Osuna imitaban a las manolas en sus retratos; los pintores de El Escorial descendían a los barrios bajos buscando modelos; Goya los inmortalizó en decenas de cartones para tapices y en retratos famosos. Fue el momento en que Madrid inventó su identidad popular.

Cartón para tapiz El Quitasol de Francisco de Goya, 1777, representando a una maja con su quitasol sujetado por un majo
El Quitasol. Francisco de Goya, 1777. Cartón para tapiz. Museo Nacional del Prado.

Los majos, chisperos, manolos, manolas y petimetres dominan la iconografía del último cuarto del siglo XVIII en España. Sus costumbres, su moda, sus barrios (Maravillas, Lavapiés, Barquillo) y su manera de entender la calle son, en gran medida, el origen de lo que hoy llamamos el Madrid castizo.

El majismo: una estética popular politizada

Hacia 1770 surge en Madrid un movimiento estético y social conocido como majismo: la adopción por parte de la clase alta aristocrática del vestido, el andar, el habla y las costumbres de los barrios populares del sur de Madrid. No era solo una moda; era una afirmación identitaria contra el afrancesamiento impuesto por los Borbones y sus ministros. La moda del majismo sacó a los nobles al Paseo del Prado y a las corridas de toros vestidos como chisperos, hablando en caló popular y asistiendo a los bailes y verbenas del pueblo.

Majos, chisperos y manolos

Los tres tipos populares más característicos del Madrid dieciochesco eran:

  • Majos y majas: habitantes de barrios bajos madrileños (Lavapiés, Embajadores, Rastro), vestidos con gusto provocador, defensores de las tradiciones hispanas frente a las modas extranjeras.
  • Chisperos: herreros y artesanos del barrio de Maravillas (entre Malasaña y Chueca). Famosos por su bravura y por ser pendencieros.
  • Manolos y manolas: habitantes del barrio de Lavapiés. La “manola” —la mujer— era un tipo independiente, con su mantón de Manila, su peineta y su descaro. El nombre deriva del gran número de judíos conversos (cristianos nuevos) apellidados Manuel que vivían en el barrio.

El traje de majo y de maja

La moda majista tenía una iconografía precisa. El hombre —el majo— vestía:

  • Chaquetilla corta ajustada, abierta por delante, con botonaduras plateadas.
  • Chaleco bordado.
  • Faja ancha de seda o estambre alrededor de la cintura.
  • Calzón corto hasta la rodilla, con medias blancas.
  • Zapatos negros con hebilla.
  • Redecilla —pañuelo ajustado en el pelo— con moña detrás.
  • Sombrero de catite (de catite = cónico) o tricornio.
  • Capa corta echada por el hombro.

La mujer —la maja— llevaba:

  • Basquiña o saya de seda con franjas bordadas, más corta de lo habitual.
  • Jubón ceñido (corpiño) con encaje.
  • Mantilla de encaje blanco o negro.
  • Mantón de Manila con flecos y flores bordadas (llega a Sevilla y Madrid desde Filipinas en el galeón).
  • Peineta alta de carey sujetando el mantón.
  • Medias blancas caladas y zapatos de tacón con lazo.

Los retratos de Goya —la Duquesa de Alba vestida de maja, la Marquesa de la Solana con mantilla— consagraron esta iconografía como imagen definitiva de la elegancia española.

Goya, pintor del majismo

Francisco de Goya (1746–1828) fue el gran cronista visual del majismo. En sus cartones para tapices para el Palacio de El Pardo —La gallina ciega, El Quitasol, La vendimia, La merienda a orillas del Manzanares, La pradera de San Isidro— retrata escenas idealizadas de majas y majos disfrutando del paisaje, jugando, picnicando, cortejando. En sus retratos de la aristocracia viste a las damas de maja (la Maja vestida y la Maja desnuda representan el mismo tipo). Los Caprichos (1799) retratan con más mordacidad los excesos del majismo: prostitutas, celestinas, borrachos, jugadores.

La vida en la calle: verbenas y bailes

El calendario festivo de Madrid giraba en torno a las verbenas populares:

  • San Antonio de la Florida (13 de junio): verbena en las orillas del Manzanares, patrona de las modistillas.
  • San Isidro (15 de mayo): romería a la pradera junto al río, pintada por Goya.
  • La Paloma (15 de agosto): verbena del barrio de La Latina, con chulos bailando chotis.
  • San Cayetano (7 de agosto).
  • Carnaval: máscaras, disfraces, bailes públicos en el Teatro del Príncipe y en la Fontana de Oro.

El fandango, las seguidillas manchegas, el bolero y el chotis (este último, importación posterior) se bailaban en las verbenas con castañuelas, guitarra, tambor y voz.

El Paseo del Prado: el escaparate social

El Paseo del Prado, urbanizado y ajardinado por Carlos III (salón del Prado, con la Fuente de Cibeles y Neptuno incorporadas), se convirtió en el escaparate social de Madrid. Al atardecer, carruajes, damas con mantilla y caballeros con capa paseaban entre sus fuentes y árboles, viéndose y siendo vistos. Fue el equivalente español de los Champs-Élysées o Hyde Park, y el lugar donde aristocracia y pueblo se encontraban.

Toros: el espectáculo nacional

La corrida de toros moderna nace en el siglo XVIII. En 1726, Francisco Romero introduce la muleta y la estocada recibiendo; su nieto Pedro Romero profesionaliza el oficio del torero a pie (hasta entonces los toros se rejoneaban a caballo desde la nobleza). En 1749 se inaugura la Real Plaza de la Maestranza de Ronda; en 1754, la Real Maestranza de Sevilla; en 1754, la Plaza de Toros de la Puerta de Alcalá en Madrid (la antecesora de Las Ventas). El toreo se convierte en fiesta nacional popular. Goya retrata toreros (Pedro Romero, Pepe-Hillo) y graba la Tauromaquia (1816) con la historia del toreo.

La Caída de los Ilustrados y el triunfo del casticismo

Paradójicamente, mientras los ministros de Carlos III intentaban europeizar España, el majismo triunfaba como afirmación castiza y antifrancesa. Esta tensión estalló en 1766 en el Motín de Esquilache —desencadenado formalmente por la prohibición ministerial de las capas largas y los sombreros de ala ancha, consideradas prendas de embozados y delincuentes. El pueblo madrileño, liderado por chisperos y majos, asaltó el Palacio Real. La victoria popular obligó al rey a destituir a Esquilache y a tolerar la capa y el chambergo.

Herencia: el casticismo sobrevive al siglo

Cuando Napoleón invada España en 1808 y el pueblo de Madrid salga a las calles el 2 de mayo (inmortalizado por Goya en El 2 de mayo y Los fusilamientos del 3 de mayo), serán los mismos majos, chulos y chisperos quienes inicien la guerrilla. El casticismo madrileño del siglo XVIII es la semilla del pueblo moderno español: un orgullo popular identitario que reaparecerá en la zarzuela del XIX, en la Transición de los 70, en la Movida madrileña de los 80. Cuando hoy una chulapa madrileña se pone mantilla y peineta el 15 de mayo para bailar chotis en la Pradera de San Isidro, está continuando —sin saberlo— la revolución estética que la Duquesa de Alba inició con su retrato vestida de maja.

Preguntas frecuentes

¿Qué eran los majos y las majas?

Tipo popular del Madrid ilustrado (s. XVIII): hombres y mujeres de los barrios del Avapiés, Maravillas y Lavapiés, con vestuario castizo (mantilla, peineta, capa, redecilla, faja), carácter chulesco y orgullo social. Goya los retrató frecuentemente. Rechazaban la moda afrancesada aristocrática y reafirmaban lo español popular.

¿Quién fue la Duquesa de Alba?

María Cayetana de Silva (1762-1802), XIII duquesa de Alba, aristócrata y mecenas del artista Francisco de Goya. Goya le pintó varios retratos, incluido el famoso de la Duquesa vestida de maja (1797). La leyenda romántica ha especulado con un romance entre ambos, no confirmado documentalmente.

¿Qué es La maja desnuda de Goya?

Uno de los cuadros más emblemáticos de Goya, pintado entre 1797 y 1800. Representa a una mujer desnuda reclinada, probablemente la mesa-amante del ministro Godoy, Pepita Tudó. Junto a su pareja La maja vestida (1800-1805), se exhiben en el Museo del Prado. Fue revolucionario por el desnudo femenino en arte profano español.

¿Qué eran las corridas de toros en el Madrid de Goya?

Espectáculo popular muy frecuente, celebrado en la Plaza Mayor hasta 1749 y después en la Puerta de Alcalá. Goya los dibujó y pintó múltiples veces, incluidas las estampas de La Tauromaquia (1816). Fueron precedente del toreo moderno a pie (Pepe-Hillo, Joaquín Rodríguez «Costillares»).

¿Quién fue Pepe-Hillo?

José Delgado Guerra, matador de toros sevillano (1754-1801), uno de los iniciadores del toreo a pie en el XVIII. Escribió La tauromaquia o arte de torear (1796), tratado fundacional. Murió corneado en la plaza de Madrid en 1801, escena inmortalizada por Goya en una célebre estampa.

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