Vida Cotidiana con los Reyes Católicos
El reinado de los Reyes Católicos (1474-1516) transformó la vida cotidiana en España a un ritmo vertiginoso. Isabel y Fernando unificaron las coronas de Castilla y Aragón, conquistaron Granada, descubrieron América, expulsaron a judíos y mudéjares y fundaron la Inquisición. Cada uno de esos acontecimientos reconfiguró lo que se comía, cómo se vestía, qué se podía decir en voz alta y a quién se rezaba.
En las calles de Toledo, Sevilla o Valladolid convivían conversos que guardaban en silencio costumbres familiares, moriscos obligados a bautizarse, campesinos que pagaban la alcabala y caballeros que soñaban con las Indias. Era una España tensionada entre la unidad impuesta desde arriba y la diversidad todavía palpable en la calle.

Alimentación y gastronomía
La cocina castellana de finales del siglo XV giraba alrededor del cocido, una olla de garbanzos, tocino, verduras y carne que mezclaba herencias judías (la adafina), moriscas y cristianas. Los conversos evitaban el cerdo para no levantar sospechas, mientras que los «cristianos viejos» lo exhibían orgullosos: el jamón en la viga del techo se convirtió en certificado de limpieza de sangre. Llegaron a la mesa los primeros productos americanos —todavía tímidamente— como el maíz o la batata, aunque patata y tomate no se popularizarían hasta el siglo XVII. Las cortes itinerantes de Isabel consumían ternera, capones, pescado (hasta 40 variedades), frutas de Valencia y el célebre vino de Ocaña.
Vivienda y vida doméstica
Las casas urbanas castellanas se organizaban en planta baja (taller o cuadra) y primer piso (vivienda), con patio interior, cocina con hogar de leña y habitaciones austeras. La nobleza estrenaba el estilo gótico isabelino o mudéjar-renaciente, con fachadas blasonadas como la del Colegio de San Gregorio (Valladolid) o la Casa de las Conchas (Salamanca). En las juderías convertidas tras 1492 quedaron sinagogas reconvertidas en iglesias (Santa María la Blanca, Corpus Christi de Segovia). La Reina Isabel llevó por primera vez una corte itinerante que pernoctaba en conventos, palacios nobiliarios y alcázares —Toledo, Segovia, Córdoba, Granada tras 1492— gobernando a caballo entre guerras y concilios.
Trabajo y oficios
La Mesta siguió siendo el motor económico: la lana merina castellana se exportaba a Flandes por millones de arrobas. Los gremios urbanos se profesionalizaron, los escribanos multiplicaron la burocracia y las ferias de Medina del Campo se consagraron como centro financiero de Europa. La conquista de Granada (1492) abrió nuevas oportunidades a los repobladores cristianos que se instalaron en el reino nazarí; el descubrimiento de América, a un flujo constante de marineros, soldados, escribanos y frailes rumbo a Sevilla y al Nuevo Mundo. La expulsión de los judíos privó a Castilla de muchos médicos, banqueros y artesanos, y el decreto de conversión forzosa a los mudéjares (1502) empobreció la agricultura de regadío levantina.
Ocio, fiestas y costumbres
La religiosidad era omnipresente: procesiones de Semana Santa, romerías a Guadalupe o Montserrat, autos de fe que la Inquisición —fundada en 1478— celebraba en plazas mayores como espectáculo disciplinario. Las fiestas de la nobleza incluían torneos, cañas (juego ecuestre de origen morisco), cacerías y bailes con música renacentista temprana. El pueblo acudía a tocadores, tablados de comedias incipientes, ferias y juegos de bolos. La llegada de la imprenta (c. 1472, Segovia) empezó a democratizar la lectura: La Celestina (1499) se convirtió en best-seller, mientras Antonio de Nebrija publicaba en 1492 la primera Gramática castellana, la primera de una lengua vulgar en Europa.
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El plato estrella era el cocido (garbanzos, tocino, carne y verduras), mestizaje de la adafina judía y la olla cristiana. Los conversos evitaban el cerdo; los cristianos viejos lo exhibían. Llegaban los primeros productos americanos (maíz, batata), pero patata y tomate tardarían un siglo más.
El Decreto de Granada (31 marzo 1492) obligó a todos los judíos que no se convirtieran al cristianismo a abandonar Castilla y Aragón en cuatro meses. Unos 100.000-200.000 sefardíes marcharon a Portugal, el Magreb y el Imperio Otomano, llevándose la lengua castellana del siglo XV (ladino).
Un tribunal eclesiástico fundado en 1478 por los Reyes Católicos para perseguir herejías, especialmente a conversos sospechosos de judaizar. Actuaba con autos de fe públicos, torturas, confiscaciones y excomuniones. Fue suprimida definitivamente en 1834.
En lo cotidiano, nuevos alimentos (maíz, patata, tomate, cacao, chile), oro y plata que transformaron la economía, un flujo migratorio hacia Sevilla y el Nuevo Mundo, y la aparición de la figura del indiano que volvía enriquecido. También la evangelización y el mestizaje en las Indias.