España en la Ilustración
La España del siglo XVIII seguía siendo un vasto imperio global, aunque cada vez más debilitado frente a las potencias emergentes (Francia, Gran Bretaña).
- Península Ibérica: todo el territorio actual de España, unificado jurídicamente por los Decretos de Nueva Planta (1707–1716) de Felipe V.
- América: virreinatos de Nueva España, Perú, Nueva Granada (1717) y Río de la Plata (1776).
- Capital: Madrid, sede de la Corte borbónica y de las nuevas instituciones ilustradas (Real Academia, Jardín Botánico, Museo del Prado).
- Focos ilustrados: Madrid, Sevilla, Valencia, Barcelona y las Sociedades de Amigos del País por toda España.
c. 1700 – 1808 (el siglo XVIII)

La Ilustración española fue el movimiento intelectual y político que intentó modernizar España durante el siglo XVIII siguiendo los principios de la razón, la ciencia y el progreso. Bajo la nueva dinastía borbónica —instaurada tras la Guerra de Sucesión (1700–1714)—, una generación de políticos, científicos y pensadores emprendió reformas profundas en la educación, la economía, la administración y la cultura, con el objetivo de sacar a España del estancamiento en que había caído tras el esplendor del Siglo de Oro.
Las figuras de Carlos III (el «mejor alcalde de Madrid»), Jovellanos, el conde de Floridablanca y Goya representan las diferentes facetas de una época que transformó España: Carlos III modernizó Madrid y las colonias; Jovellanos diseñó la reforma agraria; Floridablanca racionalizó la administración; y Goya retrató una sociedad en transición entre la tradición y la modernidad.
La Guerra de Sucesión y los Borbones (1700–1714)
La muerte sin descendencia de Carlos II (1700), último de los Austrias españoles, desencadenó la Guerra de Sucesión, un conflicto europeo en el que se disputaban el trono español el pretendiente francés Felipe de Borbón y el archiduque Carlos de Austria. La guerra dividió España: Castilla apoyó mayoritariamente a Felipe, mientras que la Corona de Aragón se alineó con el archiduque. La victoria borbónica se confirmó en las batallas de Almansa (1707) y Villaviciosa (1710). Los Decretos de Nueva Planta (1707–1716) abolieron los fueros e instituciones de Aragón, Valencia, Mallorca y Cataluña, creando por primera vez un Estado unitario de modelo francés.
Carlos III: el despotismo ilustrado (1759–1788)
Carlos III fue el monarca más representativo de la Ilustración española. Antes de reinar en España había gobernado Nápoles, donde adquirió experiencia reformista. En España impulsó la modernización de Madrid (alcantarillado, empedrado, alumbrado público, el Paseo del Prado, la Puerta de Alcalá), creó el Real Jardín Botánico, la Real Academia de Bellas Artes, y expulsó a los jesuitas (1767), cuyas propiedades se destinaron a educación pública.
En las colonias americanas, las reformas borbónicas reorganizaron la administración con nuevos virreinatos (Nueva Granada, Río de la Plata) e intendencias, liberalizaron el comercio y aumentaron la recaudación fiscal. Paradójicamente, estas reformas sembraron el descontento que alimentaría las independencias americanas apenas una generación después.
Goya: testigo de una era
Francisco de Goya (1746–1828) fue el artista que mejor retrató la España de la Ilustración y su crisis. Pintor de cámara de Carlos III y Carlos IV, su obra evolucionó desde los alegres cartones para tapices de la Real Fábrica hasta los desgarradores Desastres de la Guerra y las sombrías Pinturas Negras. Los fusilamientos del 3 de mayo (1814) es una de las obras más poderosas del arte universal. Goya fue a la vez el último gran pintor del Antiguo Régimen y el primer artista moderno.
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Preguntas frecuentes sobre la Ilustración española
La Ilustración española fue el movimiento intelectual del siglo XVIII que intentó modernizar España aplicando los principios de la razón, la ciencia y el progreso. Se manifestó en reformas políticas (centralización del Estado bajo los Borbones), económicas (liberalización del comercio, reforma agraria), educativas (creación de universidades y academias) y culturales (impulso a las ciencias, las artes y las letras). Sus principales figuras fueron los ministros reformistas como Floridablanca y Campomanes, intelectuales como Jovellanos y Feijoo, y artistas como Goya.
Carlos III (1716-1788) fue rey de España entre 1759 y 1788 y el monarca más representativo del despotismo ilustrado español. Antes de reinar en España había sido rey de Nápoles. En España impulsó la modernización de Madrid (alcantarillado, alumbrado, el Paseo del Prado, la Puerta de Alcalá), creó instituciones culturales como el Real Jardín Botánico, expulsó a los jesuitas (1767) y reformó la administración colonial americana. Es conocido como el mejor alcalde de Madrid por las profundas mejoras urbanas que impulsó en la capital.
Los Decretos de Nueva Planta (1707-1716) fueron las disposiciones promulgadas por Felipe V tras la Guerra de Sucesión española para abolir los fueros, instituciones y derecho propio de los reinos de la Corona de Aragón (Aragón, Valencia, Mallorca y Cataluña), que habían apoyado al pretendiente austriaco. Estos decretos impusieron las leyes e instituciones castellanas en todos los territorios, creando por primera vez un Estado unitario de modelo francés en España. Solo el País Vasco y Navarra conservaron sus fueros por haber apoyado a Felipe V.
Francisco de Goya (1746-1828) es considerado el último gran pintor del Antiguo Régimen y el primer artista moderno. Su influencia en el arte posterior fue inmensa: los impresionistas admiraron su técnica de pincelada suelta; los expresionistas se inspiraron en sus Pinturas Negras; los surrealistas en sus Caprichos; y Picasso reconoció su deuda directa con Los desastres de la guerra al pintar el Guernica. Su capacidad para retratar la brutalidad humana, la irracionalidad y la oscuridad psicológica anticipó corrientes artísticas que no se desarrollarían hasta un siglo después de su muerte.