Tranvías, Trenes y Obreros: Cómo se Vivía en la España Industrial de 1900

Restauración (1874–1931)

Entre 1874 y 1931, España vivió su primera gran revolución industrial. Las ciudades estallaron: Madrid pasó de 400.000 habitantes a un millón; Barcelona, de 250.000 a un millón; Bilbao y su cinturón siderúrgico multiplicaron su población por ocho. Los trenes recorrieron la península con una red de 17.000 km en 1931; los tranvías eléctricos llevaron a los obreros de la periferia al centro; las primeras fábricas textiles, siderúrgicas, eléctricas y químicas transformaron irrevocablemente el paisaje urbano. Vivir en la España industrial de 1900 suponía ser, por primera vez en la historia ibérica, un habitante moderno de una metrópoli.

Reparando las redes, óleo de Joaquín Sorolla de 1902 mostrando pescadores trabajando en la playa
Reparando las redes. Joaquín Sorolla, 1902.

Los archivos municipales, los censos, los informes del Instituto de Reformas Sociales (creado en 1903) y las novelas realistas de Galdós, Blasco Ibáñez o Baroja permiten reconstruir con precisión este mundo obrero, industrial y urbano que se construyó en dos generaciones.

Los trenes que cosieron la península

El ferrocarril fue la infraestructura definitoria de la Restauración. Empezado en 1848 (Barcelona–Mataró), acelerado a partir de 1855 por la Ley General de Ferrocarriles, en 1880 España tenía 7.000 km de vía; en 1900, 14.000; en 1931, 17.000. Las grandes líneas —Madrid–Irún (1864), Madrid–Valencia (1852), Madrid–Cádiz, Madrid–Barcelona (1860), Madrid–Sevilla (1880)— conectaron la península en tiempos antes inimaginables: Madrid–Barcelona pasó de 15 días en diligencia a 16 horas en tren. Las estaciones —Atocha (1892), Príncipe Pío, Delicias— eran catedrales de hierro y cristal, símbolo visible de la modernidad.

Los ferroviarios

La familia ferroviaria se convirtió en grupo social reconocible: uniformados, disciplinados, con pensión, alojamiento en las barriadas de la estación. Maquinistas, fogoneros, cambiavías, cantineros, jefes de estación, factores, telegrafistas. Los ferroviarios fueron también una vanguardia sindical: la huelga ferroviaria de 1917 paralizó medio país. La revista El Faro Ferroviario y el Sindicato Nacional Ferroviario defendían sus condiciones.

El tranvía eléctrico: la revolución urbana

Madrid estrenó tranvía de tracción animal (mulas) en 1871 y electrificación en 1899; Barcelona en 1899; Bilbao en 1896; Sevilla en 1887. En 1910, todas las capitales tenían sus redes de tranvías eléctricos. Pintados de colores (verde o blanco en Madrid, amarillo y marrón en Barcelona, azul y blanco en Bilbao), llevaban al obrero desde los barrios periféricos hasta las fábricas o la oficina, al empleado al ministerio, a la modistilla al taller, a la criada al mercado. Por 10 céntimos del trayecto corto o 20 del largo, toda la ciudad quedaba al alcance. Los tranvías sobrevivieron hasta finales de los 50, cuando el autobús y el coche los desplazaron.

Los barrios obreros

Las grandes fábricas generaron alrededor de sí barrios obreros específicos:

  • Madrid: Cuatro Caminos (textil y mecánica), Vallecas (alfarerías y metalurgia), Embajadores-Lavapiés (pequeñas industrias), Prosperidad (ferroviarios), Tetuán (obreros varios).
  • Barcelona: el Raval (textil), Poblenou (el “Manchester catalán” con sus centenares de fábricas textiles y metalúrgicas), Sants, Hostafrancs, Poble-sec.
  • Bilbao: la margen izquierda del Nervión (Baracaldo, Sestao, Portugalete, Somorrostro) con Altos Hornos de Vizcaya, AHV, Euskalduna.
  • Asturias: La Felguera, Mieres, Langreo, en torno a las minas de carbón y las siderurgias.
  • Sevilla: Triana (alfareros, gitanos obreros), San Bernardo.
  • Cartagena y La Unión: minas, arsenal.

Las viviendas obreras eran mínimas: habitación-cocina única, retrete común en el patio, lavadero comunitario, suelos de cemento. El hacinamiento era extremo; las enfermedades (tuberculosis, cólera, tifus) se propagaban fácilmente.

Jornada y salario

La jornada obrera era de 10 a 12 horas diarias hasta 1919, cuando la Ley de la Jornada de Ocho Horas —impulsada por la huelga de La Canadiense (Barcelona, 1919)— la redujo. Los salarios oscilaban entre 3 y 6 pesetas diarias para un hombre adulto, 1,5 a 3 para una mujer, 0,5 a 1,5 para un niño. El trabajo infantil —prohibido oficialmente desde 1873— persistió de facto hasta la República. Los obreros especializados (tornero, herrero, electricista, tipógrafo) ganaban hasta 10 pesetas; los peones, 3 o menos. Con 3 pesetas al día, una familia solo podía vivir si también trabajaban la mujer y los hijos.

La cultura obrera: ateneos, huelgas y sindicatos

La clase obrera española desarrolló durante la Restauración instituciones propias:

  • Ateneos obreros: centros de lectura, conferencias, teatro aficionado, bibliotecas. El Ateneo Enciclopédico Popular de Barcelona (1903), el Ateneo Obrero de Gijón (1881) y muchos otros ofrecían educación alternativa a la oficial.
  • Casas del Pueblo: sedes del Partido Socialista Obrero Español, con biblioteca, cafetería, salón de baile, sala de reuniones. La de Madrid (fundada en 1908, calle Piamonte) fue la más emblemática.
  • Sindicatos: UGT (socialista, 1888), CNT (anarquista, 1910), sindicatos católicos, sindicatos profesionales.
  • Cooperativas: de consumo, de producción, de viviendas.

Las huelgas fueron frecuentes y a veces muy violentas: la Huelga General de 1917 paralizó el país; la Semana Trágica de Barcelona (1909) dejó 78 muertos y decenas de iglesias quemadas; la huelga de La Canadiense (1919) consiguió la jornada de 8 horas; el pistolerismo barcelonés (1917–1923) con enfrentamientos entre patronales y sindicatos anarquistas produjo cientos de muertos.

La mujer obrera

Las fábricas textiles (Barcelona), conserveras (Galicia), tabacaleras (Sevilla, Santander, Madrid) empleaban mayoritariamente a mujeres. La cigarrera de la Real Fábrica de Tabacos de Sevilla —la Carmen de Mérimée y Bizet— era la obrera pionera: trabajaba sentada en largas naves, hablaba en voz alta, cantaba, participaba en huelgas. La Federación Libertaria de Mujeres y otras asociaciones comenzaron a organizar la conciencia femenina obrera en los años 20. La doble jornada —fábrica más trabajo doméstico— era la norma.

El ascensor, la luz eléctrica y el teléfono

Las tecnologías domésticas que hoy damos por supuestas aparecen durante la Restauración: la luz eléctrica (Barcelona 1881, Madrid 1888) reemplazó al gas; el ascensor hidráulico (Madrid, años 80) permitió edificios altos; el teléfono (Barcelona 1884, Madrid 1886) conectó oficinas y hogares acomodados; la máquina de escribir masculinizó y luego feminizó la oficina. Los primeros automóviles empezaron a circular tímidamente a partir de 1900; el Hispano Suiza, fundado en Barcelona en 1904, produjo los primeros coches de lujo españoles.

Los grandes almacenes

Los grandes almacenes llegaron tarde a España pero llegaron: Al Grand Magasin de Novedades (Madrid, 1875), Almacenes Rodríguez (Madrid), Sepu (1933), El Encanto y posteriormente Galerías Preciados (1943) y El Corte Inglés (1940). Las dependientas, con uniforme negro y camisa blanca, eran una nueva figura urbana de la mujer trabajadora: visible, uniformada, salariada, consumidora.

Herencia: la ciudad moderna como infraestructura

La infraestructura básica de la ciudad española moderna —ferrocarril metropolitano, tranvía (luego metro), luz eléctrica, teléfono, agua corriente, alcantarillado, correo, almacenes, barrios diferenciados por clase— se construyó durante la Restauración. El obrero urbano, hasta entonces un personaje minoritario, se convirtió entonces en la gran figura social nueva, con su cultura, sus sindicatos, sus huelgas, sus ateneos. Esta sociedad industrial emergente chocará en los años 30 con las estructuras del Antiguo Régimen que aún persistían, y el choque será tan fuerte que desembocará en la Guerra Civil. Pero buena parte de los derechos, las infraestructuras y las formas de vida que hoy identificamos como modernas se inventaron y se consolidaron precisamente en aquellas tres décadas largas de tranvías y fábricas.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo llegaron los primeros tranvías a España?

A finales del siglo XIX. Madrid tuvo su primera línea tirada por mulas en 1871 y la electrificación en 1898. Barcelona implantó tranvías desde 1872; Valencia desde 1876. Fueron el principal transporte urbano hasta los años 50, cuando fueron sustituidos por autobuses. Hoy varias ciudades han recuperado el tranvía.

¿Cómo vivían los obreros en la España industrial?

En barrios obreros periféricos (Carabanchel, Cuatro Caminos en Madrid; Poble Sec, Clot en Barcelona; Vizcaya minera) con casas de una o dos habitaciones sin baño, agua común en patio o calle, electricidad escasa. Jornadas de 12-14 horas, salarios bajos, niños trabajando desde los 10 años. Mortalidad infantil altísima.

¿Qué eran las Casas Baratas?

Viviendas económicas construidas para obreros desde la Ley de Casas Baratas de 1911, ampliada en 1921. Los bloques de la Colonia del Pico del Pañuelo (Madrid), la Ciutat Meridiana (Barcelona) o las casas de Bermeo son ejemplos. Fueron el primer intento estatal de política de vivienda social en España.

¿Qué era el movimiento obrero español?

El conjunto de sindicatos, partidos y asociaciones que defendieron los derechos laborales. UGT (socialista, 1888), CNT (anarcosindicalista, 1910) y los sindicatos católicos fueron las grandes fuerzas. El Primero de Mayo, las huelgas generales de 1890 y la Semana Trágica de Barcelona (1909) marcaron su historia.

¿Cuándo llegó la electricidad a las casas españolas?

La primera electrificación urbana fue en 1852 en Madrid (alumbrado público experimental). La electrificación masiva de viviendas empezó en 1890 en grandes ciudades pero no llegó a pueblos y zonas rurales hasta los años 40 y 50 del siglo XX. Hasta entonces, muchos hogares usaban velas o lámparas de aceite.

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