Bartolomé de las Casas: El Defensor de los Indígenas

Conquistas de América (siglo XVI)

Fray Bartolomé de las Casas (Sevilla, 1484 – Madrid, 1566) fue un fraile dominico, cronista, obispo y polemista que dedicó más de medio siglo de su vida a denunciar los abusos de la conquista española contra los pueblos indígenas de América y a exigir una política colonial basada en la justicia y los derechos humanos. Es considerado el primer gran defensor de los derechos de los pueblos indígenas en la historia universal, precursor remoto de los derechos humanos modernos y la primera voz europea que argumentó de manera sistemática que los indios americanos eran seres humanos con plena dignidad y derechos, no “bestias” ni “esclavos naturales” como sostenían muchos contemporáneos suyos.

Fray Bartolomé de las Casas, defensor de los indígenas americanos.
Fray Bartolomé de las Casas, defensor de los indígenas americanos.

Su obra más célebre, la Brevísima relación de la destrucción de las Indias (1552), es una de las denuncias más crudas y polémicas de la literatura española y fue utilizada durante siglos como pieza clave de la “leyenda negra” antiespañola. Su impacto fue tan profundo que provocó la promulgación de las Leyes Nuevas de 1542, la primera legislación del mundo occidental que prohibía explícitamente la esclavitud de los indígenas y limitaba el sistema de encomiendas.

Del encomendero al fraile: la conversión (1484-1514)

El joven encomendero en La Española

Bartolomé de las Casas nació en Sevilla en 1484, probablemente de una familia de conversos. Su padre, Pedro de las Casas, viajó con Cristóbal Colón en su segundo viaje (1493) y obtuvo tierras en La Española. El propio Bartolomé se trasladó a La Española en 1502, donde recibió una encomienda de indios taínos y ejerció como encomendero durante más de una década: los indígenas asignados trabajaban para él en minas y campos. Era clérigo secular, no fraile, y vivía como cualquier colono español de la época, beneficiándose directamente del sistema de explotación.

En 1510 llegaron a La Española los primeros dominicos, entre ellos fray Pedro de Córdoba y fray Antón de Montesinos. El tercer domingo de Adviento de 1511, Montesinos pronunció en Santo Domingo el sermón más famoso de la historia de América, dirigido a los encomenderos reunidos en la iglesia: «¿Con qué derecho y con qué justicia tenéis en tan cruel y horrible servidumbre aquestos indios? ¿Estos, no son hombres? ¿No tienen ánimas racionales?». El sermón provocó una crisis política y es considerado el primer acto público de defensa de los derechos de los indígenas.

La conversión de 1514

La conversión personal de Las Casas se produjo durante la Cuaresma de 1514 en Cuba, donde participaba como capellán en la campaña de conquista de Diego Velázquez. Mientras preparaba un sermón, leyó el pasaje del Eclesiástico (34:18-22) que dice: «Inmolar a un hijo a los ojos de su padre es el sacrificio de quien ofrece a Dios un bien mal adquirido». El texto lo golpeó como un rayo: comprendió que los bienes que disfrutaba como encomendero procedían directamente del sufrimiento de los indios. Renunció públicamente a su encomienda ante el gobernador, liberó a sus indígenas y dedicó el resto de su vida —52 años más— a combatir el sistema colonial.

El activismo: entre América y la corte (1514-1547)

Los viajes a España y las Leyes de Burgos

A partir de 1515, Las Casas inició un incansable ir y venir entre América y la corte española (entonces itinerante entre Valladolid, Toledo, Barcelona, Zaragoza) para denunciar los abusos ante el rey, el Consejo de Indias y los prelados. Tuvo la audacia de presentarse directamente ante Fernando el Católico (que lo escuchó con frialdad), luego ante el cardenal regente Cisneros (que lo nombró brevemente “protector de los indios”), luego ante Carlos V (que mostraba más sensibilidad al argumento moral). Cada viaje era una odisea de meses de navegación, intrigas cortesanas, rechazos de los poderosos y frustraciones burocráticas. Las Casas nunca se rindió.

Los proyectos utópicos y el ingreso en los dominicos

En 1520 obtuvo del Consejo un proyecto para fundar una colonia modelo de evangelización pacífica en la costa de Venezuela (Cumaná), donde demostraría que los indios podían ser convertidos sin violencia. El experimento fracasó estrepitosamente: los colonos españoles vecinos sabotearon el proyecto, los indios atacaron la colonia y varios colonos murieron. Desalentado, Las Casas ingresó en la Orden de Predicadores (dominicos) en 1522 y se retiró al convento de Santo Domingo de La Española, donde pasó los siguientes diez años escribiendo su monumental Historia de las Indias, una crónica en tres volúmenes de la conquista desde Colón hasta su época, redactada con una mezcla de erudición y apasionamiento que sigue siendo una de las fuentes fundamentales para el estudio del siglo XVI americano.

Las Leyes Nuevas de 1542

En 1540, Las Casas regresó a España y presentó a Carlos V un memorial demoledor sobre las atrocidades de la conquista, que el emperador acogió con preocupación. El resultado fue la promulgación de las Leyes Nuevas del 20 de noviembre de 1542, la legislación más revolucionaria de la colonización americana:

  • Prohibían la esclavitud de los indios en cualquier circunstancia.
  • Abolían las encomiendas nuevas y prohibían la herencia de las existentes: al morir el encomendero, los indios volvían a la Corona.
  • Establecían funcionarios de la Corona encargados de proteger a los indígenas.
  • Limitaban el trabajo forzado y regulaban los tributos.

Las Leyes Nuevas provocaron una rebelión generalizada de los encomenderos en América —la más grave en Perú, donde el virrey Blasco Núñez Vela fue asesinado por los rebeldes liderados por Gonzalo Pizarro (hermano de Francisco) en 1546—. Carlos V tuvo que modificar algunas disposiciones para calmar la rebelión, pero el principio quedó establecido: los indios no podían ser esclavizados. Las Casas había cambiado la historia colonial para siempre.

La Brevísima relación de la destrucción de las Indias (1552)

En 1552, Las Casas publicó en Sevilla su obra más conocida: la Brevísima relación de la destrucción de las Indias, una denuncia escrita en un estilo deliberadamente violento y emotivo para provocar la reacción del lector. El texto describe con detalle gráfico las matanzas, esclavizaciones, torturas y destrucciones que los conquistadores españoles habían cometido contra los indígenas desde la llegada de Colón: quemar aldeas con familias dentro, arrojar niños a los perros, ahogar indios encadenados, quemar caciques vivos, violar mujeres, imponer trabajos letales en las minas. Las cifras que da —millones de muertos— han sido cuestionadas por los historiadores como exageradas, pero la base factual es sólida: el colapso demográfico de los taínos de La Española (de unos 250.000 en 1492 a casi cero en 1540, según los censos coloniales) era un hecho documentado.

La Brevísima fue traducida al holandés, francés, inglés, alemán, latín e italiano en las décadas siguientes, con grabados de Theodor de Bry que añadían ilustraciones truculentas que fijaron para siempre la imagen del “conquistador español” como bárbaro sanguinario. Se convirtió en una de las principales fuentes de la “leyenda negra” antiespañola, usada durante siglos por las potencias rivales (Holanda, Inglaterra, Francia) como propaganda. Irónicamente, el texto era la autocrítica de un español que denunciaba los abusos de su propio país —un acto de valentía ética— pero fue usado por los enemigos de España como si representara toda la colonización, ignorando las voces de los propios reformistas españoles.

La controversia de Valladolid (1550-1551)

El episodio intelectual más célebre de la vida de Las Casas fue la famosa controversia de Valladolid (agosto de 1550 – abril de 1551), un debate formal organizado por Carlos V en el Colegio de San Gregorio de Valladolid para dirimir la cuestión de la legitimidad de la conquista y el trato a los indígenas. Es, probablemente, el primer debate público sobre derechos humanos de la historia.

Los contrincantes eran Las Casas, que defendía que los indios eran seres humanos libres con plenos derechos, y el humanista y cronista Juan Ginés de Sepúlveda, que sostenía —basándose en Aristóteles— que los indios eran “esclavos por naturaleza” cuya conquista estaba justificada por su idolatría, sus sacrificios humanos y su presunta inferioridad civilizatoria. Las Casas argumentó durante cinco días seguidos, leyendo un tratado de cientos de páginas, mientras Sepúlveda presentó un resumen de su posición.

La junta de teólogos que evaluó el debate no emitió un veredicto formal, pero en la práctica la posición de Las Casas prevaleció: Sepúlveda no obtuvo permiso para publicar su tratado Democrates Alter, y las políticas de la Corona siguieron la línea protectora (con todos sus límites y fracasos prácticos). La controversia de Valladolid sigue estudiándose hoy como un hito en la historia del pensamiento sobre la dignidad humana y los derechos de los pueblos colonizados.

La muerte y el legado

Las Casas fue nombrado obispo de Chiapas (México) en 1544, pero sus intentos de aplicar las Leyes Nuevas provocaron una rebelión de los colonos locales que lo obligaron a regresar a España en 1547. Pasó los últimos 19 años de su vida en Madrid y Valladolid, escribiendo, litigando ante el Consejo de Indias y siguiendo con su incansable activismo. Murió en el convento dominico de Atocha, Madrid, el 17 de julio de 1566, a los 82 años.

Su legado sigue siendo controvertido. Para unos es un héroe moral, el primer defensor de los derechos humanos y la prueba de que la España del XVI también fue capaz de autocrítica radical. Para otros fue un fanático exagerador cuya obra alimentó la leyenda negra y distorsionó la imagen de la colonización española. Los historiadores actuales tienden a reconocer ambas cosas: sus cifras eran a menudo desmesuradas, pero los abusos que denunciaba eran reales y masivos, y su contribución a la legislación protectora de los indígenas fue genuina. La Escuela de Salamanca (Francisco de Vitoria, Domingo de Soto), la teología de los derechos naturales y la propia idea de derecho internacional humanitario no habrían sido posibles sin su combate.

Preguntas frecuentes

¿Quién fue Bartolomé de las Casas?

Bartolomé de las Casas (Sevilla, 1484 – Madrid, 1566) fue un fraile dominico, obispo de Chiapas, primer sacerdote ordenado en América (1510) y el más célebre defensor de los derechos de los indígenas. Dedicó medio siglo a combatir la encomienda y a exigir a la Corona legislación protectora para los pueblos originarios.

¿Qué son las Leyes Nuevas de 1542?

Un corpus legal promulgado por Carlos V el 20 de noviembre de 1542 que abolió la esclavitud indígena, prohibió nuevas encomiendas y limitó drásticamente las existentes. Fueron impulsadas por Las Casas. Provocaron revueltas de colonos (especialmente en Perú) y su aplicación fue parcial, aunque marcaron un hito.

¿Qué es la Brevísima relación de la destruición de las Indias?

Un panfleto denunciatorio escrito por Las Casas en 1542 y publicado en Sevilla en 1552. Describe las atrocidades cometidas por los conquistadores contra los indígenas americanos. Tuvo éxito internacional: fue traducido a todas las lenguas europeas y se convirtió en el texto fundacional de la llamada «leyenda negra» española.

¿Defendió Bartolomé de las Casas la esclavitud africana?

Inicialmente sí: propuso la importación de esclavos africanos para sustituir a los indígenas en las encomiendas, pensando que los africanos estaban «mejor preparados» para el trabajo. Posteriormente se arrepintió públicamente y lo consideró el mayor error de su vida. El reconocimiento de esta contradicción aparece en su Historia de las Indias.

¿Por qué es importante Bartolomé de las Casas?

Porque planteó por primera vez en la historia moderna —en la polémica de Valladolid (1550-1551) con Juan Ginés de Sepúlveda— que los pueblos colonizados tenían los mismos derechos humanos que los europeos. Es considerado precursor de los derechos humanos modernos y de la antropología.

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