Hernán Cortés: La Conquista del Imperio Azteca (1519–1521)

Conquistas de América (siglo XVI)

Hernán Cortés de Monroy y Pizarro Altamirano (Medellín, Extremadura, 1485 – Castilleja de la Cuesta, Sevilla, 1547) fue el conquistador español que, entre 1519 y 1521, puso fin al Imperio Azteca con apenas unos cientos de hombres, ejecutando una de las empresas militares y políticas más asombrosas y controvertidas de la historia universal. La caída de Tenochtitlan —la mayor ciudad de la América precolombina, con más de 200.000 habitantes— el 13 de agosto de 1521 cambió para siempre la historia del continente americano y abrió el camino al dominio español sobre el territorio de la actual México durante los tres siglos siguientes.

Retrato de Hernán Cortés (1485-1547), conquistador del Imperio azteca.
Retrato de Hernán Cortés (1485-1547), conquistador del Imperio azteca.

La figura de Cortés reúne, más que ninguna otra, las contradicciones de la conquista española de América: la audacia militar rayana en la locura, la habilidad diplomática para aprovechar las rivalidades entre pueblos indígenas, la ambición personal sin límites, la violencia extrema y la protección de algunos aspectos de la cultura mesoamericana. Hoy es a la vez héroe para algunos y símbolo del genocidio colonial para otros.

Los primeros años: Medellín y Santo Domingo

La juventud en Extremadura (1485-1504)

Hernán Cortés nació en 1485 en Medellín, una pequeña villa extremeña de la provincia de Badajoz, en el seno de una familia de hidalgos pobres. Su padre, Martín Cortés de Monroy, era un infanzón sin fortuna pero con parientes de peso en la Corona; su madre, Catalina Pizarro Altamirano, era prima segunda del Francisco Pizarro que años después conquistaría el Perú. Los dos grandes conquistadores del siglo XVI eran, por tanto, parientes lejanos.

Con 14 años fue enviado a estudiar a Salamanca, donde pasó dos años estudiando latín y leyes, aprendizaje que le sería más útil de lo que nadie hubiera sospechado: Cortés sería el único de los grandes conquistadores que redactó personalmente sus propias Cartas de Relación, dirigidas a Carlos V, en un castellano ejemplar. Abandonó los estudios en 1501 y, tras vagabundear por Sevilla, se embarcó en 1504 hacia La Española (actual República Dominicana y Haití), donde el gobernador Nicolás de Ovando le concedió una encomienda y tierras. Tenía 19 años.

Cuba y los preparativos (1511-1518)

En 1511 Cortés se sumó a la conquista de Cuba comandada por Diego Velázquez, y tras la campaña fue nombrado secretario del nuevo gobernador y alcalde de Santiago de Cuba. Durante años vivió con relativa comodidad como encomendero en Cuba, pero con creciente ambición. Su relación con Diego Velázquez fue deteriorándose: competían por el control político y por las mujeres. En 1518, cuando las expediciones exploratorias de Francisco Hernández de Córdoba (1517) y Juan de Grijalva (1518) habían revelado la existencia de una gran civilización en el continente, Velázquez le encargó inicialmente organizar una nueva expedición comercial a México, pero cambió de opinión en el último momento. Cortés, advertido de la contraorden, se hizo a la mar clandestinamente el 18 de febrero de 1519 con 11 naves, 508 soldados, 100 marineros, 16 caballos y 14 cañones. Era un acto de rebeldía que colocaba al conquistador al margen de la legalidad.

De la costa a Tenochtitlan (febrero-noviembre 1519)

Tabasco, doña Marina y Veracruz

Cortés desembarcó primero en Cozumel y luego en Tabasco, donde venció fácilmente a los indígenas locales en la batalla de Centla (marzo de 1519) —la primera en la que los mexicas vieron a un caballo europeo, que tomaron por una criatura sobrenatural— y recibió como regalo 20 mujeres esclavas. Entre ellas estaba una joven nahua llamada Malinalli, bautizada como Marina y conocida por los españoles como doña Marina y por los mexicas como Malintzin o “la Malinche”. Hablaba náhuatl (la lengua de los mexicas) y maya chontal. Fue, junto al náufrago Jerónimo de Aguilar que conocía el maya, la pieza clave de la comunicación entre Cortés y el Imperio Azteca durante toda la conquista, además de su amante y madre de su hijo Martín Cortés “el Mestizo”.

En Semana Santa de 1519, Cortés fundó la Villa Rica de la Vera Cruz, el primer ayuntamiento español en la Nueva España. El acto era jurídicamente decisivo: como alcalde fundador, Cortés dejaba de depender de Diego Velázquez y pasaba a responder solo ante el rey Carlos V. Poco después, para impedir que sus hombres pensaran en regresar a Cuba, ordenó “dar al través” con las naves —es decir, desguazarlas y hundirlas— dejando a la expedición sin posibilidad de retorno.

La alianza con los tlaxcaltecas

Camino del interior, Cortés libró en septiembre de 1519 varias batallas contra los tlaxcaltecas, pueblo de lengua náhuatl enemistado tradicionalmente con los mexicas de Tenochtitlan. Tras varios enfrentamientos intensos, Cortés convenció a los líderes tlaxcaltecas (Xicohténcatl el Viejo y el Joven, Maxixcatzin) de aliarse con él contra Moctezuma. La alianza con Tlaxcala sería uno de los factores decisivos de toda la conquista: los tlaxcaltecas aportaron miles de guerreros, conocimiento del terreno e inteligencia militar, y se convirtieron en aliados permanentes de los españoles durante todo el periodo colonial.

La matanza de Cholula

En octubre de 1519, Cortés llegó a Cholula, ciudad sagrada consagrada a Quetzalcóatl y aliada de Moctezuma. Alertado por doña Marina de un supuesto plan para asaltarlo, Cortés ejecutó una matanza preventiva: reunió a los nobles cholultecas en el patio del templo y ordenó degollarlos a todos. Las crónicas mexicas hablan de varios miles de muertos. La matanza de Cholula fue uno de los episodios más recordados de la campaña y el que más ha pesado en la memoria de la conquista.

Tenochtitlan: encuentro y Noche Triste

La entrada en Tenochtitlan (8 de noviembre de 1519)

Tras una lenta marcha por el paso entre los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl, los españoles contemplaron por primera vez la laguna de Texcoco y la capital mexica desde las alturas. Tenochtitlan, construida sobre una isla en el lago, con sus templos piramidales, sus calzadas y acueductos, tenía entre 200.000 y 300.000 habitantes y era una de las mayores ciudades del mundo en ese momento, comparable a Constantinopla o El Cairo. Sevilla, la mayor ciudad de España, tenía unos 50.000. Bernal Díaz del Castillo escribió años después que los soldados «decíamos que parecía a las cosas de encantamiento que cuentan en el libro de Amadís».

El 8 de noviembre de 1519, el emperador Moctezuma II Xocoyotzin recibió personalmente a Cortés en la calzada de Iztapalapa, le puso collares de flores y oro y los alojó en el palacio de su padre Axayácatl. Durante los siguientes meses, Cortés mantuvo a Moctezuma como prisionero disimulado, en una situación de poder extraña: gobernaba a través del emperador, a quien trataba con formalidades de respeto mientras reforzaba su propio control sobre la ciudad. Entretanto, los españoles y los aliados tlaxcaltecas exploraron, saquearon oro y enviaron informes a Carlos V.

La expedición de Narváez y la Noche Triste

En mayo de 1520, Cortés tuvo que dejar Tenochtitlan para hacer frente a una expedición enviada por Diego Velázquez al mando de Pánfilo de Narváez, con orden de detenerlo. Cortés derrotó a Narváez en la batalla de Zempoala y consiguió incorporar a sus hombres a sus propias filas. Pero en su ausencia, el teniente Pedro de Alvarado cometió en Tenochtitlan la matanza del Templo Mayor: durante una fiesta religiosa mexica, ordenó a sus hombres atacar a los bailarines y sacerdotes y los masacró. La ciudad se levantó en armas.

Cuando Cortés regresó a finales de junio, encontró a sus hombres sitiados en el palacio de Axayácatl. Moctezuma, obligado a salir a hablar a los suyos para calmarlos, fue apedreado por su propio pueblo y murió pocos días después (las crónicas españolas dicen que a causa de las pedradas; las mexicas acusan a los españoles de haberlo ejecutado). La situación se hizo insostenible. La noche del 30 de junio al 1 de julio de 1520 —la célebre “Noche Triste”—, Cortés intentó evacuar Tenochtitlan por la calzada de Tacuba. La retirada se convirtió en una masacre: murieron más de la mitad de los españoles y miles de aliados tlaxcaltecas. Cortés lloró, según la tradición, bajo un árbol (“el árbol de la Noche Triste”, aún conservado en Ciudad de México).

El asedio y la caída de Tenochtitlan (1521)

Tras la Noche Triste, Cortés se refugió en Tlaxcala, donde sus aliados lo protegieron y le permitieron reorganizarse. Durante los siguientes meses, reforzado con nuevos contingentes llegados de Cuba (atraídos por los informes de riqueza), construyó 13 bergantines en Tlaxcala —con ayuda del maestro constructor Martín López— y los hizo transportar por piezas a la laguna de Texcoco para imponer el control naval del lago, factor decisivo.

El asedio de Tenochtitlan comenzó en mayo de 1521 y duró casi 80 días. Cortés bloqueó las tres calzadas principales (Iztapalapa, Tacuba, Tepeyac), cortó el acueducto de Chapultepec (dejando a la ciudad sin agua dulce) y fue avanzando metro a metro demoliendo edificios y cegando canales. A la crueldad del asedio se sumó un factor invisible pero catastrófico: la viruela, introducida por un esclavo africano de la expedición de Narváez, que había comenzado a diezmar a los mexicas meses antes. El nuevo emperador Cuitláhuac, hermano y sucesor de Moctezuma, murió de viruela en noviembre de 1520 tras apenas 80 días de reinado. Lo sucedió su sobrino Cuauhtémoc, que lideraría la defensa final.

Tenochtitlan cayó el 13 de agosto de 1521. Cuauhtémoc fue capturado intentando escapar en canoa por el lago. Se calcula que murieron entre 100.000 y 240.000 mexicas durante el asedio, entre combate, hambre, sed y enfermedad. La ciudad quedó destruida. Sobre sus ruinas, Cortés fundaría la nueva capital del virreinato de Nueva España: la Ciudad de México.

El marqués del Valle de Oaxaca y el declive

Carlos V recompensó a Cortés con el título de Marqués del Valle de Oaxaca y una enorme encomienda, pero no le concedió el cargo de virrey, que recayó en el letrado Antonio de Mendoza. Cortés, incómodo bajo la autoridad virreinal, pasó sus últimos años en un ir y venir entre México y España, enredado en pleitos judiciales, acusaciones por la muerte de su primera esposa, expediciones fallidas al Pacífico (fue él quien descubrió en 1535 la península de Baja California), y participaciones militares en Argelia al servicio del emperador.

Murió empobrecido y amargado en Castilleja de la Cuesta (Sevilla) el 2 de diciembre de 1547. Sus restos fueron trasladados varias veces entre España y México y hoy reposan discretamente en el Hospital de Jesús Nazareno de la Ciudad de México, el primer hospital europeo del continente americano, fundado por el propio Cortés.

Preguntas frecuentes

¿Quién conquistó el imperio azteca?

Hernán Cortés (Medellín, 1485 – Castilleja de la Cuesta, 1547), extremeño, con apenas 600 soldados españoles y 16 caballos. Conquistó Tenochtitlán entre 1519 y 1521 aliándose con pueblos enemigos de los mexicas —especialmente los tlaxcaltecas, totonacas y cempoaltecas— que aportaron el grueso de las tropas.

¿Por qué quemó Cortés sus naves?

Al llegar a Veracruz en 1519, los barrenó o hundió para impedir que sus hombres, vacilantes ante la inmensidad de la empresa, pudieran regresar a Cuba. En realidad inutilizó las naves más que incendiarlas, pero la expresión «quemar las naves» pasó al idioma español con el significado de empeño absoluto e irreversible.

¿Quién fue la Malinche?

Malintzin, bautizada Marina, fue una noble nahua entregada a Cortés como esclava en 1519. Hablaba náhuatl y maya, y aprendió español. Fue intérprete, estratega y consejera de Cortés, además de madre de su hijo Martín. Su papel en la conquista fue tan decisivo como el de cualquier capitán español.

¿Dónde murió Hernán Cortés?

En Castilleja de la Cuesta (Sevilla) el 2 de diciembre de 1547, a los 62 años, enfermo de pleuresía y desencantado por no recibir el reconocimiento que esperaba de la Corona. Sus restos han sido trasladados once veces; hoy reposan en la iglesia del Hospital de Jesús Nazareno en Ciudad de México.

¿Cuánto tiempo duró la conquista de México?

La campaña contra el imperio mexica duró unos dos años y medio: desde febrero de 1519, cuando Cortés desembarcó en Yucatán, hasta el 13 de agosto de 1521, día de la caída definitiva de Tenochtitlán. La pacificación del norte y sur mexicanos prolongó las campañas durante décadas.

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