La España de la Restauración (1874–1931) inventó un modelo de ocio urbano moderno que aún hoy reconocemos en sus grandes ciudades: zarzuelas populares, toros en plazas monumentales de hierro fundido, verbenas de barrio, paseos dominicales, cafés con camareros de chaquetilla, teatros líricos con platea, palco y gallinero, playas burguesas en San Sebastián y Santander, tranvías para desplazarse al teatro, nuevas salas de baile con luz eléctrica. Es la Belle Époque a la española, con sus luces —la urbanización, el transporte, la prensa masiva, los deportes— y sus sombras —la pobreza rural, las guerras coloniales, la violencia anarquista, la crisis del 98.

Benito Pérez Galdós en sus Episodios Nacionales y en sus novelas madrileñas (Fortunata y Jacinta, Miau), Emilia Pardo Bazán, Pío Baroja, Clarín (La Regenta), Vicente Blasco Ibáñez y Armando Palacio Valdés retratan con detalle esta vida social, teatral y festiva que era, simultáneamente, moderna y desigual.
La zarzuela: el teatro nacional
La zarzuela —género lírico español que combina diálogos hablados con piezas cantadas— vivió su mayor edad de oro entre 1880 y 1920. El Teatro de la Zarzuela de Madrid (fundado en 1856) y los teatros líricos de todas las capitales programaban centenares de obras nuevas cada año. El género se dividió en dos:
- Zarzuela grande: tres actos, tema dramático o histórico. Obras emblemáticas: La bruja (Chapí, 1887), Doña Francisquita (Vives, 1923), La verbena de la Paloma (Bretón, 1894) aunque técnicamente género chico, y Luisa Fernanda (Torroba, 1932).
- Género chico: un solo acto, ambientado en barrios populares madrileños. Piezas de una hora que el público veía en sesión continua (hasta cuatro por noche). La Gran Vía (Chueca, 1886), La Verbena de la Paloma, La Revoltosa (Chapí, 1897), Agua, azucarillos y aguardiente, El bateo, La chulapona.
Chueca, Bretón, Barbieri, Chapí, Serrano, Caballero, Torroba son los grandes compositores. Sus melodías se cantaban en las calles, se silbaban en los tranvías, se grababan en los primeros discos.
Los toros: la fiesta nacional consolidada
La corrida de toros moderna se consolidó definitivamente durante la Restauración. Se construyeron las grandes plazas monumentales: Madrid (puerta de Alcalá 1874, luego Las Ventas 1931), Valencia (1851), Sevilla (la Real Maestranza, renovada), Pamplona, Bilbao, Zaragoza, Barcelona (Las Arenas, 1900). Los toreros —Lagartijo, Frascuelo, Guerrita, Bombita, Machaquito, Joselito el Gallo, Juan Belmonte— fueron las primeras grandes estrellas mediáticas españolas: la prensa seguía sus pasos, sus boda, sus duelos. Joselito y Belmonte libraron el mítico mano a mano de 1915–1920, disputa legendaria en la que se decidieron los cánones del toreo moderno.
Teatros de prosa y cuplé
Junto a la zarzuela, los teatros de prosa programaban drama romántico (Echegaray, premio Nobel 1904), comedia burguesa (Benavente, Nobel 1922), melodrama. Los teatros Español y Princesa de Madrid, el Lope de Vega de Sevilla, el Lliure de Barcelona eran las principales salas. A su lado, los cafés-concierto y los music-halls ofrecieron un género nuevo: el cuplé, canción breve picante o pícara interpretada por cupletistas con vestidos llamativos y gran atractivo sexual. La Fornarina, la Goya, Raquel Meller, Amalia de Isaura fueron las primeras estrellas femeninas con fama internacional; Raquel Meller triunfará luego en París.
Las verbenas populares de Madrid
El calendario festivo madrileño —heredero del siglo XVIII, ampliado— giraba en torno a las verbenas de barrio:
- San Antonio de la Florida (13 junio): verbena de las modistillas.
- San Isidro (15 mayo): romería gran pradera.
- San Juan (24 junio): hogueras y noche en blanco.
- La Paloma (15 agosto): verbena de La Latina.
- San Lorenzo (10 agosto): chulapos y chulapas.
- San Cayetano (7 agosto).
En ellas se bailaba chotis (importación alemana del Scottisch, hispanizada), se comía rosquillas de San Isidro, se bebía limonada con vino, se disparaban bengalas, se tocaba organillo.
El cinematógrafo llega a España
El 11 de mayo de 1896 se proyecta en el Hotel Rusia de Madrid la primera sesión del Cinematógrafo Lumière; en 1897, el catalán Fructuós Gelabert rueda el primer corto español. En 1910 había centenares de salas en toda España, desde modestas barracas de madera en plazas hasta palacios del cine elegantes. Empresarios como Adolfo Herrera o Don Fructuós Gelabert fueron los pioneros. El cine mudo —con piano en directo— convivió con la zarzuela y el teatro hasta que, con la llegada del sonoro en 1927, empezó a desplazarlos.
Deporte: fútbol, ciclismo y polo
El fútbol llegó a España a través de trabajadores británicos de las minas de Río Tinto: el Recreativo de Huelva (1889) fue el primer club; Athletic de Bilbao (1898), Madrid FC (1902), FC Barcelona (1899), Español (1900) le siguieron. La Copa del Rey se disputa desde 1903. El ciclismo se popularizó entre 1890 y 1910 con la Vuelta Ciclista a Cataluña (1911) y la Vuelta a España (creada en 1935, ya al final del período). El polo, el tenis y las regatas eran entretenimientos aristocráticos practicados en Santander, San Sebastián y la Bahía de Cádiz.
El veraneo: San Sebastián, Santander, Deva
La realeza y la alta burguesía inventaron durante la Restauración el veraneo. La reina María Cristina veraneaba en San Sebastián desde 1886 —con ella llegó toda la corte—; Alfonso XIII construyó en 1908 el Palacio de la Magdalena de Santander como residencia veraniega. Pronto San Sebastián, Santander, Biarritz (aunque francesa), Deva, Comillas, Santoña, Laredo y toda la costa cantábrica se llenaron de hoteles, casinos, balnearios, paseos de la Concha y baños públicos. La playa, hasta entonces un espacio de pescadores, se convirtió en un lujo burgués.
Casinos y sociedades culturales
Cada capital de provincia tenía su Casino —club privado de la burguesía local, con biblioteca, salones de juego, comedor, tertulias y bailes. El Casino de Madrid (1836, reinaugurado en 1910 en un palacio de la calle Alcalá), el Círculo Ecuestre de Barcelona (1856), el Ateneo de Madrid (1835), el Real Club Astur de Regatas (Gijón, 1909): instituciones de sociabilidad masculina burguesa. Las mujeres tenían sus propios círculos pero menos formalizados (sociedades de damas, juntas benéficas, asociaciones católicas).
Herencia: la fiesta urbana moderna nace en estas décadas
Gran parte de lo que hoy identificamos como ocio español tradicional se codifica en la Restauración: zarzuela, corrida de toros en plaza monumental, fútbol como deporte nacional, verbena de barrio con chotis, café de tarde, cine, veraneo costero, casino. Cuando Galdós escribía Fortunata y Jacinta o Blasco Ibáñez describía las corridas de Valencia, estaban documentando la invención de una cultura popular urbana moderna que, con retoques, sobrevivirá a las guerras del siglo XX y llegará hasta nosotros.
Preguntas frecuentes
Género musical-teatral español que combina canto, diálogo hablado y baile. Nació en el siglo XVII con obras de Calderón de la Barca en el palacio de La Zarzuela (El Pardo), pero su época dorada fue el siglo XIX: La verbena de la Paloma, La Gran Vía, Doña Francisquita son clásicos. El género chico duraba una hora.
Edificios emblemáticos de finales del XIX y principios del XX: Teatro Real de Madrid (ópera), Liceo de Barcelona, Falla de Cádiz, Teatro Lope de Vega de Sevilla. Arquitectura ecléctica con palcos, butacas, gallinero, cafetería y fumoir. Representaban el ascenso social de la burguesía restauracionista.
Inaugurado en 1850 bajo Isabel II, frente al Palacio Real. Fue el teatro de ópera de la capital hasta 1925 cuando cerró por problemas estructurales. Reabrió en 1966 como sala de conciertos y, tras una nueva reforma, en 1997 como teatro de ópera. Es uno de los principales escenarios líricos europeos.
Se codificó el reglamento moderno: terna de matadores, tercio de varas, banderillas y muerte. Fueron época dorada del toreo: Lagartijo, Frascuelo, Guerrita y, ya en el XX, Bombita, Machaquito, Joselito y Belmonte. Las plazas de toros de Sevilla (1881), Valencia (1860) y Las Ventas (1931) son herencia arquitectónica de aquella edad.
Cafés donde se programaban espectáculos: cuplé, copla, baile flamenco, zarzuela corta, variedades. Proliferaron entre 1880 y 1930 en Madrid (el Teatrillo de la Latina), Barcelona, Sevilla y Valencia. Fueron el ocio nocturno urbano antes del cine. Cantantes como la Goya, Pastora Imperio y Raquel Meller hicieron carrera en ellos.