Francisco Franco Bahamonde (Ferrol, 1892 – Madrid, 1975) fue el dictador que gobernó España durante casi cuarenta años, desde el final de la Guerra Civil en 1939 hasta su muerte en 1975. Militar africanista, general del Estado Mayor, caudillo del bando sublevado en la Guerra Civil y Jefe del Estado vitalicio, su figura define la segunda mitad del siglo XX español. Su régimen —la dictadura más larga de la Europa del siglo XX— pasó por una autarquía extrema, una apertura tecnocrática tardía y una transición pactada a la democracia que se produjo solo tras su muerte.

El militar africanista (1892-1936)
Francisco Franco nació el 4 de diciembre de 1892 en Ferrol (La Coruña), en una familia de tradición marinera. Frustrado su ingreso en la Armada por el cierre temporal de la Escuela Naval, entró en la Academia de Infantería de Toledo en 1907 y se graduó como segundo teniente en 1910. Su destino sería Marruecos, donde España libraba la Guerra del Rif contra las cábilas rifeñas. Allí se forjó como militar: valiente, ambicioso, metódico, frío en el mando.
En 1920 participó en la creación de la Legión Española junto a José Millán Astray, de la que llegó a ser segundo jefe. Ascendió rapidísimo: comandante con 23 años (el más joven de Europa), teniente coronel con 26, coronel con 31, general de brigada con 33 años en 1926. En 1928 fue nombrado director de la recién creada Academia General Militar de Zaragoza, que fue clausurada por Manuel Azaña en 1931 tras la proclamación de la República —Franco nunca se lo perdonó—. En octubre de 1934 sofocó la insurrección de Asturias al mando de las fuerzas enviadas desde África, ganando reputación de implacable.
La Guerra Civil: de general a Caudillo
Cuando el gobierno del Frente Popular lo destinó a Canarias en febrero de 1936 como castigo político, Franco inicialmente dudó en sumarse a la conspiración militar contra la República. Se adhirió solo en el último momento, el 12 de julio. Tras el golpe, voló en el Dragon Rapide alquilado en Inglaterra desde Canarias a Tetuán y se puso al frente del Ejército de África, el mejor ejército de España. Sus columnas avanzaron desde el sur hacia Madrid con extrema rapidez y brutalidad represiva.
La muerte del general Sanjurjo en accidente aéreo (20 de julio) y la posterior muerte de Mola (3 de junio de 1937, también en accidente) eliminaron a sus rivales naturales. El 1 de octubre de 1936, la Junta de Defensa Nacional lo nombró en Burgos Generalísimo y Jefe del Estado, inicialmente “mientras durase la guerra”. No se bajó del cargo hasta 1975. En abril de 1937 decretó la Unificación de Falange y carlistas en un partido único (FET y de las JONS) bajo su liderazgo absoluto. Así quedó concentrado todo el poder civil, militar y partidista en una sola persona.
La primera dictadura: autarquía y aislamiento (1939-1959)
Terminada la guerra, Franco instauró un régimen inspirado en los fascismos europeos (falangismo, sindicalismo vertical, Fuero del Trabajo), pero con un fuerte componente nacional-católico y militar. Durante la Segunda Guerra Mundial mantuvo oficialmente la neutralidad, aunque envió la División Azul (47.000 voluntarios) a luchar junto a la Wehrmacht contra la URSS entre 1941 y 1944. Se reunió con Hitler en Hendaya el 23 de octubre de 1940, pero no aceptó entrar en la guerra por el precio que pedía (Gibraltar, colonias francesas en África) que Hitler no podía ofrecer.
Tras la derrota del Eje, España quedó aislada internacionalmente: expulsada de la ONU en 1946, sin acceso al Plan Marshall, con embargo comercial de facto. Los años 40 se recuerdan como los “años del hambre”: racionamiento, cartillas, estraperlo, autarquía económica forzada. El Estado controlaba precios, producción y distribución; el Instituto Nacional de Industria (INI, 1941) creaba empresas públicas en los sectores clave (ENDESA, SEAT, Iberia, Altos Hornos). La represión franquista continuó con decenas de miles de ejecuciones y cientos de miles de presos políticos.
La Guerra Fría rescató al régimen. En 1953, Franco firmó los Pactos de Madrid con Eisenhower: Estados Unidos obtenía bases militares en Torrejón, Morón, Rota y Zaragoza, y España recibía ayuda económica y reconocimiento diplomático. Ese mismo año se firmó el Concordato con el Vaticano. En 1955 España entraba en la ONU. El aislamiento había terminado.
El desarrollismo tecnócrata (1959-1973)
En 1957 entraron en el Gobierno los tecnócratas del Opus Dei (Mariano Navarro Rubio, Alberto Ullastres, Laureano López Rodó), que diseñaron el Plan de Estabilización de 1959: fin de la autarquía, apertura al comercio exterior, devaluación de la peseta, ingreso en el FMI y la OCDE. El resultado fue el “milagro español”: entre 1960 y 1973, España creció a un ritmo del 7% anual, el segundo del mundo tras Japón.
Tres motores sostuvieron el desarrollismo: el turismo (de 6 a 35 millones de visitantes al año entre 1960 y 1973), la emigración (dos millones de españoles trabajando en Alemania, Francia, Suiza) que enviaba remesas, y la inversión extranjera. El SEAT 600, la televisión, el turismo de sol y playa, los electrodomésticos definieron una España en transformación acelerada. Surgió una nueva clase media urbana, una oposición obrera (Comisiones Obreras, 1962) y una fuerte disidencia universitaria que el régimen ya no podía controlar como en los años 40.
Los últimos años: ETA, el Proceso de Burgos y la muerte (1973-1975)
Los últimos años del franquismo fueron especialmente represivos y convulsos. El Proceso de Burgos (diciembre de 1970) contra 16 miembros de ETA provocó una oleada de protestas internacionales. El 20 de diciembre de 1973, ETA asesinó al almirante Luis Carrero Blanco, presidente del Gobierno y sucesor designado por Franco, mediante un atentado con explosivos que hizo saltar su coche por encima de un edificio en Madrid. Con Carrero desaparecía el único hombre con capacidad para perpetuar el régimen más allá de Franco.
El 27 de septiembre de 1975, Franco firmó las últimas penas de muerte de su régimen: dos miembros de ETA y tres del FRAP fueron fusilados pese a las protestas internacionales. Ese mismo otoño, gravemente enfermo, asumió en noviembre el Rey Juan Carlos I como jefe de Estado en funciones. Franco murió el 20 de noviembre de 1975 en el Hospital de La Paz tras una larga agonía. Su entierro en el Valle de los Caídos el 23 de noviembre reunió a cientos de miles de personas. Sus restos fueron exhumados y trasladados al cementerio de Mingorrubio (El Pardo) el 24 de octubre de 2019, en cumplimiento de una decisión del gobierno de Pedro Sánchez.
Balance: represión, desarrollo y memoria
El balance del franquismo sigue siendo uno de los debates historiográficos y políticos más intensos de España. Por un lado, la represión política fue masiva: unos 130.000 fusilamientos en la posguerra, 500.000 exiliados, cientos de miles de presos, más de 100.000 desaparecidos en fosas comunes, tortura sistemática, leyes de responsabilidades políticas retroactivas, depuración profesional de decenas de miles de maestros, funcionarios y médicos. Por otro lado, el desarrollo económico transformó un país agrario y pobre en una economía industrial moderna, preparando el terreno para la democracia de 1978.
La Ley de Memoria Histórica de 2007 y la posterior Ley de Memoria Democrática de 2022 reconocieron oficialmente a las víctimas del franquismo, declararon ilegales los juicios sumarísimos de la dictadura y obligaron a exhumar las fosas comunes. Sigue abierto el debate sobre el legado del régimen, los símbolos en el espacio público, las condecoraciones militares y la ley de amnistía de 1977.
Preguntas frecuentes
Francisco Franco gobernó España desde el final de la Guerra Civil (1 de abril de 1939) hasta su muerte el 20 de noviembre de 1975, un total de 36 años y 7 meses. Fue la dictadura más larga de la Europa del siglo XX.
Franco fue un militar africanista que destacó en la Guerra del Rif (Marruecos). Fue cofundador de la Legión Española con Millán Astray, general de brigada con 33 años (el más joven de Europa), director de la Academia General Militar de Zaragoza, y jefe del Estado Mayor del Ejército. En octubre de 1934 dirigió la represión de la insurrección obrera de Asturias.
España se declaró oficialmente neutral y luego "no beligerante", pero Franco envió la División Azul (unos 47.000 voluntarios) a luchar con Alemania contra la URSS entre 1941 y 1944. Se reunió con Hitler en Hendaya el 23 de octubre de 1940 pero no entró en la guerra, entre otras razones porque Hitler no aceptó sus condiciones (entrega de Gibraltar, colonias francesas).
Tras el Plan de Estabilización de 1959 diseñado por los tecnócratas del Opus Dei, España abandonó la autarquía y se abrió al exterior. Entre 1960 y 1973 la economía creció al 7% anual (segundo del mundo tras Japón), impulsada por el turismo, la emigración a Europa y la inversión extranjera. Se transformó de un país agrario a una economía industrial con clase media urbana.
Franco designó al príncipe Juan Carlos de Borbón como su sucesor a título de Rey en 1969, pasando por encima de su padre Don Juan. El presidente del Gobierno y ejecutor del plan continuista era el almirante Luis Carrero Blanco, pero ETA lo asesinó el 20 de diciembre de 1973. Con su muerte desapareció el único hombre con capacidad para perpetuar el régimen. Juan Carlos I fue coronado rey dos días después de la muerte de Franco, el 22 de noviembre de 1975.
Franco fue enterrado inicialmente en el Valle de los Caídos, el gran monumento construido por el régimen durante 18 años con trabajo de presos republicanos. El 24 de octubre de 2019, en cumplimiento de la Ley de Memoria Histórica y por decisión del gobierno de Pedro Sánchez, sus restos fueron exhumados y trasladados al cementerio privado de Mingorrubio (El Pardo), donde yacen junto a los de su esposa Carmen Polo.