¿Quién fue Carlos V (Carlos I de España)? El emperador Habsburgo que heredó medio mundo
Cuando Carlos de Gante desembarcó en Tazones, Asturias, en septiembre de 1517, tenía diecisiete años, no hablaba castellano y nunca había pisado España. Cinco años después era el monarca más poderoso de Occidente: rey de Castilla y Aragón por su madre Juana, archiduque de Austria y duque de Borgoña por su padre Felipe el Hermoso, y emperador del Sacro Imperio Romano Germánico tras una elección que costó casi un millón de florines en sobornos. A su muerte en 1558, sus dominios cubrían cuatro continentes: media Europa, las plazas norteafricanas, los virreinatos americanos de Nueva España y el Perú y las Filipinas en el Pacífico. Era, literalmente, el primer monarca en cuyos territorios no se ponía el sol.

Carlos V de Alemania y I de España gobernó cuarenta años un imperio que él mismo definió como una herencia imposible de gestionar. Combatió simultáneamente a Francia por Italia, a los turcos otomanos por el Mediterráneo, a los protestantes alemanes por la Reforma y a sus propios súbditos castellanos en la guerra de las Comunidades. Acabó abdicando voluntariamente —cosa rarísima en la historia europea— y retirándose a un monasterio en Yuste, en la Vera cacereña, donde murió devorado por la gota tres años después.

Dónde nació Carlos V: Gante (1500), el nieto que heredó cuatro herencias
Carlos nació en Gante el 24 de febrero de 1500, en el palacio del Prinsenhof. Era hijo de Felipe el Hermoso, hijo a su vez del emperador Maximiliano de Habsburgo, y de Juana I de Castilla, hija de los Reyes Católicos. Esa doble ascendencia, fruto de la política matrimonial de Isabel y Fernando para cercar a Francia, lo convirtió por accidente biológico en heredero de cuatro patrimonios distintos:
- Los Países Bajos y Borgoña de su padre Felipe (heredados en 1506, con seis años).
- Las Coronas de Castilla y Aragón, con sus posesiones italianas y americanas, de su madre Juana y su abuelo Fernando (1516).
- Los territorios austríacos de los Habsburgo (1519, a la muerte de su abuelo Maximiliano).
- La dignidad imperial del Sacro Imperio, conseguida por elección en Fráncfort en junio de 1519.
Su madre Juana, declarada mentalmente incapaz, vivió encerrada en Tordesillas hasta 1555. Carlos firmaría como rey junto al nombre de ella durante los primeros años, una ficción jurídica para no parecer un usurpador frente a una madre todavía viva.
El imperio español de Carlos V: el imperio “donde no se pone el sol”
Cuando se habla del imperio de Carlos V conviene distinguir tres bloques territoriales muy distintos que él gobernaba simultáneamente y que solo el azar dinástico unía: la Monarquía Hispánica (Castilla, Aragón, Navarra, sus Indias y sus posesiones italianas), el Sacro Imperio Romano Germánico (más de 300 principados, ducados y ciudades libres alemanas) y los territorios borgoñones (Países Bajos, Franco Condado). A esto se sumaban las plazas norteafricanas y, en su última década, las Filipinas.
- Península Ibérica: Coronas de Castilla, Aragón, Cataluña, Valencia, Mallorca, Navarra (incorporada en 1512 por su abuelo Fernando).
- Italia: reinos de Nápoles, Sicilia y Cerdeña; ducado de Milán (incorporado tras Pavía); presidios toscanos.
- Norte de Europa: los Diecisiete Países Bajos (Flandes, Brabante, Holanda, Zelanda, Frisia…) y el Franco Condado de Borgoña.
- Alemania y Austria: los dominios hereditarios austríacos (Estiria, Carintia, Carniola, Tirol) más la dignidad imperial sobre todo el Sacro Imperio.
- África del Norte: Melilla, Orán, Mazalquivir, Bujía, La Goleta, Trípoli (en distintos momentos del reinado).
- América: virreinato de Nueva España (1535) y virreinato del Perú (1542); territorios en Centroamérica, el Caribe, Florida, La Plata.
- Asia–Pacífico: las Filipinas, descubiertas por la expedición de Magallanes-Elcano en 1521 (aunque la colonización efectiva empezó bajo Felipe II).
La frase «el imperio donde nunca se pone el sol» se atribuye a Fray Francisco de Ugalde, fraile carmelita que la habría dirigido al propio Carlos V hacia 1545: cuando un dominio amanecía en Filipinas, otro estaba ya cayendo el sol en Perú. Es la primera vez en la historia que la expresión se usa con sentido literal: ningún imperio anterior —ni el romano, ni el de Carlomagno— había tenido posesiones en husos horarios separados por más de doce horas.
La elección imperial de 1519: el endeudamiento de los Fugger
La muerte del emperador Maximiliano en enero de 1519 abrió la sucesión imperial. Carlos competía contra Francisco I de Francia y, secundariamente, contra Enrique VIII de Inglaterra. La elección la decidían siete príncipes electores alemanes mediante voto público. La campaña fue una subasta brutal.
Carlos pidió prestados 851.000 florines de oro a la banca Fugger de Augsburgo y otros 143.000 a los Welser para sobornar a los electores. Cada elector recibió una cifra astronómica: el arzobispo de Maguncia, 113.000 florines; el de Colonia, 50.000; el conde palatino del Rin, 184.000. El 28 de junio de 1519 fue elegido por unanimidad. La deuda con los Fugger no la terminaría de pagar nunca; cedió a cambio el control de las minas de mercurio de Almadén y de plata de Guadalcanal, lo que significó que el oro y la plata americanos pasaron por las manos de los banqueros de Augsburgo antes de llegar a las arcas castellanas.
La guerra de las Comunidades (1520-1521)
El joven rey, rodeado de consejeros flamencos —Chièvres, Sauvage, Adriano de Utrecht—, repartió obispados castellanos entre extranjeros, recaudó subsidios extraordinarios para pagar la elección imperial y abandonó España en mayo de 1520 para ir a coronarse a Aquisgrán. Castilla estalló: las ciudades castellanas formaron una junta en Ávila y se levantaron contra el rey ausente. Lideraron la revuelta Juan de Padilla (Toledo), Juan Bravo (Segovia) y Francisco Maldonado (Salamanca), apoyados por María Pacheco, esposa de Padilla y heroína toledana.
La revuelta era política, no antifeudal: los comuneros pedían que el rey residiera en Castilla, que no se nombraran extranjeros para cargos castellanos y que las Cortes recuperaran competencias. La aristocracia castellana, asustada por el cariz cada vez más social del movimiento, se alineó con la Corona. El 23 de abril de 1521, en Villalar de los Comuneros (Valladolid), las tropas reales derrotaron a los comuneros. Padilla, Bravo y Maldonado fueron decapitados al día siguiente. María Pacheco resistió en Toledo seis meses más y huyó a Portugal. Carlos regresó a Castilla en 1522, ya plenamente consciente de que su trono español dependía de su presencia: pasaría dieciséis de los cuarenta años de reinado en la Península, mucho más que cualquiera de sus sucesores.
Las guerras italianas contra Francisco I
El gran rival de toda la vida fue Francisco I de Francia. Cuatro guerras consecutivas (1521-1526, 1526-1529, 1536-1538, 1542-1544) enfrentaron a ambos por el dominio del Milanesado, el reino de Nápoles y el Franco Condado. La victoria decisiva llegó en Pavía, el 24 de febrero de 1525 —día del cumpleaños del emperador—, cuando los tercios viejos aniquilaron al ejército francés en una batalla en la que el propio Francisco I fue capturado, se le quitó la espada y fue conducido prisionero a Madrid.
El Tratado de Madrid (enero de 1526) fue una imposición humillante: Francia renunciaba a Italia y a Borgoña. Pero apenas liberado, Francisco I lo denunció y armó la Liga de Cognac con el papa Clemente VII, Venecia y Florencia. La respuesta imperial fue brutal: el 6 de mayo de 1527, los tercios de Carlos de Borbón —impagados, hambrientos y sin oficiales tras la muerte de su general— entraron en Roma y la saquearon durante ocho días. El Sacco di Roma arrasó la ciudad eterna, mató miles de civiles, profanó las basílicas y dejó al papa encerrado en Sant’Angelo. Carlos V ordenó luto en toda la corte cuando le llegó la noticia, pero aprovechó la humillación para imponer la paz de Cambrai (1529) y obligar a Clemente VII a coronarlo en Bolonia en febrero de 1530. Sería el último emperador del Sacro Imperio coronado por un papa.
El frente turco: Túnez, Argel, Viena
El sultán Solimán el Magnífico era el otro gran adversario. En 1529 los otomanos sitiaron Viena por primera vez; el archiduque Fernando, hermano de Carlos, resistió. En el Mediterráneo el corsario Barbarroja, almirante de la flota otomana, asolaba las costas italianas y españolas y dominaba el norte de África. Carlos contraatacó con dos grandes expediciones personales:
- Túnez (1535): 400 barcos, 30.000 hombres. El emperador en persona desembarcó al frente de las tropas, tomó La Goleta y entró en Túnez tras una sublevación de los esclavos cristianos. Fue su mayor triunfo militar.
- Argel (1541): el desastre. Una tormenta otoñal hundió 150 barcos antes del desembarco y obligó a una retirada caótica. Carlos perdió artillería, hombres y prestigio.
La Reforma protestante y la Liga de Esmalcalda
El conflicto religioso fue el que más le obsesionó. En la Dieta de Worms (1521), el joven emperador escuchó personalmente a Martín Lutero defender sus tesis y emitió el edicto que lo declaraba hereje. Pero los príncipes alemanes, especialmente los del norte, adoptaron la Reforma como instrumento político para escapar del control imperial y, sobre todo, para confiscar las rentas de la Iglesia.
En 1531 los príncipes protestantes formaron la Liga de Esmalcalda. Tras quince años de guerras intermitentes y tentativas de concilio (Trento se abrió en 1545), Carlos los derrotó militarmente en la batalla de Mühlberg el 24 de abril de 1547. La pintura de Tiziano —Carlos V a caballo, con armadura completa, lanza en ristre— inmortalizó esa victoria como apoteosis del emperador cristiano. Pero el triunfo fue efímero: cinco años después, una nueva traición de Mauricio de Sajonia obligó a Carlos a huir a pie de Innsbruck en pleno invierno, derrotado y enfermo. La Paz de Augsburgo (1555), firmada por su hermano Fernando, reconoció el principio cuius regio, eius religio: cada príncipe alemán impondría la religión de su territorio. La unidad religiosa del Imperio, sueño de toda su vida, había muerto.
América: Cortés, Pizarro y la plata de Potosí
Durante el reinado de Carlos V se completó la conquista de los dos grandes imperios americanos: Hernán Cortés tomó Tenochtitlán en 1521 y Francisco Pizarro derrotó al inca Atahualpa en Cajamarca en 1533. En 1542 las Leyes Nuevas, promovidas por Bartolomé de las Casas, prohibieron la esclavitud indígena y limitaron las encomiendas. En 1545 se descubrió el cerro de Potosí, que durante un siglo financiaría las guerras europeas del emperador y de su hijo.
Carlos nunca pisó América, pero su política en ella —Audiencias, Consejo de Indias, Casa de Contratación de Sevilla, debate de Valladolid sobre la naturaleza humana de los indios— sentó las bases del sistema colonial que duraría hasta 1825.
La abdicación y Yuste (1555-1558)
El 25 de octubre de 1555, en una ceremonia teatral en el palacio de Bruselas, un Carlos V envejecido, gotoso, casi sin dientes, apoyado en el hombro de Guillermo de Orange, anunció ante los Estados Generales de los Países Bajos su abdicación. Lloró públicamente. Repartió la herencia en dos: los reinos hispánicos, los Países Bajos y los territorios italianos y americanos pasaron a su hijo Felipe II; el Sacro Imperio y los dominios austríacos, a su hermano Fernando. La división selló el destino de la rama hispánica de los Habsburgo, separada de la rama austriaca durante dos siglos.
En febrero de 1557 desembarcó en Laredo y se retiró al monasterio jerónimo de Yuste, en la Vera cacereña. No fue un retiro monástico estricto: se llevó cincuenta criados, seis relojes, los retratos de Tiziano, una colección de instrumentos de precisión y a su mecánico de confianza, Juanelo Turriano. Allí pasó dos años corrigiendo a su hijo por carta, supervisando la política mediterránea y comiendo desmesuradamente —pasteles de anguila, ostras, cerveza flamenca— pese a una gota que le devoraba las articulaciones. Murió el 21 de septiembre de 1558, a los 58 años. Su cuerpo fue trasladado a El Escorial en 1574 por orden de Felipe II. Hoy reposa en el Panteón de Reyes.
El reinado del rey Carlos V (Carlos Quinto) de España (1516-1556): cronología
- 1500 — Carlos nace en Gante (24 de febrero), hijo de Felipe el Hermoso y Juana I de Castilla.
- 1506 — Muere su padre Felipe; con seis años hereda Países Bajos y Borgoña.
- 1516 — Muere Fernando el Católico. Carlos es proclamado rey de Castilla y Aragón junto a su madre Juana (Carlos I de España).
- 1517 — Desembarca en Tazones (Asturias) y pisa España por primera vez. Visita a su madre encerrada en Tordesillas.
- 1519 — Muere su abuelo Maximiliano. Carlos es elegido emperador del Sacro Imperio en Fráncfort (28 de junio): pasa a llamarse Carlos V.
- 1520-1521 — Guerra de las Comunidades en Castilla. Derrota comunera en Villalar (23 de abril de 1521).
- 1521 — Dieta de Worms: Lutero declarado hereje. Toma de Tenochtitlán por Hernán Cortés.
- 1525 — Batalla de Pavía: captura de Francisco I de Francia (24 de febrero, día del cumpleaños del emperador).
- 1526 — Casamiento con Isabel de Portugal en Sevilla; nace Felipe II en 1527.
- 1527 — Saco de Roma por las tropas imperiales (6 de mayo).
- 1530 — Coronación imperial por el papa Clemente VII en Bolonia: el último emperador coronado por un pontífice.
- 1535 — Conquista personal de Túnez al frente de la flota imperial.
- 1541 — Desastre de Argel: pierde 150 barcos en una tormenta.
- 1547 — Victoria de Mühlberg sobre la Liga de Esmalcalda (24 de abril). Tiziano pinta el retrato ecuestre.
- 1555 — Paz de Augsburgo: cuius regio, eius religio. Muere su madre Juana en Tordesillas.
- 1556 — Abdica en Bruselas en favor de Felipe II (España e Indias) y Fernando (Imperio).
- 1557 — Desembarca en Laredo y se retira al monasterio de Yuste.
- 1558 — Muere en Yuste el 21 de septiembre, a los 58 años.
El balance: el peso del imperio
La idea moderna del «imperio donde no se pone el sol» nació con él, pero fue también su mayor problema: ningún tesoro, ni siquiera el de Potosí, podía financiar guerras simultáneas en seis frentes. La hacienda castellana se cargó de juros y empréstitos cuyas suspensiones de pagos —1557, 1575, 1596, 1607— quebrarían a media banca europea durante los reinados siguientes. El imperio Habsburgo arrastraría una crisis financiera estructural durante todo el Siglo de Oro.
A su muerte dejaba un imperio territorialmente más extenso que cualquiera desde Carlomagno, pero también dividido —Austria contra España—, religiosamente fracturado, militarmente sobreextendido y financieramente exhausto. Sus contemporáneos lo consideraron el monarca cristiano por excelencia; sus sucesores heredaron un peso que ninguno fue capaz de sostener. La España de Felipe II, Felipe III y Felipe IV vivió tanto del prestigio acumulado por Carlos V como del coste estructural que él mismo había generado.
Preguntas frecuentes sobre Carlos V emperador
¿Por qué se llama Carlos V y Carlos I?
Es la misma persona con dos numerales según el reino que se considere. Como rey de España fue Carlos I, primer monarca llamado Carlos en la corona de Castilla y Aragón (1516-1556). Como emperador del Sacro Imperio Romano Germánico fue Carlos V, quinto emperador con ese nombre tras Carlomagno (Carlos I), Carlos II “el Calvo”, Carlos III “el Gordo” y Carlos IV de Luxemburgo (1519-1556). En España hoy se le conoce más por su numeral imperial, “Carlos V”, aunque jurídicamente como rey de España fue Carlos I.
¿Dónde nació Carlos V?
Carlos V nació en Gante (Flandes, actuales Países Bajos belgas) el 24 de febrero de 1500, en el palacio del Prinsenhof. Sus padres eran Felipe el Hermoso, archiduque de Austria, y Juana I de Castilla, hija de los Reyes Católicos. Por nacimiento era flamenco; cuando desembarcó en España en 1517, con 17 años, no hablaba castellano y tuvo que aprenderlo durante sus primeros años de reinado.
¿Qué territorios gobernó el imperio de Carlos V?
El imperio de Carlos V abarcó cuatro continentes: en Europa, las Coronas de Castilla y Aragón con sus posesiones italianas (Nápoles, Sicilia, Cerdeña, Milán), los Diecisiete Países Bajos, el Franco Condado, los dominios austriacos hereditarios y la dignidad imperial sobre todo el Sacro Imperio Romano Germánico; en África, las plazas norteafricanas de Melilla, Orán, Mazalquivir, Bujía, La Goleta y Trípoli; en América, los virreinatos de Nueva España (1535) y Perú (1542) más el Caribe; en Asia, las Filipinas descubiertas en 1521. Por eso se le llamó el primer imperio “donde no se pone el sol”.
¿Cuándo abdicó el emperador Carlos V?
Carlos V abdicó en dos ceremonias en Bruselas, en 1555 y 1556. El 25 de octubre de 1555 cedió a su hijo Felipe II los Diecisiete Países Bajos; en enero de 1556 le entregó las Coronas de Castilla, Aragón y los virreinatos americanos. La dignidad imperial y los dominios austriacos pasaron a su hermano Fernando I. Fue una abdicación rarísima en la historia europea: ningún emperador del Sacro Imperio había renunciado voluntariamente a la corona desde Diocleciano (305 d.C.). Tras la abdicación se retiró al monasterio extremeño de Yuste, donde murió en 1558.
¿Dónde está enterrado Carlos V?
Carlos V murió en el monasterio jerónimo de Yuste (Cuacos de Yuste, Cáceres) el 21 de septiembre de 1558 y fue enterrado provisionalmente en la iglesia de la propia comunidad. En 1574, su hijo Felipe II ordenó el traslado de los restos al recién construido Real Monasterio de El Escorial, donde reposa desde entonces en el Panteón de Reyes, junto a Felipe II, Felipe III, Felipe IV y los demás monarcas de las dos casas Habsburgo y Borbón hispánicas.
¿Qué guerras libró Carlos V?
Carlos V combatió simultáneamente en cuatro grandes frentes durante los cuarenta años de su reinado: (1) las guerras italianas contra Francia (Francisco I y Enrique II), que culminaron en Pavía 1525 y la Paz de Cateau-Cambrésis 1559; (2) el frente turco contra Solimán el Magnífico (sitio de Viena 1529, conquista de Túnez 1535, desastre de Argel 1541); (3) la guerra contra los protestantes alemanes de la Liga de Esmalcalda (Mühlberg 1547, Paz de Augsburgo 1555); y (4) la guerra civil castellana de las Comunidades (Villalar 1521). A esto se sumaron campañas menores en el norte de África, el Mediterráneo y América.