Vida Cotidiana en la Prehistoria
Hablar de vida cotidiana en la Prehistoria peninsular es asomarse a un escenario de decenas de miles de años: cazadores paleolíticos que pintaron los bisontes de Altamira, agricultores neolíticos que rompieron por primera vez la tierra de la Meseta, aldeas de la Edad del Bronce encaramadas a los cerros del Argar y pueblos ibéricos que acuñaron moneda y comerciaron con fenicios y griegos.
Durante esos milenios, el día a día en la Península Ibérica pasó del refugio en cuevas y campamentos estacionales a los poblados fortificados con murallas, calles y talleres, sentando las bases materiales de lo que después serían las civilizaciones hispánicas.

Alimentación y gastronomía
En el Paleolítico los hispanos vivían de cazar ciervos, caballos, uros y cabras monteses, pescar en los ríos y marisquear en la costa cantábrica, como atestiguan los enormes concheros de El Mazo o La Riera. Con el Neolítico (c. 5500 a.C.) llegaron los cereales (trigo y cebada), las legumbres y los rebaños domésticos de ovejas, cabras y bueyes; aparecen las muelas de mano para hacer harina y los primeros hornos. En la Edad del Bronce se extiende el pan, la cerveza de cebada y el vino silvestre, y en la Edad del Hierro los pueblos ibéricos introducen el olivo, la vid cultivada y el uso del horno de pan comunal. El garum y las salazones de pescado, después célebres entre los romanos, ya se preparaban en las costas fenicio-púnicas.
Vivienda y vida doméstica
El hombre paleolítico ocupó abrigos rocosos y cuevas como Tito Bustillo o El Castillo, pero también construyó cabañas de pieles sobre postes en campamentos al aire libre. Con el Neolítico aparecen las primeras casas circulares de adobe y las aldeas estables. En la cultura de El Argar (Edad del Bronce) las viviendas son rectangulares, con hogar central, molino y silos enterrados, y los muertos se enterraban bajo el suelo de la propia casa. Los castros ibéricos y celtibéricos fueron auténticos pueblos amurallados con calles empedradas, cisternas y talleres especializados. La familia extensa convivía en una sola estancia multiusos donde se cocinaba, dormía, tejía y almacenaba el grano.
Trabajo y oficios
La división del trabajo se agudizó con la sedentarización. En el Paleolítico casi todos cazaban, pescaban, recolectaban o tallaban sílex; en el Neolítico aparecen alfareros, tejedores de lino y lana, y constructores de dólmenes como los de Antequera. La Edad del Cobre y del Bronce trae a la Península especialistas metalúrgicos que buscaban estaño en Galicia y cobre en el sureste, y orfebres que trabajaron el oro en tesoros como el de Villena. Los iberos y celtíberos desarrollaron herreros, plateros, ceramistas (de cerámica pintada), salineros, salazoneros y mercaderes que trataban con fenicios de Gadir (Cádiz) y griegos de Emporion (Ampurias).
Ocio, fiestas y costumbres
El arte rupestre de Altamira, Tito Bustillo o los abrigos levantinos muestra escenas de caza, danzas y rituales que implicaban a toda la comunidad. Las flautas de hueso del Magdaleniense indican música, y los enterramientos con ajuares revelan creencias en un más allá. En la Edad del Bronce y del Hierro los banquetes funerarios, las libaciones con vino y los ritos guerreros —como los que representan las fíbulas ibéricas de Cancho Roano— marcaban el calendario. Los pueblos ibéricos celebraban festividades estacionales ligadas a la cosecha, sacrificaban animales a sus divinidades y enterraban a sus muertos tras incinerarlos, depositando sus cenizas en urnas dentro de necrópolis monumentales.
Artículos sobre Vida Cotidiana en la Prehistoria
En el Paleolítico, carne de caza (ciervo, caballo, uro), pescado y marisco. Con el Neolítico se añadieron cereales (trigo, cebada), legumbres y leche de rebaños. En la Edad del Hierro ya había olivo, vid y pan cocido en horno comunal.
Cuevas y abrigos en el Paleolítico; cabañas circulares de adobe en el Neolítico; casas rectangulares con hogar central en la Edad del Bronce (cultura de El Argar); y poblados amurallados con calles empedradas en los castros ibéricos y celtibéricos.
Tallador de sílex, alfarero, tejedor, metalúrgico del cobre y del bronce, orfebre, herrero, salinero, salazonero y comerciante con fenicios y griegos. Los iberos tenían además escribas y acuñaban moneda propia.
Pinturas rupestres magdalenienses (c. 36.000-11.000 a.C.) del techo de una cueva en Santillana del Mar (Cantabria). Representan bisontes, caballos y ciervos con un realismo asombroso y son Patrimonio de la Humanidad desde 1985.