De la Cartilla de Racionamiento al Bar de Tapas: Comer en la España del Siglo XX

España contemporánea (1939–actualidad)

En el siglo XX, la alimentación española pasó por tres experiencias radicalmente distintas: la cartilla de racionamiento de la posguerra (1939–1952), los años del desarrollismo (1960–1975) con el frigorífico Philips y la merluza en salsa verde como aspiración de clase media, y la España democrática (1978 en adelante) con el bar de tapas, la dieta mediterránea patrimonio de la humanidad y los restaurantes de Ferran Adrià reinventando la cocina mundial. En apenas tres generaciones, el español medio pasó del hambre al exceso, de la cartilla al supermercado, del pan con aceite al sushi delivery.

Fachada y barra del Bar de Tapas Don Jamón en la Gran Vía de Madrid, icono de la cultura contemporánea del tapeo
Bar de Tapas Don Jamón en la Gran Vía, 60, Madrid. Cultura contemporánea del tapeo español.

Los recetarios de Emilia Pardo Bazán siguen leyéndose junto a las 1.080 recetas de cocina de Simone Ortega (1972), el libro Enciclopedia de Gastronomía de Néstor Luján, los programas televisivos de Karlos Arguiñano y las guías Michelin. La cocina contemporánea española es, a la vez, la más tradicional (Dieta Mediterránea, UNESCO 2010) y la más innovadora del mundo (el Bulli, cocina tecno-emocional, vanguardia global).

La cartilla de racionamiento (1939–1952)

Al terminar la Guerra Civil (1939), la economía española quedó arruinada. El nuevo régimen franquista impuso la cartilla de racionamiento: cada familia recibía por cabeza y semana 100 g de arroz, 250 g de aceite, 250 g de azúcar, 100 g de legumbres, 100 g de harina, 125 g de tocino o carne, 750 g de pan (pan negro, muy inferior al blanco). Durante 13 años, la alimentación española fue mínima, monótona y marcada por la pobreza. El estraperlo (mercado negro) compensaba parcialmente la escasez: huevos, aceite, harina o tabaco vendidos clandestinamente por agricultores a precios multiplicados.

El hambre de los 40

Los años cuarenta son conocidos popularmente como “los años del hambre”. La media calórica real de muchas zonas rurales cayó por debajo de las 1.800 kcal/día. La tuberculosis, el tifus exantemático (epidemia de 1941–42), las enfermedades carenciales (pelagra, raquitismo infantil) regresaron. Los comedores sociales del Auxilio Social distribuían sopas a cientos de miles de niños huérfanos. Esta memoria del hambre atraviesa toda la generación que vivió la posguerra y explica en parte la obsesión posterior por la despensa llena.

El desarrollismo y el frigorífico (1960–1975)

A partir del Plan de Estabilización de 1959 y los Planes de Desarrollo, la economía española vivió el milagro económico: crecimiento del 7 % anual, industrialización masiva, migración del campo a la ciudad, turismo de masas desde Europa. La alimentación cambió radicalmente:

  • Frigorífico: el “Philco” y el “Zanussi” llegaron a las cocinas de la clase media urbana hacia 1965.
  • Lavadora: liberaron tiempo de las amas de casa, primera pieza de electrodoméstico generalizada.
  • Horno a gas: reemplazó a la cocina de carbón.
  • Supermercado: Simago (1960), Galerías Preciados (1940, crece) y después El Corte Inglés empezaron a vender alimentos con autoservicio.
  • Conservas, congelados, leche en tetrabrick: la industria alimentaria se modernizó.
  • Platos tradicionales: merluza en salsa verde, pollo al ajillo, paella los domingos, besugo de Navidad se consolidaron como aspiración de clase media.

El turismo cambia la cocina

Con la llegada masiva de turistas europeos (34 millones anuales ya en 1975), la cocina de la costa se adaptó: paella, sangría, gazpacho, tortilla se convirtieron en los platos emblemáticos exportables. Muchos de los estereotipos gastronómicos de España en el mundo se fijaron en estas décadas. En paralelo, los cocineros vascos empezaron a mirar a Francia: Juan Mari Arzak y Pedro Subijana, tras sus viajes a la Nouvelle Cuisine francesa, fundaron en 1976 la Nueva Cocina Vasca, que relanzaría la gastronomía española.

La transición alimentaria (1975–1990)

Con la democracia llegaron tres grandes tendencias:

  • Normalización europea: entrada en la CEE (1986), pizzería italiana, croissant francés, hamburguesería americana (McDonald’s abre en 1981 su primer local en Madrid).
  • Recuperación regional: tras el centralismo franquista, las cocinas regionales (gallega, asturiana, vasca, catalana, andaluza, mallorquina, canaria) se reivindicaron con orgullo autonómico.
  • Consumo masivo de carne: el español pasó de comer 20 kg de carne anuales en 1960 a 90 kg en 1990 — uno de los mayores crecimientos de Europa.

El bar de tapas: institución democrática

En paralelo, el bar de tapas se consolidó como la institución sociocultural más característica de la España democrática. En cada barrio, cada calle, cada pueblo, los bares sirven a mediodía y por la noche tapas con una caña: patatas bravas, croquetas, tortilla, ensaladilla, calamares, boquerones, jamón, pulpo, pinchos de huevo con pimiento. La ruta de tapas —recorrer varios bares en una noche— es un rito social inimitable. Los bares de tapas se han convertido en uno de los grandes ámbitos de sociabilidad popular: mezcla clases, edades, géneros, en un espacio ni privado ni estrictamente público.

Ferran Adrià y la vanguardia española (1990–2010)

El restaurante elBulli, en Cala Montjoi (Costa Brava), bajo la dirección de Ferran Adrià desde 1987, se convirtió entre 1995 y 2011 en el restaurante más influyente del mundo. Tres estrellas Michelin, premio al mejor restaurante del planeta cinco años, lista de espera de un año, inventó técnicas (esferificación, aire, espuma) y conceptos (la cocina tecnoemocional) que transformaron la gastronomía mundial. Tras elBulli, Arzak, Berasategui, Martín Berasategui, Joan Roca (El Celler de Can Roca, mejor del mundo 2013 y 2015), los hermanos Torres, Dabiz Muñoz (DiverXO, tres estrellas) llevan España a primera línea mundial.

Dieta Mediterránea: patrimonio de la humanidad

En 2010, la Dieta Mediterránea —compartida con Grecia, Italia, Marruecos, Portugal— fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. La triada de pan, aceite de oliva y vino; el uso abundante de legumbres, verduras, pescado, frutos secos; el consumo moderado de carne roja; los dulces de miel y frutos secos; y, sobre todo, la comida como acto social y familiar: todos elementos que España ha reivindicado como seña de identidad alimentaria y como factor explicativo de su esperanza de vida (una de las más altas del mundo).

Nuevas tendencias: veganos, delivery, cocina global

El siglo XXI ha traído nuevas transformaciones: la cocina vegana y vegetariana, que estaba casi ausente en España, ha crecido exponencialmente; el delivery con plataformas digitales (Glovo, Deliveroo, Uber Eats) ha cambiado los hábitos urbanos; la cocina global (sushi, tacos, ramen, kebab, dim sum) convive con los bares de tapas; la preocupación por la sostenibilidad, el km 0 y los productos ecológicos gana terreno. El supermercado ofrece en 2026 productos de todo el mundo, pero también pimentón de La Vera, aceite Virgen Extra de Jaén, jamón ibérico de Jabugo y queso Idiazábal. La mesa española actual es una mezcla sin precedentes.

Herencia: del hambre a la patrimonialización

En tres generaciones, España pasó del racionamiento al restaurante de alta cocina reconocido como el mejor del mundo. Del pan con aceite como base del jornalero al menú degustación con treinta pases. De la cartilla a la UNESCO. Esta historia alimentaria del siglo XX es también, en parte, la historia política y social del país: cuando alguien se sienta hoy ante un plato de cocido, de paella o de croquetas, está consumiendo no solo comida sino 86 años de memoria compartida, de hambre superada, de modernización, de orgullo recuperado.

Preguntas frecuentes

¿Qué era la cartilla de racionamiento?

Documento obligatorio durante la posguerra española (1939-1952) que limitaba la cantidad de alimentos por persona: pan, aceite, azúcar, arroz, jabón. Se canjeaba en economatos estatales a precios oficiales. El hambre fue masiva: generaciones enteras crecieron con malnutrición. El mercado negro (estraperlo) floreció paralelo.

¿Qué era el estraperlo?

Mercado negro de alimentos y productos racionados durante la posguerra. La palabra viene del escándalo del juego STRAPERLO de 1935 (Strauss+Perel). Comerciantes y campesinos vendían a precios libres productos que oficialmente solo debían venderse con cartilla. Sostuvo a la población y permitió enriquecerse a intermediarios.

¿Cuándo llegó la Coca-Cola a España?

En 1953, con la apertura del franquismo a Estados Unidos tras los Pactos de Madrid. La primera embotelladora se inauguró en Vigo. El producto simbolizó la modernización y el acceso a la cultura americana. En décadas posteriores se convirtió en referencia generacional del consumo moderno español.

¿Cuándo se popularizaron los bares de tapas?

La costumbre del tapeo tiene raíces en el XIX, cuando se servía una rebanada de pan o jamón «tapando» el vaso de vino. Se generalizó en la posguerra como forma económica de comer fuera de casa. Los años 50-70 fueron su gran expansión urbana, con bares populares en cada barrio.

¿Qué es el Plan de Estabilización de 1959?

El paquete de reformas económicas que acabó con la autarquía franquista: devaluación de la peseta, apertura exterior, entrada de inversiones extranjeras, turismo masivo. Fue el inicio del «desarrollismo» y del cambio alimentario: se acabó el hambre generalizada, empezó la era del consumo, frigorífico y supermercado.

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