La Alhambra de Granada: Historia del Palacio Nazarí más Bello del Mundo

Reino nazarí (siglos XIII–XV)

La Alhambra de Granada es, sin discusión, el conjunto monumental más emblemático del arte islámico en Occidente y uno de los monumentos más visitados del mundo. Erigida entre los siglos XIII y XV por la dinastía nazarí, última casa reinante de Al-Ándalus, la Alhambra combina palacios de una delicadeza exquisita, una fortaleza militar imponente y los jardines del Generalife en un paisaje único sobre la colina de la Sabika, mirando a Sierra Nevada y al valle del Darro.

Patio de los Arrayanes en la Alhambra de Granada, con la Torre de Comares reflejada en la alberca.
Patio de los Arrayanes en la Alhambra de Granada, con la Torre de Comares reflejada en la alberca.

Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1984, la Alhambra recibe más de 2,7 millones de visitantes al año, lo que la convierte en el monumento más visitado de España. Su nombre procede del árabe al-qalʿa al-ḥamrāʾ (القلعة الحمراء), “la fortaleza roja”, por el color del óxido de hierro de sus muros al atardecer.

Historia: del castillo omeya al sueño nazarí

Los orígenes: del siglo IX al XIII

La colina de la Sabika estuvo fortificada desde antiguo. Las primeras menciones a una alcazaba (al-qasaba) en la zona datan del siglo IX, cuando el rebelde muladí Sawwar ben Hamdun se refugió en ella durante los disturbios contra el emirato omeya de Córdoba. Pero fue en el siglo XI, bajo la dinastía zirí de Granada, cuando se construyó una primera fortaleza destacable, llamada al-Qalʿa al-Hamrāʾ por primera vez en las crónicas, en lo que hoy es la colina del Albaicín, frente a la Alhambra actual.

La fundación nazarí: Muhammad I (1238)

La Alhambra tal y como la conocemos nació en 1238, cuando Muhammad I ibn Nasr, fundador de la dinastía nazarí, entró en Granada y decidió establecer allí la capital del último reino islámico peninsular. Ante el avance imparable de la Reconquista —caían Córdoba (1236), Valencia (1238) y Sevilla (1248)—, Muhammad I eligió la colina de la Sabika por sus condiciones defensivas y ordenó construir una alcazaba militar donde antes había solo ruinas. Desvió las aguas del Darro para abastecerla y comenzó la construcción de los muros exteriores. La Alhambra sería durante más de 250 años la residencia, corte y fortaleza de los sultanes nazaríes.

El esplendor: Yusuf I y Muhammad V (siglo XIV)

Los grandes palacios que visitamos hoy se construyeron en el siglo XIV bajo los sultanes Yusuf I (1333–1354) y su hijo Muhammad V (1354–1391, en dos etapas). Yusuf I levantó la Puerta de la Justicia, la Torre de Comares y buena parte del Palacio de Comares, con el fastuoso Salón de los Embajadores. Muhammad V completó el Palacio de Comares y construyó la joya absoluta del conjunto: el Palacio de los Leones, un prodigio de arte islámico que, paradójicamente, mezcla influencias orientales con elementos del gótico cristiano y del arte mudéjar toledano.

Los palacios nazaríes: la joya de la Alhambra

El Mexuar: la sala de justicia

La visita a los palacios comienza por el Mexuar (del árabe mashwar, “sala del consejo”), la zona administrativa y judicial donde el sultán se reunía con sus visires y atendía los asuntos de gobierno. Es el espacio más antiguo y el más modificado por los Reyes Católicos tras la conquista: su techo actual combina yesería nazarí con escudos cristianos añadidos en el siglo XVI. Desde aquí se accede al patio del Cuarto Dorado, ya dentro del Palacio de Comares.

El Palacio de Comares y el Salón de los Embajadores

El Palacio de Comares era la residencia oficial del sultán y el escenario de los actos de Estado. Su patio —el famoso Patio de los Arrayanes— tiene un gran estanque rectangular flanqueado por setos de arrayán que duplican con su reflejo las arquerías y la Torre de Comares. En el extremo norte se alza el Salón de los Embajadores, el espacio más solemne del palacio: una sala cúbica de 11 metros por lado, con un techo de madera taraceada que representa los siete cielos del paraíso coránico mediante más de 8.000 piezas ensambladas. Aquí, en 1492, Boabdil firmó la rendición del reino de Granada a los Reyes Católicos.

El Palacio de los Leones: prodigio del arte islámico

El Palacio de los Leones fue la residencia privada del sultán y el espacio más innovador de la Alhambra. Construido por Muhammad V en la década de 1370, introduce una novedad radical en el arte islámico: un patio longitudinal con fuente central sostenida por doce leones de mármol, un motivo zoomorfo inusual en una cultura que evitaba la representación figurativa. Los leones se cree que proceden de un palacio judío granadino del siglo XI, reutilizados aquí por su calidad escultórica.

En torno al patio se abren tres de las salas más extraordinarias: la Sala de los Abencerrajes (con la leyenda de la matanza de los caballeros de ese linaje y su espectacular cúpula de mocárabes en forma de estrella de ocho puntas), la Sala de los Reyes (con pinturas sobre cuero en el techo que muestran a nazaríes y cristianos, un caso único en el arte andalusí) y la Sala de las Dos Hermanas, quizás el espacio más perfecto de la Alhambra, con una cúpula de 5.000 mocárabes sobre un friso poético.

El Partal y las torres

El Partal es el palacio más antiguo conservado dentro de la Alhambra, construido hacia 1302 por Muhammad III. Su pórtico de cinco arcos se refleja en una gran alberca y conduce a la Torre de las Damas, que conserva restos de pintura mural original. A lo largo de la muralla se alzan otras torres palacio como la Torre de la Cautiva y la Torre de las Infantas, residencias nobles en miniatura con sus propios patios y decoración.

La Alcazaba: la fortaleza militar

La Alcazaba es la zona más antigua de la Alhambra y su cabeza militar. Se alza en el extremo occidental de la colina, con muros de 2 metros de espesor y torres macizas que dominan toda Granada. En su interior se conserva el barrio castrense —con los cuarteles, los baños, el aljibe y la mazmorra— y se levantan las dos torres más emblemáticas: la Torre de la Vela, desde la que se izó el pendón de Castilla el 2 de enero de 1492 tras la capitulación de Boabdil, y la Torre del Homenaje, residencia del alcaide. Las vistas desde la Torre de la Vela abarcan toda la vega, el Albaicín, el Sacromonte y, en días claros, Sierra Nevada.

El Generalife: el jardín del paraíso

A unos cientos de metros de los palacios, en la colina del Cerro del Sol, se alza el Generalife (del árabe Yannat al-ʿArīf, “el jardín del arquitecto”), la residencia de descanso de los sultanes nazaríes. Construido en el siglo XIII y ampliado en el XIV, es uno de los jardines islámicos más antiguos conservados. Su Patio de la Acequia, con una larga alberca central rodeada de surtidores y flanqueada por parterres con rosas, jazmines y cipreses, resume la idea coránica del paraíso: un jardín de agua, sombra y frutos. El acceso se completa con los Jardines Altos, construidos en el siglo XX pero respetando el espíritu del lugar.

La conquista cristiana y el Palacio de Carlos V

2 de enero de 1492: la rendición de Boabdil

Tras diez años de guerra, el 2 de enero de 1492 Boabdil el Chico, último sultán nazarí, entregó las llaves de la Alhambra a los Reyes Católicos Isabel y Fernando. Las Capitulaciones de Granada garantizaban a los musulmanes la conservación de su religión, sus leyes y sus propiedades; la traición de estos acuerdos en los años siguientes desembocaría en la rebelión de las Alpujarras y la definitiva expulsión de los moriscos. La leyenda —recogida por los cronistas cristianos— cuenta que Boabdil, al alejarse de la ciudad, lloró al mirar por última vez la Alhambra, y su madre Aixa le reprendió con el célebre: «Llora como mujer lo que no supiste defender como hombre».

El Palacio de Carlos V

En 1526, el emperador Carlos V visitó la Alhambra durante su luna de miel con Isabel de Portugal y quedó tan impresionado que ordenó construir un palacio renacentista propio en su interior. El arquitecto Pedro Machuca, discípulo de Miguel Ángel en Roma, diseñó un edificio cuadrado con patio circular interior, único en el Renacimiento europeo. Aunque nunca se terminó (Carlos V dejó de visitar Granada) y supuso la demolición de parte del palacio nazarí, hoy alberga el Museo de la Alhambra (con la pila del mihrab original de la Mezquita mayor, la jarra de las gacelas y otras piezas nazaríes) y el Museo de Bellas Artes de Granada.

La Alhambra romántica: Washington Irving y los viajeros

Tras siglos de abandono —en el siglo XVIII la Alhambra era un barrio marginal habitado por mendigos y gitanos—, su redescubrimiento llegó con los viajeros románticos del XIX. El más influyente fue el escritor estadounidense Washington Irving, que se instaló en los propios palacios nazaríes en 1829 y publicó en 1832 los Cuentos de la Alhambra (Tales of the Alhambra), una mezcla de leyendas populares y descripción histórica que convirtió el monumento en un icono del imaginario romántico europeo. Tras él llegaron Théophile Gautier, Chateaubriand, Washington Prescott y decenas de otros que contribuyeron a la conservación del conjunto, que se inició en serio a partir de 1870.

Cómo visitar la Alhambra hoy

Entradas, horarios y reservas

La Alhambra limita el aforo a unos 8.400 visitantes diarios para proteger el conjunto, y los Palacios Nazaríes se visitan en franja horaria cerrada (cada media hora). Es imprescindible comprar la entrada con antelación (hasta tres meses antes) en la web oficial tickets.alhambra-patronato.es, especialmente en temporada alta (abril–octubre). La entrada general cubre Alcazaba, Palacios Nazaríes y Generalife; existen también visitas nocturnas, solo Generalife o solo Alcazaba. El recorrido completo lleva entre 3 y 4 horas.

Consejos prácticos

  • Compra con meses de antelación: las entradas diarias se agotan en temporada alta con semanas o incluso meses de margen.
  • Llega con tiempo: hay que acceder al recinto por la Puerta del Vino o la Puerta de la Justicia, y las colas de control pueden ser largas. Cuida el horario impreso en la entrada para los Palacios Nazaríes: si lo pierdes, no te dejarán entrar.
  • Calzado cómodo y agua: el recinto es grande (13 hectáreas), con cuestas y empedrados irregulares.
  • La visita nocturna a los Palacios Nazaríes, con luz cenital, es una experiencia distinta y menos concurrida.
  • Combina con el Albaicín y el Sacromonte: las vistas desde el Mirador de San Nicolás son las más célebres de la Alhambra al atardecer.

Preguntas frecuentes

¿Qué significa la palabra Alhambra?

Procede del árabe al-Ḥamrāʾ, «la Roja», por el color rojizo de los tapiales de arcilla con que se construyeron sus muros. El color se acentúa al atardecer, cuando la luz del sol incide sobre la fortaleza.

¿Quién construyó la Alhambra?

La dinastía nazarí, fundada por Muhammad I ibn Nasr en 1238. El conjunto palatino actual se levantó sobre todo durante el siglo XIV bajo Yusuf I y Muhammad V, que mandaron construir los Palacios Nazaríes (Comares, Leones) y la Torre de la Justicia.

¿Por qué no se destruyó la Alhambra tras la conquista cristiana?

Los Reyes Católicos respetaron el conjunto nazarí tras la capitulación de 1492 y lo convirtieron en residencia real. Solo Carlos V añadió en el siglo XVI un palacio renacentista incrustado en el complejo. La conservación sistemática comenzó ya en el siglo XIX.

¿Cuánto tiempo hace falta para visitar la Alhambra?

Mínimo tres horas para los Palacios Nazaríes, la Alcazaba y el Generalife. Una visita completa incluyendo los jardines y el Museo exige un día entero. La entrada se adquiere con hora asignada a los Palacios Nazaríes y aforo limitado desde 1986.

¿Qué son los Cuentos de la Alhambra?

Una colección de relatos publicada en 1832 por el escritor estadounidense Washington Irving, que vivió en el propio palacio durante 1829. Los cuentos mezclan leyendas árabes con observaciones románticas y reavivaron el interés europeo por el monumento en el siglo XIX.

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