Brigadas Internacionales: 40.000 Voluntarios en la Guerra Civil Española

Guerra Civil Española (1936-1939)

Las Brigadas Internacionales fueron una de las páginas más extraordinarias de la Guerra Civil Española: cerca de 40.000 voluntarios procedentes de 53 países que dejaron su trabajo, su familia y, en muchos casos, su seguridad para alistarse en el bando republicano y combatir el fascismo en España entre octubre de 1936 y septiembre de 1938. Reunieron a estadounidenses, británicos, franceses, alemanes antinazis, italianos antifascistas, polacos, judíos perseguidos en toda Europa, intelectuales como George Orwell, Ernest Hemingway o André Malraux, sindicalistas obreros y exiliados políticos. Llegaron justo a tiempo para combatir en la defensa de Madrid en noviembre de 1936 y participaron en todas las grandes batallas: Jarama, Guadalajara, Brunete, Belchite, Teruel y la decisiva batalla del Ebro. Más de 9.000 de ellos murieron en territorio español. La despedida en Barcelona el 28 de octubre de 1938, con el discurso de «Volveréis» de la Pasionaria, es uno de los grandes momentos emocionales del siglo XX europeo.

Juan Negrín pasando revista a las Brigadas Internacionales en su despedida de Barcelona, 1938
El presidente Juan Negrín en la despedida de las Brigadas Internacionales en Barcelona, 28 de octubre de 1938. Wikimedia Commons (dominio público).

El origen: la Internacional Comunista y la respuesta antifascista

La idea de organizar voluntarios extranjeros para defender la República Española surgió en los primeros días de la guerra, cuando ya combatían en España de forma espontánea unos centenares de extranjeros: refugiados antifascistas italianos como Carlo Rosselli, alemanes huidos del nazismo, exiliados de Europa Central. La Komintern (Internacional Comunista), dirigida desde Moscú por Stalin, decidió en septiembre de 1936 organizarlos formalmente. La resolución del 18 de septiembre de 1936 autorizó la formación de unidades de voluntarios, y el francés André Marty —miembro del Buró Político de la Komintern, conocido por su brutalidad— fue nombrado comisario general. La sede de reclutamiento se estableció en París, en el edificio del PCF de la rue Lafayette. El centro de adiestramiento en España se ubicó en Albacete, ciudad del centro peninsular bien conectada por ferrocarril.

Aunque la organización fue obra del aparato comunista, los voluntarios procedían de tradiciones políticas muy diversas: comunistas (mayoría), socialistas, anarquistas, sindicalistas, judíos religiosos perseguidos por Hitler, demócratas sin militancia, intelectuales antifascistas. Las Brigadas adoptaron el saludo del puño en alto y la Internacional como himno, pero combatieron como un ejército profesional bajo mando del Ejército Popular de la República.

La defensa de Madrid (noviembre de 1936)

Las Brigadas Internacionales recibieron su bautismo de fuego en la defensa de Madrid. Llegaron a la capital el 8 de noviembre de 1936, en el momento más crítico, cuando las columnas franquistas estaban a las puertas de la ciudad y muchos pensaban que Madrid caería en cuestión de horas. La XI Brigada —integrada por alemanes, polacos, franceses y centroeuropeos al mando del general Lukács (el escritor húngaro Máté Zalka)— desfiló por la Gran Vía entre vítores de los madrileños, que confundieron a los voluntarios extranjeros con tropas regulares de la Unión Soviética. Esa misma tarde, la XI Brigada combatió en la Casa de Campo y en la Ciudad Universitaria, donde se libraron algunos de los combates más sangrientos de la guerra.

Días después llegó la XII Brigada, con italianos antifascistas (Garibaldi Battalion), franceses (Battalion Commune de Paris) y alemanes (Battalion Thaelmann). El batallón Thaelmann, en particular, sufrió cerca del 50 % de bajas en la Casa de Campo. La frase «No Pasarán» —pronunciada en julio por Dolores Ibárruri— se hizo realidad gracias en buena parte al sacrificio de los voluntarios extranjeros y al de los milicianos madrileños.

Las grandes batallas: Jarama, Guadalajara, Brunete, Teruel, Ebro

Jarama (febrero de 1937)

La batalla del Jarama (6-27 de febrero de 1937), librada al sureste de Madrid, fue uno de los combates más sangrientos en los que participaron las Brigadas Internacionales. Los batallones Lincoln (estadounidenses) y British entraron por primera vez en combate, y sufrieron pérdidas espantosas: el batallón British fue diezmado en una sola tarde en la cota 693 (la «Suicide Hill»), perdiendo 225 de sus 600 hombres. La canción «Jarama Valley», parodiada de «Red River Valley», se convirtió en uno de los himnos de la Brigada Lincoln.

Guadalajara (marzo de 1937)

La batalla de Guadalajara (8-23 de marzo de 1937) supuso la primera gran victoria republicana y un golpe humillante para Mussolini. El Cuerpo de Tropas Voluntarias italiano avanzaba hacia Madrid con tanques y artillería, esperando una marcha triunfal. Frente a ellos, los republicanos enviaron a la XI Brigada y a la Brigada Garibaldi de italianos antifascistas, que pelearon contra sus propios compatriotas fascistas con un componente psicológico extra. La derrota italiana fue tan grave que la propaganda republicana hablaría de «la otra Caporetto» en honor a la derrota italiana de 1917.

Brunete y Belchite (verano de 1937)

En la batalla de Brunete (julio de 1937) y la batalla de Belchite (agosto-septiembre de 1937), las Brigadas Internacionales sufrieron de nuevo pérdidas terribles. El batallón Lincoln, ya famoso entre los voluntarios estadounidenses, perdió en Brunete a Oliver Law, primer comandante afroamericano en mandar una unidad de blancos en la historia militar moderna. Ernest Hemingway y la fotógrafa Gerda Taro visitaron el frente; Taro murió aplastada por un tanque republicano que reculaba durante un bombardeo. Su funeral en París fue multitudinario.

Teruel y Ebro (1938)

En la batalla de Teruel (diciembre 1937 – febrero 1938), librada en condiciones de frío extremo (-20 °C), las Brigadas combatieron con poco equipo de invierno y sufrieron numerosas bajas por congelación. La batalla del Ebro (julio-noviembre de 1938) fue su última gran acción: las Brigadas, ya muy mermadas, cruzaron el río con el resto del Ejército del Ebro y resistieron 113 días de bombardeos masivos. El batallón Lincoln, que cruzó con 290 hombres, terminó la batalla con 35 supervivientes. La poetisa Edna St. Vincent Millay escribió uno de los grandes poemas elegíacos por los caídos: «Say of them, They are no longer here…».

Los grandes nombres: voluntarios famosos

Las Brigadas atrajeron a una generación entera de intelectuales antifascistas:

  • George Orwell (Eric Blair): combatió en las milicias del POUM (no en las Brigadas), fue herido en el cuello por un francotirador en Huesca y narró su experiencia en Homenaje a Cataluña (1938).
  • Ernest Hemingway: cubrió la guerra como corresponsal y escribió Por quién doblan las campanas (1940), inspirada en sus experiencias y en los voluntarios estadounidenses.
  • André Malraux: escritor francés que organizó la Escadrille España, una unidad aérea con pilotos voluntarios. Escribió L’Espoir (1937) y dirigió un film homónimo.
  • W. H. Auden, Stephen Spender, Pablo Neruda, César Vallejo: poetas que escribieron sobre España (Neruda y Vallejo) o pasaron por el frente (Auden, Spender).
  • Norman Bethune: cirujano canadiense que organizó las primeras unidades móviles de transfusión de sangre del frente, salvando miles de vidas.
  • Robert Capa y Gerda Taro: fotógrafos del fotoperiodismo de guerra moderno; Taro murió en Brunete.
  • Oliver Law: el primer comandante afroamericano en dirigir una unidad de blancos en la historia militar contemporánea, caído en Brunete.
  • Tito (Josip Broz): el futuro líder yugoslavo participó en la organización de voluntarios desde París.

La despedida de Barcelona y el destino tras la guerra

El presidente Juan Negrín anunció en septiembre de 1938, ante la Sociedad de Naciones en Ginebra, la retirada unilateral de las Brigadas Internacionales. Era un gesto diplomático: la República esperaba presionar a la Sociedad de Naciones para que obligara a Italia y Alemania a retirar también a sus tropas. La medida no funcionó, pero significó la despedida oficial de los voluntarios extranjeros. El 28 de octubre de 1938, en el desfile del paseo Diagonal de Barcelona, miles de barceloneses despidieron a los voluntarios bajo una lluvia de flores. Dolores Ibárruri pronunció el famoso discurso de «Volveréis»: «Camaradas, no os olvidamos. (…) Volveréis. Volveréis a nuestro lado, cuando la rama del olivo se entrelace con los laureles de la victoria de la República española».

El destino de los brigadistas tras 1939 fue dramático. Muchos no podían volver a sus países (alemanes, italianos, austriacos, húngaros, polacos: lo harían en campos de concentración nazis). Cientos de ellos murieron en Mauthausen, Dachau y Buchenwald. Otros pasaron al maquis francés y combatieron en la Resistencia. Los estadounidenses fueron vetados políticamente en EE. UU. tras la guerra (la lista de los «premature antifascists») y muchos sufrieron persecución durante el macartismo. En 1996, el gobierno español reconoció a los supervivientes la nacionalidad honoraria: solo unos centenares quedaban con vida. En 2009, la Ley de Memoria Histórica les restituyó la nacionalidad española de pleno derecho.

Preguntas frecuentes sobre las Brigadas Internacionales

¿Qué fueron las Brigadas Internacionales?

Las Brigadas Internacionales fueron unidades de voluntarios extranjeros organizados por la Internacional Comunista (Komintern) para combatir en el bando republicano de la Guerra Civil Española entre octubre de 1936 y septiembre de 1938. Aunque su organización fue comunista, los voluntarios provenían de tradiciones políticas muy diversas (comunistas, socialistas, anarquistas, demócratas, judíos perseguidos por Hitler, intelectuales antifascistas). Sumaron unos 40.000 hombres y mujeres procedentes de 53 países y participaron en todas las grandes batallas de la guerra: Madrid, Jarama, Guadalajara, Brunete, Belchite, Teruel y Ebro.

¿Cuántos brigadistas internacionales hubo?

Las cifras más aceptadas hablan de unos 35.000 a 40.000 voluntarios extranjeros que pasaron por las Brigadas Internacionales entre octubre de 1936 y la disolución oficial de septiembre de 1938. No estuvieron todos a la vez: la rotación, las bajas y el agotamiento físico hicieron que los efectivos máximos en cualquier momento dado rondaran los 18.000-20.000 combatientes. Más de 9.000 brigadistas murieron en suelo español.

¿De qué países venían los voluntarios?

Los voluntarios procedían de 53 países diferentes. Las nacionalidades más numerosas fueron franceses (unos 9.000), alemanes y austriacos (5.000), polacos (3.000), italianos (3.000), estadounidenses (2.800, agrupados en la Brigada Lincoln), británicos (2.500, en el British Battalion), yugoslavos, húngaros, checos, belgas, holandeses y latinoamericanos. Hubo voluntarios de tan lejos como China, India, Australia, Filipinas o Sudáfrica.

¿Quién pronunció el discurso de despedida «Volveréis»?

El discurso de despedida de las Brigadas Internacionales lo pronunció Dolores Ibárruri «La Pasionaria» el 28 de octubre de 1938 en Barcelona, en el desfile del paseo Diagonal. La frase más recordada es: «Camaradas de las Brigadas Internacionales: razones políticas, razones de Estado, la salud de esa misma causa por la que ofrecisteis vuestra sangre con generosidad sin límites, os mandan retornar (…). Volveréis a nuestro lado cuando la rama del olivo se entrelace con los laureles de la victoria». La grabación del discurso es uno de los grandes documentos sonoros de la historia española del siglo XX.

¿Qué fue de los brigadistas tras la guerra?

Tras la disolución, muchos brigadistas no pudieron volver a sus países: alemanes, italianos, austriacos, húngaros y polacos eran perseguidos en sus naciones de origen. Cientos de ellos murieron en campos de concentración nazis (Mauthausen, Dachau, Buchenwald). Otros pasaron al maquis francés y combatieron en la Resistencia durante la Segunda Guerra Mundial. Los estadounidenses fueron vetados políticamente y muchos sufrieron persecución durante el macartismo (la lista de «premature antifascists»). En 1996 España les concedió la nacionalidad honoraria; en 2009, la Ley de Memoria Histórica restituyó la nacionalidad española de pleno derecho a los supervivientes.

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