Las fases de la Guerra Civil Española (1936-1939) permiten entender un conflicto que duró 986 días, dejó más de 500.000 muertos y reconfiguró la historia de España y de toda Europa. La guerra se desarrolló en cuatro grandes fases, cada una con su propia geografía, sus propias batallas decisivas y un equilibrio militar cambiante: la fase inicial de la sublevación y la guerra de columnas (julio-noviembre de 1936), la batalla de Madrid y la conquista del Norte (noviembre 1936 – octubre 1937), la batalla del Ebro y la caída de Cataluña (1938 – febrero 1939) y la caída de Madrid y el fin de la guerra (febrero-abril 1939). Comprender estas etapas es la mejor manera de entender por qué la España republicana, que en agosto de 1936 controlaba dos tercios del territorio y la mayor parte de la población, acabó perdiendo el conflicto contra los sublevados de Franco menos de tres años después.

El estallido: la sublevación militar de julio de 1936
La Guerra Civil Española comenzó con la sublevación militar del 17 y 18 de julio de 1936, dirigida contra el gobierno del Frente Popular elegido en febrero de ese mismo año. La sublevación se inició el 17 de julio en Melilla y se extendió en las siguientes 48 horas a la mayoría de las guarniciones peninsulares. El plan de los conspiradores —encabezados por los generales Emilio Mola (el «Director»), José Sanjurjo y Francisco Franco— era un golpe rápido al estilo del pronunciamiento decimonónico: tomar las grandes ciudades en pocos días y derribar al gobierno republicano.
El golpe, sin embargo, fracasó parcialmente. En Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao y la mayor parte del litoral mediterráneo y cantábrico, la sublevación fue aplastada por la combinación de fuerzas leales al gobierno y milicias obreras de la CNT, UGT y partidos del Frente Popular. En Sevilla, Burgos, Pamplona, Valladolid, Cáceres, Zaragoza y casi toda Galicia, Castilla y Andalucía occidental, los sublevados se hicieron rápidamente con el control. Sanjurjo murió el 20 de julio en un accidente aéreo cerca de Estoril, y la dirección del bando sublevado pasó a Mola en el Norte y a Franco en el Sur. El golpe se había convertido en guerra civil prolongada: ningún bando había podido aniquilar al otro y España quedó partida en dos zonas con fronteras móviles que tardarían casi tres años en cerrarse.
Fase 1: La guerra de columnas y el avance hacia Madrid (julio-noviembre 1936)
La primera fase de la Guerra Civil abarca desde el fracaso del golpe hasta la batalla de Madrid de noviembre de 1936. Es la fase de la «guerra de columnas»: ambos bandos carecían de ejércitos profesionales completos y operaban con columnas móviles —mezcla de tropas regulares, milicianos voluntarios, requetés carlistas, falangistas y mercenarios— que avanzaban por carretera tomando pueblos y ciudades. Los frentes eran porosos, las líneas no estaban consolidadas y los combates eran tan políticos como militares: en cada ciudad tomada se desencadenaban inmediatamente represiones masivas, una de las características más sombrías del primer verano de guerra.
El paso del Estrecho y la columna de Yagüe
El acontecimiento militar decisivo de las primeras semanas fue el paso del Estrecho de Gibraltar por el Ejército de África. Franco, atrapado en Marruecos por la flota republicana, consiguió la ayuda aérea de la Italia fascista de Mussolini y la Alemania nazi de Hitler (operación «Magic Fire»), que enviaron en agosto de 1936 los aviones Junkers Ju-52 y Savoia-Marchetti SM.81 que transportaron por aire a más de 13.000 hombres del Ejército de África —la Legión y los Regulares marroquíes, las mejores tropas españolas— en el primer puente aéreo militar masivo de la historia. Una vez en la Península, la columna del coronel Yagüe avanzó por Extremadura hacia Madrid en una marcha brutal y rapidísima, tomando Mérida, Badajoz (donde se produjo la matanza de la plaza de toros, 14 de agosto) y Talavera.
El desvío a Toledo y la batalla de Madrid
A finales de septiembre de 1936, Franco tomó una decisión polémica que pudo cambiar el curso de la guerra: en lugar de avanzar directamente sobre Madrid, desvió sus columnas hacia el sur para liberar a los sublevados sitiados en el Alcázar de Toledo. La maniobra le proporcionó un golpe propagandístico colosal —Franco consolidó así su liderazgo y fue nombrado Generalísimo y Jefe del Estado en Burgos el 1 de octubre—, pero permitió al gobierno republicano ganar tres semanas para fortificar Madrid. El 6 de noviembre el gobierno se trasladó a Valencia y la defensa de la capital quedó en manos del general José Miaja y la Junta de Defensa de Madrid, con el apoyo de las primeras Brigadas Internacionales, que llegaron justo a tiempo para participar en los combates de la Casa de Campo y la Ciudad Universitaria.
Fase 2: Madrid resiste y la caída del Norte (noviembre 1936 – octubre 1937)
La segunda fase es la de la guerra de posiciones: los frentes se estabilizan, los ejércitos se profesionalizan (las milicias se integran en el Ejército Popular de la República y los sublevados consolidan un ejército regular bajo Franco) y las grandes batallas se libran en torno a Madrid y al frente Norte. Es también la fase en la que el apoyo internacional se vuelve decisivo: Alemania e Italia envían soldados regulares (la Legión Cóndor alemana y el Corpo Truppe Volontarie italiano), la Unión Soviética envía a la República tanques T-26, cazas Polikarpov, asesores militares y el oro del Banco de España, y los gobiernos democráticos europeos firman el Pacto de No Intervención que en la práctica perjudica a la República al cortarle el suministro de armas en el mercado internacional.
Las batallas en torno a Madrid
Tras el fracaso del asalto frontal a Madrid en noviembre de 1936 («No Pasarán», la frase de Dolores Ibárruri «La Pasionaria»), Franco intentó cercar la capital con tres ofensivas sucesivas: la batalla de la carretera de La Coruña (diciembre 1936), la batalla del Jarama (febrero 1937) y la batalla de Guadalajara (marzo 1937), donde el Cuerpo de Tropas Voluntarias italiano sufrió una derrota humillante frente a las tropas republicanas y las Brigadas Internacionales. Madrid no caería, pero quedó sitiada por el norte, oeste y sur hasta el final de la guerra.
La campaña del Norte y Guernica
Bloqueado en Madrid, Franco volvió la mirada hacia el frente Norte: País Vasco, Cantabria y Asturias, una franja industrial y minera de gran valor estratégico que la República mantenía aislada del resto de la zona republicana por la Castilla sublevada. La campaña del Norte (abril-octubre de 1937) fue la primera campaña moderna del bando sublevado, con un uso masivo de la aviación: la Legión Cóndor bombardeó Guernica el 26 de abril de 1937, destruyendo la ciudad sagrada de los vascos en un ensayo de la guerra aérea total que Picasso inmortalizaría en su cuadro homónimo. Bilbao cayó el 19 de junio, Santander el 26 de agosto, y Asturias el 21 de octubre de 1937. Con la pérdida del Norte, la República perdía la siderurgia, el carbón, la industria militar de Reinosa y un tercio de su capacidad económica.
Fase 3: La batalla del Ebro y la caída de Cataluña (1938 – febrero 1939)
La tercera fase de la Guerra Civil es la de las grandes batallas de desgaste y el colapso militar republicano. Tras una ofensiva sublevada en Aragón (marzo-abril de 1938) que llegó hasta el Mediterráneo (Vinaroz, 15 de abril) y partió en dos la zona republicana, la República, dirigida ahora por el doctor Juan Negrín, jugó su última gran carta militar en el verano de 1938.
La batalla del Ebro (julio-noviembre 1938)
La batalla del Ebro fue la mayor batalla de toda la Guerra Civil y una de las más sangrientas de la historia militar española. La noche del 24 al 25 de julio de 1938, el Ejército del Ebro republicano —al mando del general Juan Modesto, con Enrique Líster y los comunistas como núcleo— cruzó el río Ebro por sorpresa entre Mequinenza y Amposta y avanzó hasta crear una bolsa en Gandesa de unos 800 km². La ofensiva pretendía aliviar la presión sobre Valencia, demostrar la capacidad militar republicana ante la inminente Conferencia de Múnich (donde se decidía el destino de Checoslovaquia y se confiaba en una guerra europea que cambiaría el panorama internacional) y forzar una paz negociada.
La batalla duró 113 días, hasta el 16 de noviembre de 1938, y se libró en condiciones atroces: calor extremo, bombardeos masivos, contraofensivas frontales una y otra vez sobre las mismas colinas (la cota 481, la sierra de Pàndols, la sierra de Cavalls). El bando sublevado lanzó 13.500 toneladas de bombas sobre las posiciones republicanas. La República perdió unos 30.000 muertos y cerca de 20.000 prisioneros, y consumió la última reserva estratégica del Ejército Popular. Los franquistas perdieron unos 33.000 hombres, pero pudieron reponerlos. Tras el Ebro, la guerra estaba militarmente decidida.
La caída de Cataluña (diciembre 1938 – febrero 1939)
La ofensiva final sobre Cataluña comenzó el 23 de diciembre de 1938. Sin reservas militares, sin armas suficientes (el cierre de la frontera francesa por el Pacto de No Intervención dejó a la República sin importaciones desde junio) y con la moral hundida, el frente catalán colapsó en seis semanas. Tarragona cayó el 14 de enero, Barcelona el 26 de enero de 1939 y Gerona el 4 de febrero. Por la frontera francesa cruzaron medio millón de refugiados en el éxodo conocido como «La Retirada»: soldados, civiles, mujeres, niños y ancianos que serían internados por el gobierno francés en los campos de Argelès-sur-Mer, Saint-Cyprien, Barcarès y, posteriormente, Gurs y Le Vernet.
Fase 4: La caída de Madrid y el fin de la guerra (febrero-abril 1939)
La cuarta y última fase de la Guerra Civil duró menos de dos meses pero contiene uno de los episodios más trágicos del conflicto: la guerra civil dentro de la guerra civil en el bando republicano. El 27 de febrero de 1939, Francia y el Reino Unido reconocieron al gobierno de Burgos, dejando a la República sin reconocimiento internacional. El presidente Manuel Azaña dimitió. Negrín, refugiado en una España republicana reducida a la zona Centro-Sur (Madrid, Valencia, Murcia, Almería y parte de Castilla-La Mancha), todavía defendía la «resistencia hasta el fin» con la esperanza de que la inminente guerra europea (Hitler había ocupado Praga el 15 de marzo) cambiara el panorama.
El golpe de Casado y la rendición
El 5 de marzo de 1939, el coronel Segismundo Casado, jefe del Ejército del Centro, dio un golpe de Estado contra Negrín, formó un Consejo Nacional de Defensa con el socialista Julián Besteiro y el anarquista Cipriano Mera, y se enfrentó militarmente a las unidades comunistas leales a Negrín en los combates de Madrid del 7-12 de marzo. Casado pretendía negociar una «paz honrosa» con Franco, pero el Generalísimo solo aceptaba la rendición sin condiciones. El 27 de marzo el frente se desmoronó. El 28 de marzo de 1939, las tropas franquistas entraron en Madrid sin disparar. Valencia, Alicante, Almería y Cartagena cayeron en los días siguientes. El 1 de abril de 1939, Franco firmó en Burgos el último parte de guerra: «En el día de hoy, cautivo y desarmado el Ejército Rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado».
Cronología y batallas clave de la Guerra Civil Española
- Julio 1936: Sublevación militar (17-18 julio) – Paso del Estrecho – Matanza de Badajoz (14 agosto)
- Noviembre 1936: Batalla de Madrid – Llegan las Brigadas Internacionales
- Febrero-marzo 1937: Batallas del Jarama y Guadalajara
- Abril 1937: Bombardeo de Guernica (26 abril)
- Junio-octubre 1937: Caída del Norte (Bilbao, Santander, Asturias)
- Julio 1937: Batalla de Brunete
- Diciembre 1937 – febrero 1938: Batalla de Teruel
- Marzo-abril 1938: Ofensiva de Aragón – Llegada al Mediterráneo
- Julio-noviembre 1938: Batalla del Ebro
- Diciembre 1938 – febrero 1939: Caída de Cataluña – «La Retirada»
- Marzo 1939: Golpe de Casado – Combates en Madrid republicano
- 1 de abril de 1939: Fin de la guerra
Preguntas frecuentes sobre las fases de la Guerra Civil Española
¿Cuáles son las fases de la Guerra Civil Española?
La Guerra Civil Española (1936-1939) se divide habitualmente en cuatro fases. La primera (julio-noviembre de 1936) es la fase de la sublevación militar y la guerra de columnas, con el avance del Ejército de África sobre Madrid. La segunda (noviembre 1936 – octubre 1937) es la guerra en torno a Madrid (Jarama, Guadalajara) y la caída del frente Norte (Guernica, Bilbao, Santander, Asturias). La tercera (1938) abarca la ofensiva de Aragón, la llegada al Mediterráneo y la batalla del Ebro. La cuarta (diciembre 1938 – abril 1939) es la caída de Cataluña, el éxodo de «La Retirada», el golpe de Casado y la entrada franquista en Madrid el 28 de marzo de 1939.
¿Cuándo empezó y cuándo terminó la Guerra Civil Española?
La Guerra Civil Española empezó el 17-18 de julio de 1936 con la sublevación militar contra el gobierno del Frente Popular. Terminó el 1 de abril de 1939, cuando Francisco Franco firmó en Burgos el último parte de guerra anunciando la victoria de los sublevados. El conflicto duró 986 días.
¿Cuál fue la batalla más importante de la Guerra Civil?
La batalla del Ebro (julio-noviembre de 1938) fue la mayor batalla de toda la Guerra Civil Española y una de las más sangrientas de la historia militar española. Duró 113 días, movilizó a más de 200.000 hombres en ambos bandos y causó cerca de 65.000 bajas combinadas. Tras el Ebro, la victoria sublevada quedó militarmente decidida. Otras batallas decisivas fueron la defensa de Madrid (1936), Jarama y Guadalajara (1937) y la caída del Norte tras Guernica (1937).
¿Por qué ganó Franco la Guerra Civil?
Franco ganó la Guerra Civil por una combinación de factores: el control inicial del Ejército de África (las mejores tropas profesionales de España), el apoyo continuo de la Alemania nazi y la Italia fascista (Legión Cóndor, CTV italiano), la aplicación del Pacto de No Intervención que cortó las importaciones de armas a la República, las divisiones internas del bando republicano (anarquistas vs comunistas, gobierno central vs Cataluña), la pérdida de la industria del Norte en 1937 y el desgaste militar tras la batalla del Ebro. El golpe de Casado de marzo de 1939 selló el desenlace.
¿Cuántas personas murieron en la Guerra Civil Española?
Las cifras más aceptadas por la historiografía actual sitúan los muertos directos por la Guerra Civil Española en torno a 500.000 personas: unos 200.000 muertos en combate, unas 130.000 víctimas de la represión republicana y franquista (con clara mayoría de víctimas de la represión franquista), 30.000 muertos en bombardeos y unos 100.000 muertos por hambre y enfermedades. A ellos hay que añadir 50.000 ejecuciones en la posguerra (1939-1945), 270.000 presos en cárceles y campos de concentración y unos 500.000 exiliados.