Sevilla: Historia Completa, de Hispalis Romana al Puerto de Indias

Romana, almohade, cristiana e imperial

Sevilla es la única ciudad española que ha sido capital de tres mundos diferentes: capital romana de la Bética con Hispalis, capital almohade de Al-Ándalus con Ishbiliya y capital económica del Imperio Español a través del comercio con América entre 1503 y 1717. Su Catedral es la mayor iglesia gótica del mundo; su Giralda es uno de los mejores ejemplos de arquitectura almohade conservada; su Alcázar es el palacio real en uso continuo más antiguo de Europa; y su Archivo de Indias custodia 80 millones de documentos sobre la conquista y administración del Nuevo Mundo. La Catedral, el Alcázar y el Archivo de Indias fueron declarados conjuntamente Patrimonio de la Humanidad UNESCO en 1987. Esta es la historia de Sevilla, ciudad fluvial sobre el Guadalquivir, atravesada por civilizaciones tartesia, romana, andalusí, mudéjar, imperial y moderna.

La Giralda de Sevilla, antiguo alminar almohade y campanario de la Catedral
La Giralda de Sevilla, alminar almohade del siglo XII y campanario de la Catedral. Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0).

Tartessos, fenicios y la Hispalis romana

El emplazamiento sevillano —en una vega fluvial fértil del Guadalquivir, a 80 km de la desembocadura— estuvo poblado desde la prehistoria. Los tartesios y luego los fenicios establecieron en la zona una serie de asentamientos comerciales relacionados con el comercio de metales (cobre y plata de Sierra Morena, estaño del noroeste). El núcleo histórico fue la colina de los Caños de Carmona, donde luego los romanos fundarían la ciudad propiamente dicha.

Roma llegó en 206 a.C.: el general Escipión el Africano, tras vencer a los cartagineses en Ilipa, fundó Itálica a 9 km al norte como asentamiento de veteranos (la primera ciudad romana fuera de Italia). El núcleo de la actual Sevilla, la Hispalis romana, se desarrolló como puerto fluvial y centro comercial en la otra orilla. Bajo Augusto, Hispalis recibió el rango de colonia (Colonia Iulia Romula) y se convirtió en una ciudad próspera con teatro, foro, termas y un gran puerto fluvial. La cercana Itálica fue la patria de Trajano y Adriano, los dos emperadores nacidos en Hispania.

Sevilla visigoda y la presencia de San Isidoro

Tras la caída del Imperio Romano, Hispalis fue ocupada por vándalos, suevos y, finalmente, por los visigodos. La Sevilla visigoda, aunque desplazada del rango de capital por Toledo, fue un centro intelectual de primer orden gracias a su arzobispo: San Isidoro de Sevilla (c. 560-636), el mayor erudito de su tiempo, autor de las Etimologías —enciclopedia universal del saber clásico que sería texto fundamental de toda la Edad Media europea—, hermano de Leandro (también arzobispo), Fulgencio y Florentina, todos santos. La basílica visigoda de Sevilla pervivió bajo el suelo de la actual catedral y de la mezquita aljama almohade.

Ishbiliya: la Sevilla almohade y la Giralda

Conquistada por los musulmanes en 712, Sevilla —ahora Ishbiliya— vivió cinco siglos bajo dominio islámico. Tras la fragmentación del Califato cordobés, fue capital de uno de los grandes reinos de taifas bajo la dinastía Abbadí (1023-1091): Al-Mutamid, último rey taifa, fue también gran poeta de la lengua árabe. Pero el mayor esplendor de la Sevilla islámica llegó en el siglo XII con los almohades, dinastía bereber norteafricana que estableció en Sevilla la capital occidental de su imperio.

Los almohades transformaron Sevilla con obras monumentales: la Mezquita Aljama (cuyos cimientos sostienen hoy la Catedral), las murallas con sus puertas (Macarena, Carmona, Real), la Torre del Oro (atalaya defensiva en la orilla del Guadalquivir), los jardines del Alcázar y, sobre todo, la Giralda: el alminar de la mezquita, terminado en 1198 por orden del califa Abu Yusuf Yaqub al-Mansur. La Giralda mide 97,5 metros y es uno de los mejores ejemplares de arquitectura almohade del mundo (junto con la Kutubiyya de Marrakech y el alminar inacabado de la Torre Hassan en Rabat). Tras la conquista cristiana, se convirtió en campanario de la catedral, con un cuerpo renacentista añadido en el siglo XVI.

La conquista de Fernando III (1248) y la Sevilla mudéjar

El 23 de noviembre de 1248, tras un asedio de 16 meses, las tropas castellanas de Fernando III el Santo entraron en Sevilla. La Mezquita Aljama fue consagrada como catedral; los musulmanes y judíos que quisieron quedarse vivieron en barrios separados (la Judería en lo que hoy es el barrio de Santa Cruz). Su hijo Alfonso X el Sabio hizo de Sevilla su residencia preferida, dotándola del lema «No me ha dejado» (NO8DO en jeroglífico, todavía hoy símbolo oficial de la ciudad) en agradecimiento a la fidelidad sevillana durante la rebelión de su hijo Sancho.

La Sevilla cristiana de los siglos XIII-XV fue una ciudad mudéjar en la que pervivió la influencia artística islámica. Pedro I el Cruel mandó construir en 1364 el Palacio Mudéjar del Alcázar aprovechando alarifes del reino nazarí de Granada: el resultado es uno de los más bellos palacios mudéjares del mundo. La Catedral gótica se empezó a construir en 1402 sobre la mezquita demolida; los canónigos sevillanos, según la leyenda, dijeron: «Hagamos una iglesia tan grande que los que la vieran acabada nos tengan por locos». El resultado es la iglesia gótica más grande del mundo, terminada en 1506.

Sevilla y América: el siglo de oro económico (1503-1717)

La gran transformación de Sevilla llegó con el descubrimiento de América. Los Reyes Católicos establecieron en Sevilla en 1503 la Casa de Contratación, monopolio comercial con las Indias y centro administrativo de la conquista y exploración americanas. Durante dos siglos (1503-1717), todos los barcos que iban o venían de América debían pasar por el puerto de Sevilla. La ciudad se convirtió en la puerta de Europa hacia el Nuevo Mundo y en una de las metrópolis más importantes del Viejo Continente.

Sevilla floreció: 150.000 habitantes hacia 1600 (la mayor ciudad de España), inmigración masiva, mestizaje cultural, presencia constante de comerciantes flamencos, alemanes, italianos, portugueses y americanos. El Siglo de Oro español tuvo en Sevilla a algunos de sus mayores artistas: el pintor Diego Velázquez (nacido en Sevilla en 1599), Bartolomé Esteban Murillo, Juan de Valdés Leal, Francisco de Zurbarán, los escultores Juan Martínez Montañés y Pedro Roldán, los poetas Fernando de Herrera y Rodrigo Caro. La Real Audiencia, la Real Cárcel (donde Cervantes pasó algunos meses, supuestamente comenzando a escribir el Quijote), las cofradías de Semana Santa y los autos sacramentales hicieron de Sevilla una ciudad religiosa y artísticamente intensa.

El declive llegó con la peste de 1649 (que mató a la mitad de la población), el azolvamiento del Guadalquivir que dificultó la navegación de los grandes galeones, y la decisión de los Borbones en 1717 de trasladar la Casa de Contratación a Cádiz, ciudad con mejores condiciones portuarias. Sevilla perdió el monopolio del comercio americano y entró en una decadencia económica de la que solo se recuperaría en el siglo XIX.

Sevilla contemporánea: Exposiciones y Patrimonio

El siglo XIX trajo a Sevilla la industrialización ligera (Real Fábrica de Tabacos, hoy sede de la Universidad), la apertura al turismo romántico europeo y, ya en el siglo XX, dos exposiciones internacionales: la Exposición Iberoamericana de 1929 (que dejó la Plaza de España, la Plaza de América, los pabellones nacionales) y la Expo’92 en la Isla de la Cartuja, con la que se conmemoró el quinto centenario del Descubrimiento de América y se transformó la ciudad con grandes obras (puentes, AVE Madrid-Sevilla, autovías). Sevilla es hoy la cuarta ciudad de España con cerca de 700.000 habitantes (1,5 millones en su área metropolitana) y uno de los grandes destinos turísticos europeos.

Qué ver en Sevilla: imprescindibles

  • Catedral y Giralda: la mayor catedral gótica del mundo, con la Tumba de Cristóbal Colón.
  • Real Alcázar: palacio mudéjar de Pedro I (1364), el palacio real en uso continuo más antiguo de Europa.
  • Archivo General de Indias: 80 millones de documentos sobre América, en el antiguo edificio de la Lonja.
  • Torre del Oro: atalaya almohade del siglo XIII junto al Guadalquivir.
  • Barrio de Santa Cruz: antigua judería, callejuelas y patios.
  • Itálica: ruinas romanas (anfiteatro, mosaicos) a 9 km, ciudad natal de Trajano y Adriano.
  • Museo de Bellas Artes: la segunda mejor pinacoteca de España (Murillo, Zurbarán, Valdés Leal).
  • Plaza de España y Parque de María Luisa: legado de la Exposición de 1929.
  • Casa de Pilatos: palacio mudéjar-renacentista del siglo XVI.
  • Triana: barrio histórico de la otra orilla, cuna de toreros y flamenco.

Preguntas frecuentes sobre la historia de Sevilla

¿Qué nombre tenía Sevilla en la Antigüedad?

El núcleo histórico de la actual Sevilla fue, en época romana, Hispalis, centro comercial y portuario fluvial sobre el Guadalquivir. Bajo dominio islámico (s. VIII-XIII), pasó a llamarse Ishbiliya, capital de una taifa abbadí (1023-1091) y después capital occidental del imperio almohade (s. XII). Los nombres «Hispalis» (latín) y «Sevilla» (castellano) derivan de un topónimo prerromano, probablemente fenicio-tartesio, que conmemoraba el establecimiento de comerciantes orientales en el Guadalquivir.

¿Por qué Sevilla se llama Puerto de Indias?

Sevilla recibió el sobrenombre de Puerto de Indias entre 1503 y 1717: durante esos dos siglos, todos los barcos que iban o venían de América (las «Indias») debían pasar por el puerto fluvial de Sevilla, gestionado por la Casa de Contratación que los Reyes Católicos establecieron en 1503. La Casa de Contratación, situada junto al Alcázar (en el actual Archivo de Indias), monopolizaba el comercio americano. La ciudad perdió este monopolio en 1717, cuando los Borbones trasladaron la Casa a Cádiz por el azolvamiento del Guadalquivir.

¿Cuál es la catedral más grande del mundo?

La Catedral de Sevilla es la mayor iglesia gótica del mundo y la tercera iglesia cristiana más grande del planeta (después de San Pedro del Vaticano y San Pablo de Londres, que son barrocas-neoclásicas). Sus dimensiones: 132 metros de largo, 83 de ancho y 105 de altura en el cimborrio. Se empezó a construir en 1402 sobre la mezquita aljama almohade. La leyenda dice que el cabildo decidió: «Hagamos una iglesia tan grande que los que la vieran acabada nos tengan por locos». La Catedral fue terminada en 1506 y guarda la tumba de Cristóbal Colón.

¿Qué es la Giralda?

La Giralda es el campanario de la Catedral de Sevilla y, originalmente, el alminar de la Mezquita Aljama almohade construido por orden del califa Abu Yusuf Yaqub al-Mansur entre 1184 y 1198. Mide 97,5 metros y es uno de los mejores ejemplos de arquitectura almohade del mundo, junto con la Kutubiyya de Marrakech y el alminar de la Torre Hassan de Rabat (los tres son obra del mismo arquitecto, Ahmad ibn Baso). El cuerpo de campanas renacentista que corona la torre se añadió en 1568. La veleta —el «Giraldillo»— es una estatua de bronce que representa la Fe.

¿Qué grandes pintores nacieron en Sevilla?

Sevilla fue una de las grandes capitales artísticas del Siglo de Oro español. Allí nacieron Diego Velázquez (1599), considerado uno de los mayores pintores de la historia; Bartolomé Esteban Murillo (1617); Juan de Valdés Leal (1622); el grabador y pintor Francisco Pacheco (suegro y maestro de Velázquez). Y trabajaron en Sevilla los también grandes Francisco de Zurbarán, Juan Martínez Montañés (escultor) y Pedro Roldán. El Museo de Bellas Artes de Sevilla, en el antiguo convento de la Merced, conserva la mejor colección sevillana del Siglo de Oro.

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