Salamanca es la ciudad universitaria por antonomasia de España y una de las grandes capitales intelectuales de Europa. Su Universidad, fundada en 1218 por Alfonso IX de León, es la tercera universidad europea más antigua todavía en activo tras Bolonia (1088) y Oxford (c. 1167). Aquí enseñaron Fray Luis de León, Francisco de Vitoria, Tomás de Mercado, Domingo de Soto; aquí estudió Hernán Cortés; aquí se gestaron las «Lecciones de Indias» que revolucionaron el derecho internacional; aquí se publicó la primera gramática del castellano de Antonio de Nebrija (1492). La ciudad, construida en piedra arenisca de Villamayor que adquiere un tono dorado al atardecer, es uno de los conjuntos monumentales más bellos de España: su Plaza Mayor barroca (1729-1755) es considerada por muchos la más hermosa del mundo, las Catedrales (Vieja románica y Nueva gótico-renacentista) son una doble obra maestra, la Casa de las Conchas es el icono del plateresco. Salamanca es Patrimonio de la Humanidad UNESCO desde 1988.

Helmantica: la Salamanca prerromana y romana
El emplazamiento salmantino tuvo un asentamiento prerromano de los vacceos celtibéricos llamado Salmantica o Helmantica, ya documentado en el siglo III a.C. cuando Aníbal Barca tomó la ciudad en 220 a.C. (uno de los antecedentes inmediatos de la Segunda Guerra Púnica). Tras la conquista romana, fue una ciudad de tamaño medio en la Vía de la Plata, la calzada que comunicaba Mérida con Astorga. El testimonio más espectacular de la Salamanca romana es el Puente Romano sobre el Tormes, que conserva 15 de sus 26 arcos originales y aún es transitable. La ciudad romana tenía termas, foros y un trazado regular. Tras siglos de presencia visigoda, fue conquistada por los musulmanes en el siglo VIII pero pronto quedó en la tierra de nadie de la frontera del Duero, prácticamente despoblada durante varios siglos.
La repoblación cristiana y la fundación de la Universidad
La gran transformación de Salamanca llegó en el siglo XII con la repoblación cristiana ordenada por Raimundo de Borgoña, yerno de Alfonso VI. Llegaron a la ciudad gentes de toda la cristiandad europea: castellanos, leoneses, gallegos, francos, portugueses, judíos. Cada grupo construyó su barrio (los «barrios francos» en torno a la actual catedral) y su iglesia. La Catedral Vieja, románica, se empezó a construir en este siglo XII y conserva uno de los retablos más antiguos del mundo (siglo XV).
El acontecimiento decisivo fue la fundación de la Universidad por Alfonso IX de León en 1218. Inicialmente como «Estudio General», Alfonso X el Sabio obtuvo la consagración papal en 1255 (Alejandro IV) y dotó a la institución de prestigio internacional. La Universidad de Salamanca se convirtió en una de las «cuatro grandes» de la Europa medieval junto con París, Bolonia y Oxford. En el siglo XV, la Reina Católica Isabel y los humanistas dieron a Salamanca su edad de oro: aquí enseñaba Antonio de Nebrija, autor de la Gramática Castellana (1492, dedicada a Isabel: «La lengua siempre fue compañera del Imperio»); aquí se discutió la propuesta de Cristóbal Colón antes de viajar a las Indias; aquí los humanistas tradujeron del griego, del hebreo, del árabe.
La Escuela de Salamanca y el Siglo de Oro
El siglo XVI es el siglo de oro de Salamanca. La Escuela de Salamanca, dirigida por el dominico Francisco de Vitoria (c. 1483-1546) desde la cátedra de Prima de Teología, revolucionó el pensamiento jurídico, económico y político occidental. Vitoria y sus discípulos —Domingo de Soto, Tomás de Mercado, Bartolomé de Medina, Luis de Molina— sentaron las bases del derecho internacional moderno (con las célebres Relectio de Indis y Relectio de iure belli, sobre la legitimidad de la conquista de América y la guerra justa), la teoría del valor económico (precursores del marginalismo), la teoría política del consentimiento y muchos otros temas. La Escuela de Salamanca es considerada por muchos la cuna del pensamiento moderno occidental.
En las mismas aulas enseñó el agustino Fray Luis de León (1527-1591), poeta, traductor y profesor de Sagrada Escritura, encarcelado por la Inquisición durante cinco años por traducir el Cantar de los Cantares al castellano. La leyenda dice que tras su liberación, retomó la clase en Salamanca con la frase: «Decíamos ayer…». Hernán Cortés estudió un par de años en Salamanca antes de partir a las Indias. El humanista Juan del Encina, considerado padre del teatro español, también pasó por la Universidad. Salamanca era a comienzos del siglo XVI la mayor universidad de España con cerca de 7.000 estudiantes.
Salamanca barroca y la Plaza Mayor
Tras el siglo XVI dorado, Salamanca entró en la decadencia que afectó a toda España: peste, guerras, despoblación. La gran obra de la Salamanca barroca es la Plaza Mayor, encargada por Felipe V tras la Guerra de Sucesión y construida entre 1729 y 1755 por los arquitectos Alberto Churriguera y Andrés García de Quiñones. Es una plaza cerrada, rectangular, con tres pisos de balcones, un Ayuntamiento al norte y el Pabellón Real al sur, decorada con medallones de personajes históricos y reyes. Está considerada por muchos viajeros como la más bella de España y una de las plazas mayores más perfectas del mundo. La Plaza Mayor de Madrid y la de Salamanca son los dos modelos del urbanismo barroco hispánico.
La Salamanca contemporánea: Unamuno y la Guerra Civil
El siglo XIX trajo decadencia universitaria pero también la modernización con la apertura al exterior. La gran figura de la Salamanca contemporánea es Miguel de Unamuno (1864-1936), filósofo, escritor y rector de la Universidad de Salamanca durante varios periodos. Su famoso enfrentamiento con el general Millán-Astray (cofundador de la Legión) el 12 de octubre de 1936 en el Paraninfo de la Universidad —cuando Unamuno respondió al grito legionario «¡Viva la muerte!» con un discurso histórico que terminaba con las palabras «Venceréis pero no convenceréis»— es uno de los momentos morales más intensos del siglo XX español. Unamuno murió pocas semanas después, en arresto domiciliario.
Hoy Salamanca es una ciudad universitaria en sentido literal: cerca de 30.000 estudiantes sobre una población de 145.000 habitantes. La Universidad sigue siendo la institución central de la ciudad, con sede en el edificio histórico de las Escuelas Mayores (con la famosa fachada plateresca y la legendaria «rana sobre la calavera» que los estudiantes deben buscar). Salamanca fue declarada Patrimonio de la Humanidad UNESCO en 1988 y, en 2002, fue Capital Europea de la Cultura junto con Brujas.
Qué ver en Salamanca: imprescindibles
- Plaza Mayor: barroca (1729-1755), considerada la más bella de España.
- Universidad: fachada plateresca y aulas históricas (con la celda de Fray Luis de León).
- Catedral Nueva y Catedral Vieja: gótica-renacentista y románica, contiguas.
- Casa de las Conchas: palacio plateresco con 365 conchas en la fachada.
- Convento de San Esteban: dominico, con las aulas donde enseñó Vitoria.
- Convento de las Dueñas: con su claustro plateresco.
- Puente Romano: 26 arcos sobre el Tormes (15 originales).
- Casa Lis: Museo de Art Nouveau y Art Decó.
- Cielo de Salamanca: la bóveda renacentista pintada por Fernando Gallego.
- Huerto de Calixto y Melibea: jardín dedicado a la Celestina, con vistas al Tormes.
Preguntas frecuentes sobre la historia de Salamanca
¿Cuándo se fundó la Universidad de Salamanca?
La Universidad de Salamanca fue fundada en 1218 por el rey Alfonso IX de León como «Estudio General». Alfonso X el Sabio obtuvo la consagración papal de Alejandro IV en 1255, lo que le dio prestigio internacional. Es la tercera universidad europea más antigua todavía en activo, tras la de Bolonia (1088) y Oxford (c. 1167), y la primera de España. En 2018 celebró su VIII Centenario. La universidad sigue siendo el corazón de la ciudad: cerca de 30.000 estudiantes (entre los matriculados en el campus principal) frente a una población salmantina de 145.000 habitantes.
¿Qué es la Escuela de Salamanca?
La Escuela de Salamanca fue la corriente intelectual que floreció en la Universidad de Salamanca durante el siglo XVI, dirigida por el dominico Francisco de Vitoria desde la cátedra de Prima de Teología. Vitoria y sus discípulos (Domingo de Soto, Tomás de Mercado, Bartolomé de Medina, Luis de Molina) sentaron las bases del derecho internacional moderno con las célebres «Relectio de Indis» y «Relectio de iure belli» (sobre la legitimidad de la conquista de América y la guerra justa), de la teoría económica del valor (precursores del marginalismo) y de la teoría política del consentimiento. Es considerada por muchos la cuna del pensamiento moderno occidental.
¿Por qué Salamanca es la «ciudad dorada»?
Salamanca recibe el sobrenombre de «ciudad dorada» o «ciudad de la piedra dorada» por la piedra arenisca de Villamayor con la que están construidos prácticamente todos sus monumentos y edificios históricos. Esta piedra adquiere al atardecer un característico tono dorado que ha cautivado a generaciones de visitantes. La cantera de Villamayor (a 5 km de Salamanca) sigue activa hoy, lo que permite restauraciones del centro histórico con materiales idénticos a los originales.
¿Por qué se busca la rana en la fachada de la Universidad?
La rana sobre la calavera de la fachada plateresca de la Universidad de Salamanca (Escuelas Mayores) es la estrella escondida del juego turístico salmantino. Está esculpida sobre uno de los pilares de la fachada como símbolo de la lujuria, recordatorio para los estudiantes de los peligros de los placeres mundanos. La leyenda popular dice que quien la encuentra a la primera tendrá suerte en los exámenes y se casará en el plazo de un año. La fachada (1529) es obra de un anónimo maestro plateresco y es considerada uno de los grandes ejemplos de la arquitectura del Renacimiento español.
¿Quién fue Miguel de Unamuno y qué dijo a Millán-Astray?
Miguel de Unamuno (1864-1936) fue uno de los grandes filósofos, escritores y rectores de la Universidad de Salamanca. El 12 de octubre de 1936, durante un acto académico en el Paraninfo de la Universidad, presidido por Carmen Polo (esposa de Franco) y por el general Millán-Astray (cofundador de la Legión), un legionario gritó el lema «¡Viva la muerte!». Unamuno tomó la palabra y respondió con un discurso histórico defendiendo la razón frente a la fuerza, terminando con las palabras: «Venceréis pero no convenceréis. Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis, porque convencer significa persuadir. Y para persuadir necesitáis algo que os falta: razón y derecho en la lucha. Me parece inútil pediros que penséis en España». Unamuno murió en arresto domiciliario en Salamanca pocas semanas después, el 31 de diciembre de 1936.