La Aljafería de Zaragoza: el Palacio Taifa que Sobrevivió a Mil Años de Historia

Palacio de la Aljafería (Qasr al-Surur)

La Aljafería de Zaragoza es uno de los monumentos más singulares de toda la arquitectura medieval europea. Mandada construir por Al-Muqtadir, segundo rey de la taifa de Zaragoza, en la segunda mitad del siglo XI, es el único palacio andalusí del siglo XI conservado íntegro en Europa. Tras la conquista cristiana de Zaragoza en 1118, sirvió durante seiscientos años como palacio real de la Corona de Aragón. Aquí nació santa Isabel de Portugal en 1271, los Reyes Católicos celebraron Cortes en 1492 e hicieron construir su propio palacio cristiano adosado, los Austrias instalaron en él la sede del Tribunal de la Inquisición de Aragón, y en el siglo XIX fue convertido en cuartel militar. Desde 1998 alberga las Cortes de Aragón. En 2001 fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO como pieza central del Mudéjar de Aragón. Mil años de historia condensados en un solo edificio.

Palacio taifa de la Aljafería de Zaragoza
La Aljafería, el palacio taifa que sobrevivió mil años de historia.

La taifa de Zaragoza: Al-Andalus tras el califato

La construcción de la Aljafería sólo se entiende en el contexto histórico de los reinos taifas, los pequeños emiratos en los que se fragmentó Al-Andalus tras la desintegración del Califato de Córdoba en 1031. Zaragoza —la antigua Caesaraugusta romana, capital del valle medio del Ebro— se convirtió en una de las taifas más prósperas. La gobernaba la dinastía Banu Tuyibi primero y, desde 1039, la dinastía Banu Hud, fundada por Sulayman al-Mustain. La taifa controlaba un territorio enorme: desde los Pirineos hasta el sur de Teruel, con cabeza en Zaragoza, sub-capitales en Lérida, Tudela y Calatayud, y una economía boyante basada en la agricultura del Ebro, el comercio con la Francia franca y los tributos que cobraba a los reinos cristianos del norte.

El segundo de los Banu Hud fue Yusuf Al-Muqtadir bi-llah Abu Ya’far ibn Hud (gobernó de 1046 a 1081), llamado “el poderoso por Dios”. Bajo su largo reinado, la taifa de Zaragoza alcanzó su apogeo cultural y militar. Al-Muqtadir era —como tantos príncipes taifas del XI— un gobernante refinado, mecenas de poetas, filósofos y arquitectos, que cobraba parias a los reinos cristianos vecinos para sostener su corte. Como parte del programa de prestigio de su reinado, encargó la construcción de un palacio extramuros de la Madinat al-Bayda (la “ciudad blanca”, como llamaban entonces a Zaragoza por sus muros enlucidos de cal): un palacio de placer, no defensivo, dedicado a la vida cortesana, los jardines y la poesía. Lo bautizó Qasr al-Surur, “palacio de la alegría”. Posteriormente, el edificio recibiría el nombre derivado del propio Al-Muqtadir: la “Al-Yafariyya” o, en castellano, la Aljafería.

La planta original (1065-1081): un palacio cuadrangular

La Aljafería del siglo XI era un edificio cuadrangular de unos 110 por 80 metros, rodeado de murallas con torres semicirculares en los lados —diseño inspirado en los palacios omeyas sirios, no en los hispanorromanos—. El acceso se hacía por la cara norte. En el interior, alrededor de un gran patio central llamado de Santa Isabel (con estanque, jardín y arquerías polilobuladas en los frentes), se desplegaba el salón del trono y las cámaras palatinas.

La pieza arquitectónica más extraordinaria del palacio era —y sigue siendo— el mihrab octogonal que abría su pequeña capilla privada. Es el único mihrab octogonal de todo el arte andalusí. Cubierto con bóveda gallonada y precedido por arcos polilobulados entrecruzados —los famosos “arcos mixtilíneos” que harían carrera en la arquitectura mudéjar posterior—, el mihrab combina la tradición de los arcos califales cordobeses con el gusto taifa por la sofisticación geométrica casi vertiginosa. Es el ancestro arquitectónico de las yeserías nazaríes de la Alhambra y de los artesonados aragoneses del XIV. En arquitectura andalusí del XI, no hay nada comparable conservado.

La taifa cae: Alfonso I el Batallador (1118)

Tras la muerte de Al-Muqtadir en 1081, la taifa de Zaragoza entró en declive. Las luchas internas, la presión de los almorávides desde el sur y la creciente potencia de los reinos cristianos del norte la fueron debilitando. En 1118, el rey aragonés Alfonso I el Batallador —uno de los más grandes guerreros de la Reconquista, junto al Cid— sitió y conquistó Zaragoza tras un asedio de varios meses. El último rey taifa, Imad ad-Dawla ibn Hud, se retiró con su corte hacia Rueda de Jalón. La ciudad y su palacio pasaron al dominio cristiano.

Alfonso I tuvo el buen criterio de no destruir la Aljafería. La hizo su residencia real cuando estaba en Zaragoza, conservando intacta la estructura andalusí. Es una decisión culturalmente decisiva: si Alfonso I hubiera demolido el palacio para construir otro de gusto cristiano —como pretendían algunos consejeros eclesiásticos—, la arquitectura taifa del XI se habría perdido casi por completo. La Aljafería sobrevivió porque fue habitada continuamente por los reyes aragoneses, y porque cada generación de soberanos prefería ampliarla a destruirla.

Palacio real de Aragón: seiscientos años de historia regia (1118-1700)

Durante seis siglos, la Aljafería fue palacio real de la Corona de Aragón. Pedro IV el Ceremonioso amplió en el siglo XIV el ala oriental del palacio y construyó la Sala Dorada, decorada con yeserías y artesonado mudéjar. Aquí celebró Cortes Generales en 1376. Aquí, en 1271, había nacido Santa Isabel de Portugal, hija del futuro Pedro III, en una habitación que aún se conserva con una placa conmemorativa. Aquí se proclamó rey, en 1412 por el Compromiso de Caspe, Fernando I de Antequera —que pasaba por Zaragoza durante la elección dinástica que cambió la Corona de Aragón.

Pero el episodio más espectacular de la historia cristiana del palacio lo protagonizaron los Reyes Católicos. Entre 1492 y 1503, Fernando el Católico —aragonés él mismo y para quien la Aljafería era su residencia natural cuando visitaba Zaragoza— mandó construir en la planta noble del palacio un palacio cristiano enteramente nuevo, adosado al antiguo taifa. El “Palacio de los Reyes Católicos” —como hoy se conoce esa zona del edificio— incluye la espléndida escalera de honor de planta rectangular, el Salón del Trono con su famoso artesonado mudéjar dorado, la galería de los Pasos Perdidos y varias cámaras privadas con techos artesonados mudéjares de extraordinaria calidad. Es el único palacio de los Reyes Católicos conservado prácticamente íntegro en España.

La decadencia: Tribunal de la Inquisición y cuartel militar (1700-1947)

Con la llegada de los Borbones al trono de España y la Guerra de Sucesión, la Aljafería dejó de ser palacio real. Los nuevos reyes se asentaron en Madrid y la antigua sede aragonesa quedó relegada a funciones secundarias. Durante el siglo XVIII funcionó como sede del Tribunal del Santo Oficio de Aragón, lo que produjo varias reformas internas para adaptarla a usos administrativos y de prisión inquisitorial. Algunas dependencias mozárabes fueron tapiadas, otras se subdividieron, los jardines se redujeron.

El golpe más duro llegó en el siglo XIX. La Aljafería fue convertida en cuartel militar en 1862, función que mantuvo durante casi un siglo. Las modificaciones para cuartel —barracones, almacenes, polvorines, comedores de tropa— destruyeron buena parte de la decoración interior. Durante la Guerra de la Independencia, los Sitios de Zaragoza (1808-1809) habían dañado ya el edificio. La pérdida de patrimonio durante el siglo XIX-XX como cuartel fue considerable. Cuando en 1947 las autoridades empezaron a plantear su restauración, la Aljafería estaba semirruinosa.

Restauración (1947-1998) y nuevo uso parlamentario

La restauración integral del palacio se prolongó durante medio siglo, entre 1947 y 1998. La dirigió principalmente el arquitecto Francisco Íñiguez Almech (1947-1976) y, en su fase final, Ángel Peropadre y Luis Franco Lahoz (1976-1998). El criterio fue científicamente exigente: recuperar las estructuras originales islámicas y cristianas, distinguir claramente las partes restauradas de las auténticas, devolver al edificio su volumetría histórica eliminando los añadidos de cuartel militar. En 1985 fue declarado Monumento Histórico Nacional. En 1987 las Cortes de Aragón —el parlamento autonómico— decidieron ubicar su sede en el palacio una vez terminadas las obras. La inauguración oficial de la nueva sede parlamentaria tuvo lugar en 1998.

El año 2001 corona la trayectoria del monumento: la UNESCO lo declaró Patrimonio de la Humanidad como parte del conjunto del Mudéjar de Aragón, junto con otros monumentos zaragozanos (la catedral de La Seo, el Pilar, San Pablo) y los grandes ejemplos del mudéjar turolense. La justificación de la declaración subraya su singularidad: la Aljafería es la pieza arquitectónica clave para entender la transición entre el arte andalusí del siglo XI y el mudéjar cristiano de los siglos XIII-XV, que define visualmente buena parte del patrimonio medieval aragonés.

La Aljafería hoy: tres palacios en uno

La Aljafería actual permite visitar, en un solo recorrido, tres edificios superpuestos. En la planta baja se conserva el palacio taifa de Al-Muqtadir: el patio central de Santa Isabel con sus arquerías polilobuladas, el mihrab octogonal en su capillita privada, las cámaras adyacentes con yeserías y artesonado original. En la planta noble se accede al palacio cristiano de los Reyes Católicos: la escalera de honor, el Salón del Trono con su techumbre dorada, los artesonados mudéjares del siglo XV. Y rodeándolo todo, las murallas medievales con sus torres semicirculares de tradición omeya. Tres tiempos históricos, tres lenguajes arquitectónicos, un solo edificio. Es uno de los lugares más densos de historia que se pueden visitar en España.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la Aljafería de Zaragoza?

La Aljafería es un palacio fortificado construido en la segunda mitad del siglo XI por Al-Muqtadir, rey de la taifa de Zaragoza. Es el único palacio andalusí del siglo XI conservado íntegro en Europa y, tras la Reconquista, fue durante seis siglos palacio real de la Corona de Aragón. Hoy alberga las Cortes de Aragón y está declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO (2001).

¿Quién mandó construir la Aljafería?

La mandó construir Yusuf Al-Muqtadir bi-llah Abu Ya'far ibn Hud, segundo rey de la taifa de Zaragoza (1046-1081), entre los años 1065 y 1081 aproximadamente. Fue concebida como un palacio extramuros de placer y recreo, no como un edificio defensivo. Su nombre original era Qasr al-Surur (palacio de la alegría); el nombre actual deriva del propio Ya'far ("Al-Yafariyya" = "[el palacio] de Ya'far").

¿Por qué es importante la Aljafería?

Por tres razones: (1) es el único palacio andalusí del siglo XI conservado en Europa, equivalente cronológico de Medina Azahara y previo a la Alhambra; (2) contiene el único mihrab octogonal de todo el arte andalusí, considerado modelo de la arquitectura mudéjar posterior; (3) integra dentro del mismo edificio el palacio musulmán del XI con la espléndida ampliación de los Reyes Católicos (1492-1503), única en España.

¿Para qué se usa hoy la Aljafería?

Desde 1998 alberga las Cortes de Aragón, el parlamento autonómico de la comunidad. Las visitas turísticas son posibles en los días en que no hay actividad parlamentaria. El edificio es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 2001, como parte de la declaración del Mudéjar de Aragón.

¿Quién nació en la Aljafería?

En la Aljafería nació en 1271 Santa Isabel de Portugal, hija del rey Pedro III de Aragón, que sería después reina de Portugal por su matrimonio con Dionís I y, más tarde, una de las reinas medievales canonizadas por la Iglesia católica. Una placa en el palacio recuerda hoy el lugar exacto del nacimiento.

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