Batalla de Bailén (1808): La Primera Derrota de Napoleón en Campo Abierto

Guerra de Independencia (1808)

La batalla de Bailén, librada el 19 de julio de 1808 en los llanos de Bailén (Jaén), fue la primera derrota en campo abierto de un ejército napoleónico desde que Bonaparte tomó el poder en 1799 y una de las mayores humillaciones militares de la Francia imperial. El general español Francisco Javier Castaños, al mando de un ejército de unos 27.000 hombres (muchos de ellos reclutas y milicianos improvisados), rodeó y obligó a la rendición incondicional del cuerpo de ejército francés del general Pierre Dupont de l’Étang, con unos 18.000 soldados de línea, incluidos veteranos de Austerlitz y Marengo.

La carga de los mamelucos (1814) de Goya. El levantamiento del 2 de mayo de 1808 en Madrid.
La carga de los mamelucos (1814) de Goya. El levantamiento del 2 de mayo de 1808 en Madrid.

El impacto de Bailén sobrepasó con mucho el ámbito peninsular. La noticia de que un ejército imperial francés se había rendido con armas, banderas, águilas y todo su material recorrió Europa como un trueno. Napoleón llamó a la guerra española su “úlcera” y reconoció después que fue en España donde comenzó el declive del Imperio. Bailén demostró que los ejércitos napoleónicos no eran invencibles, devolvió la esperanza a las potencias coaligadas y se convirtió en el primer precedente de las grandes derrotas de Napoleón en Rusia (1812) y Waterloo (1815). En España, fue el bautismo de fuego de la resistencia patriótica contra la invasión francesa y el acontecimiento que dio credibilidad internacional a la Guerra de Independencia.

Contexto: la ocupación francesa y el 2 de mayo

Tras los sucesos del 2 de mayo de 1808 en Madrid —el levantamiento popular, la represión de Murat, los fusilamientos del 3 de mayo— y las abdicaciones de Bayona por las que Carlos IV y Fernando VII entregaron la corona a Napoleón, toda España se alzó contra los franceses en un movimiento espontáneo sin precedentes. Las juntas provinciales se constituyeron en las principales ciudades para organizar la resistencia, declararon la guerra a Francia y pusieron en marcha la movilización militar. La Junta de Sevilla, la más poderosa del sur, encomendó al teniente general Francisco Javier Castaños la tarea de organizar un ejército capaz de frenar a los franceses.

Mientras tanto, el cuerpo de ejército francés del general Dupont, con unos 18.000 hombres, se encontraba en Andalucía con la misión de controlar la región, asegurar el paso de Sierra Morena y apoderarse de Cádiz (el mayor puerto atlántico de España y sede de la flota española). Dupont había penetrado en junio por Despeñaperros y había saqueado la ciudad de Córdoba (7 de junio de 1808) en una acción particularmente brutal que incluyó pillaje, incendios y ejecuciones sumarias, lo que levantó todavía más los ánimos de la población andaluza contra los franceses.

Los ejércitos enfrentados

El Ejército de Andalucía de Castaños

Castaños reunió en unas semanas un ejército de unos 27.000 soldados organizados en cuatro divisiones: las del general Teodoro Reding (suizo al servicio de España, la mejor división), Compigny, Jones (con el nombre de su jefe, el marqués de Coupigny) y Peña. Era un ejército heterogéneo: soldados de línea del Ejército Real (veteranos pero escasos), milicias provinciales, voluntarios andaluces sin formación y algunos mercenarios suizos y walones al servicio español. El equipamiento era desigual: buena artillería (sobre todo la batería española del coronel La Cruz) pero infantería irregular con fusiles anticuados y falta de munición.

Lo que tenían era superioridad numérica, conocimiento del terreno, el odio al invasor y la audacia táctica de Castaños, que diseñó un plan de envolvimiento para cortar la retirada de Dupont.

El cuerpo de Dupont

El general Pierre Dupont de l’Étang mandaba un cuerpo de ejército de unos 18.000 hombres, incluyendo tropas de línea francesas veteranas (regimientos que habían combatido en Austerlitz), infantería suiza al servicio francés, caballería dragona y artillería. Contaba también con un enorme tren de bagajes cargado con el botín saqueado en Córdoba: plata de las iglesias, cuadros, joyas eclesiásticas y objetos de valor. Ese tren de bagajes, lento y pesado, fue uno de los factores que paralizaron la movilidad del ejército francés durante la batalla.

Dupont estaba además en una posición precaria: sus líneas de comunicación con Madrid se extendían a lo largo de Sierra Morena, fácilmente cortables por guerrilleros. En julio comenzó a retirarse hacia el norte, hacia Despeñaperros, pero Castaños cortó la carretera y le obligó a buscar otra salida.

La batalla: 19 de julio de 1808

La noche del 18 al 19 de julio, Dupont —que se retiraba hacia el norte— fue sorprendido al encontrar que la división española de Reding bloqueaba la carretera de Despeñaperros a la altura de Bailén. Simultáneamente, la división de Castaños cerraba el camino desde el sur, completando la tenaza. Dupont quedó atrapado entre dos fuerzas españolas en la llanura de Bailén, con sus tropas agotadas por las marchas nocturnas en pleno calor andaluz de julio.

El combate comenzó al amanecer del 19 de julio. Dupont lanzó cuatro asaltos frontales contra las posiciones de Reding, buscando abrir la carretera de Despeñaperros. Todos fueron rechazados. La infantería española, apoyada por la artillería del coronel La Cruz, se mantuvo firme en sus posiciones, y la caballería española cargó con éxito contra los flancos franceses. El calor extremo (más de 40°C en la llanura jienense en julio) fue otro factor devastador: los soldados franceses, con sus uniformes de lana gruesa, sufrían insolaciones masivas, mientras que los españoles, acostumbrados al clima, resistían mejor.

Hacia el mediodía, tras horas de combate, Dupont había perdido más de 2.000 hombres entre muertos y heridos, estaba rodeado, sus tropas estaban desmoralizadas, sedientas y agotadas, y su tren de bagajes impedía cualquier maniobra rápida. A las 14:00 horas, Dupont solicitó un armisticio. Las negociaciones se prolongaron hasta el 22 de julio, cuando Dupont firmó la Capitulación de Bailén: rendición incondicional de todo su cuerpo de ejército, entrega de armas, banderas, águilas imperiales, artillería y el botín de Córdoba. Fue la primera vez que un ejército napoleónico completo se rendía en campo abierto.

La Capitulación de Bailén

Las condiciones establecían que los 18.000 soldados franceses serían repatriados a Francia por mar desde Cádiz. Pero en la práctica esto nunca se cumplió: la Junta Central española, una vez tuvo a los prisioneros, rompió los términos y los retuvo. La mayoría fue trasladada a la isla despoblada de Cabrera (Baleares), donde unos 9.000 soldados franceses fueron hacinados en condiciones inhumanas durante cinco años (1809-1814). Solo unos 3.500 sobrevivieron al cautiverio. El episodio de Cabrera es uno de los más sombríos de la Guerra de Independencia y un precedente de los campos de prisioneros modernos.

Consecuencias: el fin del mito de la invencibilidad napoleónica

Las consecuencias de Bailén fueron enormes, a nivel peninsular y europeo:

  • España: José Bonaparte abandonó Madrid el 1 de agosto de 1808, apenas dos semanas después de la batalla, retirándose al norte del Ebro. La capital española fue recuperada temporalmente por los patriotas. El prestigio de la causa española se disparó en toda Europa.
  • Europa: la noticia de la primera rendición de un ejército napoleónico recorrió las cortes europeas. Austria comenzó inmediatamente a preparar una nueva guerra contra Francia (que estallaría en 1809). La resistencia española inspiró a los movimientos patrióticos de Prusia, Tirol y otras regiones sometidas.
  • Francia: Napoleón se enfureció. Destituyó y sometió a consejo de guerra a Dupont (que pasó años en prisión). Decidió que debía intervenir personalmente en España, cruzó los Pirineos en noviembre de 1808 al mando de 250.000 hombres de la Grande Armée —las mejores tropas de Europa— y retomó Madrid en diciembre. Pero la guerra siguió durante seis años más, convirtiendo España en la “úlcera” que consumió cientos de miles de soldados franceses.
  • Castaños: el general fue aclamado como héroe nacional y recibió los títulos de duque de Bailén y Capitán General. Siguió luchando durante toda la Guerra de Independencia y acabó siendo el militar más condecorado de la primera mitad del siglo XIX español.

Bailén es hoy una pequeña ciudad agrícola de Jaén que conmemora la batalla con un monumento en el lugar del combate, un museo municipal y celebraciones anuales. En la historia militar europea, Bailén marca el principio del fin de Napoleón: la primera grieta en el muro de invencibilidad que el emperador había construido desde Marengo (1800) y que se resquebrajaría definitivamente en Moscú (1812) y Waterloo (1815). Para España, es la prueba de que un pueblo en armas podía derrotar al mejor ejército del mundo.

Preguntas frecuentes

¿Qué fue la batalla de Bailén?

La batalla de Bailén fue un enfrentamiento librado el 19 de julio de 1808 en los llanos de Bailén (Jaén) entre el ejército español del general Castaños (27.000 hombres) y el cuerpo de ejército francés del general Dupont (18.000). Los españoles rodearon a los franceses y los obligaron a rendirse incondicionalmente el 22 de julio. Fue la primera derrota en campo abierto de un ejército napoleónico completo y marcó un hito en la Guerra de Independencia española y en la historia militar europea.

¿Por qué fue tan importante Bailén?

Porque fue la primera vez que un ejército napoleónico completo se rendía en campo abierto desde que Bonaparte tomó el poder en 1799. La noticia recorrió Europa como un trueno: demostró que los ejércitos franceses no eran invencibles. Austria comenzó inmediatamente a preparar una nueva guerra contra Francia. José Bonaparte abandonó Madrid y Napoleón tuvo que intervenir personalmente en España con 250.000 hombres. Bailén marcó el principio del fin del mito de la invencibilidad napoleónica.

¿Cuántos soldados se rindieron en Bailén?

El general Dupont rindió todo su cuerpo de ejército: unos 18.000 soldados de línea franceses, incluyendo veteranos de batallas como Austerlitz y Marengo. Entregaron armas, banderas, águilas imperiales, artillería y el botín saqueado en Córdoba. La Capitulación de Bailén establecía la repatriación a Francia por mar, pero España incumplió los términos: la mayoría de los prisioneros fueron trasladados a la isla de Cabrera (Baleares), donde solo sobrevivieron unos 3.500 de los 9.000 cautivos tras cinco años de cautiverio.

¿Quién fue el general Castaños?

Francisco Javier Castaños Aragorri (Madrid, 1758-1852) fue el teniente general que dirigió el Ejército de Andalucía en la batalla de Bailén. Diseñó el plan de envolvimiento que atrapó al ejército francés entre dos fuerzas españolas en la llanura de Bailén. Tras la victoria fue aclamado como héroe nacional, recibió el título de duque de Bailén y Capitán General, y siguió combatiendo durante toda la Guerra de Independencia. Es una de las figuras militares más importantes de la España del siglo XIX.

¿Qué fue la Capitulación de Bailén?

Fue el acta de rendición incondicional firmada el 22 de julio de 1808 por el general francés Dupont tras ser rodeado y derrotado por el ejército de Castaños. Establecía la entrega de todo el material militar (armas, banderas, águilas, artillería, botín), la devolución del tesoro saqueado en Córdoba y la repatriación de los prisioneros a Francia por mar. La primera rendición de un ejército napoleónico completo en campo abierto fue un golpe devastador para el prestigio de Napoleón.

¿Qué pasó con los prisioneros franceses de Bailén?

A pesar de que la Capitulación prometía la repatriación, la Junta Central española rompió los términos y retuvo a los prisioneros. Unos 9.000 soldados franceses fueron trasladados a la isla despoblada de Cabrera (Baleares), donde fueron hacinados en condiciones inhumanas durante cinco años (1809-1814), sin alimentos suficientes, sin agua y expuestos a enfermedades. Solo unos 3.500 sobrevivieron. El episodio de Cabrera es uno de los más sombríos de la Guerra de Independencia y un precedente de los campos de prisioneros modernos.

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