Acueductos Romanos en España: Segovia, Mérida, Tarraco y Otros

Hispania Romana (s. I a.C. – III d.C.)

Los acueductos romanos en España son uno de los legados más espectaculares de la Hispania Romana y una prueba palpable de la revolución hidráulica que Roma trajo a la Península Ibérica entre los siglos I a.C. y III d.C. Mientras los pueblos prerromanos dependían de pozos, manantiales y agua de lluvia, los romanos llevaron a cada una de sus grandes ciudades hispanas un caudal continuo de agua corriente y limpia a través de canales construidos con una precisión topográfica de centímetros sobre kilómetros. España conserva hoy varios de los mejores acueductos romanos del mundo: el de Segovia, en uso hasta el siglo XIX y todavía en pie a sus 2.000 años; el Acueducto de los Milagros de Mérida; el Pont del Diable de Tarragona; los acueductos de Cádiz, Itálica y Baelo Claudia. Este artículo recorre los principales acueductos romanos conservados en España, explica cómo funcionaban y por qué siguen siendo, dos milenios después, monumentos UNESCO o candidatos a serlo.

Acueducto romano de Los Milagros de Mérida con sus pilares de granito y arcos de ladrillo
Acueducto romano de Los Milagros en Mérida (Emerita Augusta), uno de los mejor conservados de Hispania. Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0).

Cómo funcionaban los acueductos romanos

Un acueducto romano no era —contra la imagen popular— sólo un puente con arcadas. Era un sistema completo de captación, transporte, almacenamiento y distribución de agua, del que las arcadas eran sólo el tramo más visible. El sistema estaba formado por:

  • Caput aquae (cabecera): manantial, río o presa, situado a mayor altura que la ciudad. Para Mérida, los embalses de Proserpina y Cornalvo. Para Segovia, el río Acebeda y la Fuenfría.
  • Specus (canal): un conducto con sección rectangular de unos 0,5 × 1,5 m, normalmente excavado en el terreno o construido en mampostería con cubierta de losas. Iba revestido por dentro de opus signinum (mortero hidráulico de cal y polvo cerámico) que evitaba las filtraciones.
  • Pendiente constante de entre 0,1 % y 0,5 % (entre 1 y 5 metros por kilómetro). Una pendiente excesiva erosionaba el canal; insuficiente, el agua se estancaba.
  • Puentes con arcadas: cuando el canal tenía que cruzar un valle profundo. Es la parte espectacular y conservada (Segovia, Mérida, Tarraco), pero apenas un porcentaje pequeño del recorrido total.
  • Sifones invertidos: en algunos casos, en lugar de puentes, se usaban tuberías de plomo a presión que descendían y subían por valles.
  • Castellum aquae (depósito de llegada): cisterna en la ciudad donde se almacenaba el agua y se distribuía por fistulae (tuberías de plomo) a las fuentes públicas, baños, casas privadas (los más ricos pagaban una concesión) y letrinas.

El Acueducto de Segovia: el más famoso del mundo

El Acueducto de Segovia (siglo I-II d.C.) es el símbolo de la ingeniería romana en la Península. El tramo conservado y visible mide 728 metros en el centro de la ciudad, con 167 arcos en dos pisos y una altura máxima de 28,5 metros sobre la Plaza del Azoguejo. La originalidad técnica de Segovia es que está construido en granito sin argamasa: los sillares se mantienen en posición sólo por encaje y peso, sin mortero. La datación más aceptada lo sitúa en época de los emperadores Trajano y Adriano. El acueducto trae el agua desde el río Acebeda y la sierra de la Fuenfría, recorriendo 17 km. Estuvo en funcionamiento hasta el siglo XIX: nada menos que 1.800 años de servicio continuo. Es Patrimonio de la Humanidad UNESCO desde 1985 dentro del conjunto histórico de Segovia.

Los acueductos de Mérida (Emerita Augusta)

Mérida (Emerita Augusta), capital de la Lusitania y una de las grandes ciudades del imperio en Hispania, conserva tres acueductos romanos, lo que la convierte en un caso único:

  • Acueducto de los Milagros: el más espectacular. Conserva 38 pilares, 73 arcos sobre tres pisos y una altura máxima de 25 metros. Llevaba el agua del embalse de Proserpina (un embalse romano todavía en uso) a la ciudad. Los sillares de granito y los ladrillos rojos forman bandas alternas que crean un efecto cromático único.
  • Acueducto de San Lázaro: del siglo I d.C. Conserva tres pilares de gran altura sobre el arroyo Albarregas. Llevaba agua de un manantial cercano.
  • Acueducto de Cornalvo o Rabo de Buey: traía el agua del embalse de Cornalvo, que sigue siendo Reserva Natural protegida.

El conjunto de Mérida, incluyendo sus acueductos, fue declarado Patrimonio de la Humanidad UNESCO en 1993. Los embalses de Proserpina y Cornalvo (también romanos) siguen abasteciendo de agua a la ciudad y son ejemplos prácticamente únicos en el mundo de presas romanas en uso continuo.

El acueducto de Tarraco (Tarragona): Pont del Diable

El acueducto de Tarraco —capital de la Hispania Citerior Tarraconensis— sirvió a una de las ciudades romanas más importantes de la Península. Su tramo más célebre es el Pont del Diable («Puente del Diablo») o Acueducto de las Ferreres, situado a 4 km al norte de Tarragona. Construido en época de Augusto (siglo I a.C.) o de Trajano (debate académico abierto), conserva 217 metros de longitud, 11 arcos en el piso superior y 25 arcos en el inferior, con una altura máxima de 27 metros. El sistema completo recorría unos 10 km hasta la ciudad. El nombre popular «Puente del Diablo» se debe a una leyenda medieval según la cual el diablo lo construyó en una sola noche. Forma parte del conjunto arqueológico de Tarraco, Patrimonio de la Humanidad UNESCO desde 2000.

Otros acueductos romanos conservados en España

Acueducto de Cádiz (Gades)

Cádiz (Gades), una de las ciudades romanas más antiguas de Hispania, dependía de un acueducto extraordinariamente largo: 78 kilómetros desde los manantiales de Tempul (Sierra de las Cabras) hasta la ciudad. Era el segundo acueducto más largo del Imperio Romano (sólo superado por el Aqua Marcia de Roma). Conserva tramos en buen estado en Los Arquillos de Tempul y otros restos en San Fernando, Puerto Real y Puerto de Santa María. Está documentada incluso una técnica de sifón invertido con tuberías de plomo para superar las marismas.

Acueducto de Itálica (Sevilla)

Itálica, ciudad natal de los emperadores Trajano y Adriano, recibía el agua a través de un acueducto que captaba en los manantiales del aljarafe sevillano. Se conservan algunos pilares aislados y los restos del castellum aquae junto al teatro romano. El sistema se ampliaró bajo Adriano cuando elevó Itálica al rango de colonia.

Acueducto de Baelo Claudia (Cádiz)

La colonia romana de Baelo Claudia, en la actual playa de Bolonia (Tarifa), conserva el trazado completo de su acueducto desde los manantiales de la sierra hasta el castellum aquae situado en la zona alta de la ciudad. Es uno de los pocos casos en que se puede recorrer prácticamente todo el sistema sobre el terreno.

Acueducto de Almuñécar (Sexi Firmum Iulium)

Almuñécar (Granada) conserva uno de los acueductos romanos en uso más largos de España: el Acueducto de la Carrera, del siglo I d.C., todavía abastece de agua de riego al pueblo de Torrecuevas 2.000 años después. El tramo monumental de cinco arcos en La Carrera es uno de los símbolos de la población.

Otros restos

Hay restos significativos de acueductos romanos en Toledo (acueducto romano de Toledo, parcialmente excavado), Calahorra (Calagurris), Termes (Soria), Caparra (Cáceres), Iuliobriga (Cantabria), Numancia (Soria) y muchas otras ciudades menores. La red hidráulica romana en Hispania sumaba probablemente más de 1.000 km de canales en su época de máximo desarrollo (siglos I-III d.C.).

El legado: por qué los acueductos siguen importando

Los acueductos romanos en España no son sólo monumentos arqueológicos: son la prueba de una revolución técnica e ideológica. Roma identificó la disponibilidad de agua corriente con la civilización: una ciudad sin acueducto era, para los romanos, una ciudad bárbara. La cantidad de agua disponible per capita en una ciudad romana —entre 100 y 600 litros por persona y día, según el rango— era superior a la de muchas ciudades europeas hasta finales del siglo XIX. Cuando el imperio cayó, el conocimiento técnico se perdió en gran parte: la mayoría de las ciudades visigodas y altomedievales vivieron del agua de los acueductos romanos sin construir nuevos. Hubo que esperar al siglo XIX para que España volviera a tener una red hidráulica urbana comparable a la de Hispania romana.

Preguntas frecuentes sobre los acueductos romanos en España

¿Cuántos acueductos romanos quedan en España?

España conserva restos significativos de más de una decena de acueductos romanos. Los más espectaculares y mejor conservados son el Acueducto de Segovia, los tres acueductos de Mérida (Los Milagros, San Lázaro y Cornalvo), el Pont del Diable de Tarragona, el acueducto de Cádiz desde Tempul, los acueductos de Itálica, Baelo Claudia (Tarifa), Almuñécar (Granada) y restos en Toledo, Calahorra, Termes, Caparra, Iuliobriga y Numancia. La red hidráulica romana hispana sumaba más de 1.000 km de canales.

¿Cuál es el acueducto romano más antiguo de España?

Los acueductos romanos más antiguos de Hispania se construyeron en época de Augusto (último cuarto del siglo I a.C.), coincidiendo con la fundación de las grandes ciudades romanas peninsulares. El Pont del Diable de Tarragona y los primeros tramos del acueducto de Mérida son candidatos al título de más antiguos. El Acueducto de Segovia, sin embargo, se data más tarde (siglo I-II d.C., en época de Trajano y Adriano).

¿Por qué están construidos sin argamasa los acueductos romanos?

El Acueducto de Segovia es la excepción: sus 167 arcos en granito están construidos sin argamasa, sólo por encaje y peso. La mayoría de los acueductos romanos sí utilizaban argamasa o opus caementicium (hormigón romano) y tenían el canal interior revestido con opus signinum (mortero hidráulico de cal y polvo cerámico) para evitar filtraciones. La elección del granito sin argamasa en Segovia probablemente respondió a la disponibilidad local de piedra y a la mano de obra militar especializada.

¿Cuánta agua transportaba un acueducto romano?

El caudal varía según el acueducto y la población servida. El de Segovia transportaba entre 20 y 30 litros por segundo. Los grandes acueductos de Mérida sumaban un caudal mucho mayor, capaz de abastecer a una ciudad de 30.000-50.000 habitantes con una dotación de 100-600 litros por persona y día (muy por encima de los estándares medievales y modernos hasta el siglo XX). El agua llegaba a fuentes públicas, baños, letrinas y casas privadas que pagaban una concesión.

¿Qué acueductos romanos son Patrimonio de la Humanidad?

Tres conjuntos arqueológicos con acueductos romanos en España son Patrimonio de la Humanidad UNESCO: la ciudad vieja y el Acueducto de Segovia (1985), el Conjunto Arqueológico de Mérida con sus tres acueductos y los embalses de Proserpina y Cornalvo (1993), y el Conjunto Arqueológico de Tarraco con el Pont del Diable (2000). Otros, como Itálica o Baelo Claudia, son Bienes de Interés Cultural.

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