Hay años que pasan desapercibidos en los manuales y que, sin embargo, encienden la mecha de todo lo que viene después. 1482 es uno de ellos: el año en que empezó de verdad la guerra de Granada, en que el reino nazarí se partió en dos con la rebelión de Boabdil contra su padre, y en que la Inquisición recibió el refuerzo que la convertiría en maquinaria de Estado — con un fraile llamado Torquemada entre los nombramientos. Diez años después, aquel engranaje desembocaría en 1492.

Febrero: el golpe de mano de Alhama
La guerra la había abierto Granada meses antes al tomar por sorpresa la plaza fronteriza de Zahara (diciembre de 1481). La respuesta castellana llegó el 28 de febrero de 1482 y fue mucho más ambiciosa: el marqués de Cádiz, en una operación nocturna de escalada, capturó Alhama de Granada — una ciudad rica situada en el corazón del reino nazarí, a apenas una jornada de la capital. El golpe fue tan doloroso que generó uno de los romances fronterizos más famosos de la literatura española, con su estribillo inolvidable: “¡Ay de mi Alhama!”.
El emir Muley Hacén intentó recuperarla con dos asedios sucesivos y fracasó: Alhama, socorrida por los ejércitos castellanos, se quedó como una espina clavada en el centro del reino. Los Reyes Católicos comprendieron que aquella guerra podía ganarse — y que sería larga: haría falta conquistar el reino plaza a plaza.
Julio: el desastre cristiano de Loja
La euforia duró poco. En julio, el rey Fernando puso sitio a Loja con un ejército improvisado y el resultado fue un pequeño desastre: los defensores, mandados por el veterano Aliatar, castigaron a los sitiadores y forzaron una retirada humillante. La lección quedó aprendida: contra las fortalezas nazaríes no bastaban las cabalgadas medievales. Castilla empezó a construir el instrumento que decidiría la guerra: un ejército moderno con artillería capaz de demoler murallas — la fuerza que en los años siguientes iría triturando el reino.
La guerra civil nazarí: Boabdil contra su padre
El mejor aliado de Castilla, sin embargo, trabajaba dentro de Granada. En 1482, alentado por su madre Aixa y el clan de los abencerrajes, el príncipe Boabdil se sublevó contra su padre, Muley Hacén, y se hizo proclamar emir en Granada mientras el padre y su hermano el Zagal conservaban parte del reino. El Estado nazarí afrontó la guerra de su vida partido en dos, y los Reyes Católicos supieron explotar aquella fractura hasta el final: una década alimentando la división mientras conquistaban plaza tras plaza.
La Inquisición cambia de escala
Aquel mismo febrero, lejos del frente, el papa Sixto IV autorizó el nombramiento de ocho nuevos inquisidores para Castilla, entre ellos un dominico prior de Santa Cruz de Segovia: Tomás de Torquemada. El tribunal, nacido en Sevilla en 1480 con dos inquisidores, empezaba a convertirse en la red estatal que Torquemada organizaría como Inquisidor General desde 1483. En paralelo, el papa protestaba por los excesos del tribunal sevillano — y la corona, sencillamente, ignoraba las protestas: el Santo Oficio ya era un instrumento del poder real.
Por qué importa 1482
Visto desde 1492, todo lo decisivo empezó aquí: la guerra que acabaría con al-Ándalus, la fractura nazarí que la hizo posible, el ejército artillero que ganó los asedios y la Inquisición como maquinaria. 1482 es el año en que los Reyes Católicos pasaron de reinar a construir el Estado moderno — con sus luces y sus sombras. La década que va de Alhama a la Alhambra es, probablemente, la más transformadora de la historia peninsular desde el 711.
- La toma de Alhama inspiró el romance fronterizo más famoso de la lengua: "¡Ay de mi Alhama!".
- Cuenta la tradición que Muley Hacén prohibió tocar el tema en Granada, de puro doloroso.
- Alhama estaba a una sola jornada de Granada: una daga clavada en el corazón del reino.
- En Loja, los castellanos aprendieron a las malas que sin artillería no se tomaban fortalezas nazaríes.
- La guerra duraría diez años exactos: de Alhama (1482) a la Alhambra (1492).
- Boabdil se proclamó emir contra su propio padre en plena guerra: el mejor regalo para Castilla.
- Entre los ocho inquisidores nombrados en febrero de 1482 estaba un desconocido prior segoviano: Torquemada.
- El papa Sixto IV protestó ese año por los excesos de la Inquisición sevillana; la corona ignoró la protesta.
Preguntas frecuentes
Comenzó de facto la guerra de Granada: Castilla tomó Alhama (28 de febrero), fracasó ante Loja, y el reino nazarí se partió con la rebelión de Boabdil contra su padre Muley Hacén. Además, la Inquisición recibió ocho nuevos inquisidores, entre ellos Torquemada.
Porque situó una guarnición castellana en el corazón del reino de Granada, a una jornada de la capital, y demostró que el reino nazarí podía conquistarse. Los dos asedios de Muley Hacén para recuperarla fracasaron.
Los nazaríes tomaron Zahara en diciembre de 1481, pero la guerra en serio empezó con la respuesta castellana: la toma de Alhama el 28 de febrero de 1482. Terminó con la entrega de Granada el 2 de enero de 1492.
Un romance fronterizo anónimo que lamenta, desde el punto de vista del rey moro, la pérdida de Alhama en 1482. Su estribillo se hizo proverbial y Byron lo tradujo al inglés en el siglo XIX.
Se sublevó contra su padre y se proclamó emir en Granada, partiendo el reino en dos bandos en plena guerra contra Castilla — una división que los Reyes Católicos explotaron durante toda la década.
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Fuentes
- Miguel Ángel Ladero Quesada, La guerra de Granada (1482-1491) (Diputación de Granada).
- Joseph Pérez, Isabel y Fernando. Los Reyes Católicos (Nerea).
- Romance ¡Ay de mi Alhama! y crónicas de Hernando del Pulgar (fuentes primarias).