La Taifa de Zaragoza y la Aljafería: el Esplendor del Norte de al-Ándalus

Siglos XI-XII

Cuando el Califato de Córdoba se desintegró en la gran guerra civil (fitna) de comienzos del siglo XI, al-Ándalus se fragmentó en una constelación de reinos de taifas. Entre todos ellos, la taifa de Zaragoza brilló con luz propia: fue la gran potencia musulmana del valle del Ebro, frontera septentrional del islam peninsular, refugio de sabios y poetas, y constructora de una de las joyas del arte islámico europeo: el palacio de la Aljafería.

Patio con arcos mixtilíneos del palacio de la Aljafería de Zaragoza, construido por la taifa en el siglo XI
El patio del palacio de la Aljafería de Zaragoza, joya de la taifa de los Banu Hud (siglo XI).

De la fitna a la taifa: los Banu Tuyib y los Banu Hud

Zaragoza —la Saraqusta andalusí— era desde época omeya la capital de la Marca Superior, el bastión que vigilaba a los reinos cristianos del norte. Cuando el califato colapsó tras la muerte de Almanzor y la guerra civil subsiguiente, sus gobernadores dejaron de obedecer a Córdoba: hacia 1018, la familia de los Banu Tuyib convirtió la ciudad en un reino independiente.

En 1039 los sustituyó la dinastía que daría a la taifa su esplendor: los Banu Hud. Reyes como al-Muqtadir (1046-1081), al-Mutamin y al-Mustain II gobernaron un territorio que abarcaba buena parte de los valles del Ebro y del Jalón, desde Tudela y Huesca hasta Calatayud, pagando cuando convenía parias (tributos) a los reyes cristianos para comprar la paz.

Una corte de sabios: matemáticas, filosofía y poesía

Las taifas compensaron su debilidad militar con una intensa rivalidad cultural, y Zaragoza fue de las que más lejos llegó. Al-Muqtadir era él mismo astrónomo y matemático; su hijo al-Mutamin escribió el Libro de la perfección, uno de los grandes tratados matemáticos del siglo XI europeo. Por la corte zaragozana pasaron el filósofo Avempace (Ibn Bayya), nacido en la ciudad, y algunos de los mejores poetas de al-Ándalus.

La Aljafería: el “palacio de la alegría”

El símbolo de aquel esplendor sigue en pie. En la segunda mitad del siglo XI, al-Muqtadir levantó a las afueras de Zaragoza la Qasr al-Surur (“palacio de la alegría”), conocida como Aljafería por su nombre dinástico, al-Yafariyya. Es el único gran palacio de la época de taifas que se conserva, y el mejor testimonio del arte islámico peninsular entre el Califato de Córdoba y la Alhambra nazarí.

Sus arcos mixtilíneos entrecruzados, sus yeserías caladas y su oratorio de mihrab exquisito influyeron en todo el arte posterior, del almohade al mudéjar aragonés. Hoy, tras siglos como palacio cristiano, sede inquisitorial y cuartel, la Aljafería alberga las Cortes de Aragón y es Patrimonio Mundial de la UNESCO como parte del mudéjar de Aragón.

El Cid al servicio de Zaragoza

Uno de los episodios más sorprendentes de la taifa es que su ejército estuvo mandado, durante años, por el héroe castellano por excelencia. Desterrado de Castilla en 1081, Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, entró al servicio de al-Mutamin y de su sucesor al-Mustain II. Durante casi una década defendió Zaragoza frente a Aragón, Barcelona y la taifa rival de Lérida, y de aquellos años como caudillo de tropas andalusíes procede su sobrenombre: sidi, “mi señor” en árabe.

El final: almorávides y la conquista de 1118

La caída de Toledo en 1085 cambió las reglas del juego: los almorávides desembarcaron para frenar a los cristianos y fueron absorbiendo una a una las taifas. Zaragoza, hábil diplomática, fue la última en caer: los Banu Hud resistieron hasta 1110, cuando el imperio norteafricano ocupó la ciudad.

Apenas ocho años después, en 1118, Alfonso I el Batallador conquistó Zaragoza para Aragón, convirtiéndola en capital del reino. La frontera del Ebro, que había resistido cuatro siglos, se desplomó; el islam peninsular ya solo retrocedería, camino del largo epílogo que acabaría en Granada en 1492. La historia completa de aquel mundo fragmentado puede seguirse en nuestra página sobre al-Ándalus.

💡 Curiosidades
  • 📜La Aljafería se llamaba en árabe Qasr al-Surur: el "palacio de la alegría".
  • 📜El rey al-Mutamin escribió uno de los grandes tratados matemáticos del siglo XI europeo, el Libro de la perfección.
  • 📜El Cid Campeador sirvió casi una década a los reyes musulmanes de Zaragoza tras su destierro de Castilla.
  • 📜El sobrenombre "Cid" viene del árabe sidi, "mi señor": así lo llamaban sus tropas andalusíes.
  • 📜El filósofo Avempace (Ibn Bayya), uno de los grandes pensadores del islam medieval, nació en la Zaragoza taifa.
  • 📜La Aljafería es el único gran palacio de la época de taifas que se conserva en pie.
  • 📜Sus arcos mixtilíneos influyeron en el arte almohade, el mudéjar aragonés e incluso en la Alhambra.
  • 📜Hoy la Aljafería es la sede de las Cortes de Aragón y Patrimonio Mundial de la UNESCO.

Preguntas frecuentes

¿Qué fue la taifa de Zaragoza?

Uno de los reinos en que se fragmentó al-Ándalus tras la caída del Califato de Córdoba. Independiente desde c. 1018, dominó el valle del Ebro bajo los Banu Tuyib y los Banu Hud hasta la ocupación almorávide de 1110.

¿Quién construyó la Aljafería?

El rey taifa al-Muqtadir (1046-1081), en la segunda mitad del siglo XI, como palacio de recreo extramuros de Saraqusta. Es el mayor testimonio conservado del arte de las taifas.

¿Trabajó el Cid para la taifa de Zaragoza?

Sí. Desterrado de Castilla en 1081, Rodrigo Díaz de Vivar sirvió como jefe militar a los reyes al-Mutamin y al-Mustain II durante casi una década, defendiendo la taifa frente a Aragón y Barcelona.

¿Cuándo cayó Zaragoza en manos cristianas?

En 1118, cuando Alfonso I el Batallador la conquistó para Aragón, ocho años después de que los almorávides hubieran puesto fin a la taifa (1110). Se convirtió en capital del reino de Aragón.

¿Se puede visitar la Aljafería hoy?

Sí. El palacio, restaurado y declarado Patrimonio Mundial como parte del mudéjar de Aragón, alberga las Cortes de Aragón y está abierto al público en Zaragoza.

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Fuentes

  • María Jesús Viguera Molins, Aragón musulmán (Mira Editores).
  • Bernabé Cabañero Subiza, estudios sobre el palacio de la Aljafería (Cortes de Aragón).
  • Afif Turk, El reino de Zaragoza en el siglo XI de Cristo (1978).