Gaspar Melchor de Jovellanos (Gijón, 5 de enero de 1744 – Puerto de Vega, Asturias, 27 de noviembre de 1811) fue un político, jurista, escritor y pensador ilustrado español considerado la figura más completa de la Ilustración española y uno de los intelectuales más importantes de la historia de España. Magistrado de la Audiencia de Sevilla, ministro de Gracia y Justicia de Carlos IV, preso político durante siete años en el castillo de Bellver de Mallorca y finalmente miembro de la Junta Central que organizó la resistencia contra Napoleón, su biografía atraviesa las tres grandes crisis del siglo XVIII español: la reforma ilustrada, la reacción absolutista y la Guerra de Independencia.

Su obra escrita es extraordinariamente amplia: informes económicos, tratados jurídicos, poesía, teatro, ensayos pedagógicos, memorias, diarios, correspondencia y discursos políticos. Su texto más célebre, el Informe sobre la ley agraria (1795), es una de las grandes obras del pensamiento económico español y una denuncia lúcida de los obstáculos que impedían el desarrollo de la agricultura en España: la concentración de la tierra en manos de la nobleza y la Iglesia, los mayorazgos, las amortizaciones, los baldíos, la falta de educación campesina.
La formación: entre Gijón, Oviedo y Alcalá
Jovellanos nació en Gijón el 5 de enero de 1744, en el seno de una familia hidalga asturiana de larga tradición. Fue educado inicialmente para la carrera eclesiástica: estudió en la Universidad de Oviedo (donde ya destacó por su brillantez) y luego en Ávila, Burgo de Osma y la Universidad de Alcalá de Henares, donde obtuvo el grado de Bachiller en Cánones en 1764. Sin embargo, nunca se ordenó sacerdote: en 1767 fue nombrado magistrado de la Real Audiencia de Sevilla, iniciando una brillante carrera de funcionario ilustrado que lo llevaría, paso a paso, hacia las esferas más altas del poder.
Sevilla: el magistrado y el literato (1768-1790)
Los 22 años de Sevilla fueron decisivos. Jovellanos se integró en el círculo ilustrado sevillano, colaboró en la Sociedad Patriótica de Amigos del País, y emprendió reformas judiciales (reforma de las cárceles, humanización de los procesos penales, abolición de la tortura). Paralelamente cultivó la literatura: escribió poesía neoclásica, la tragedia Pelayo (1769, sobre el héroe de Covadonga) y, sobre todo, la comedia El delincuente honrado (1774), una de las mejores obras del teatro ilustrado español, que plantea un dilema moral moderno: ¿puede la justicia ser injusta?
En Sevilla entabló amistad con Pablo de Olavide, intendente real de la colonización de Sierra Morena (las “Nuevas Poblaciones” de La Carolina, La Carlota, etc.), un proyecto ilustrado de repoblación con colonos centroeuropeos que Jovellanos admiraba pero que acabó trágicamente: la Inquisición procesó a Olavide en 1778 acusándolo de irreligión. Jovellanos, que había asistido al auto de fe de Olavide, quedó marcado para siempre por el episodio.
Madrid: el reformista en la corte (1790-1798)
En 1790, Jovellanos fue trasladado a Madrid como miembro del Consejo de Órdenes Militares. En la capital se convirtió rápidamente en una de las figuras centrales de la vida intelectual y política. Frecuentó la Real Academia de la Historia (de la que fue director), la Real Academia Española, la Sociedad Económica Matritense y los círculos de los principales reformistas borbónicos: Campomanes, Floridablanca, Cabarrús.
En estos años escribió su obra capital: el Informe sobre la ley agraria (redactado entre 1787 y 1794, publicado en 1795), encargado por la Sociedad Matritense. Era un análisis devastador de los males de la economía agrícola española:
- La amortización eclesiástica (una cuarta parte de la tierra en manos de la Iglesia, exenta de impuestos e inalienable).
- Los mayorazgos nobiliarios (tierras vinculadas a perpetuidad a un linaje, imposibles de vender ni dividir).
- Los baldíos comunales (tierras públicas inutilizadas).
- La Mesta (el poderoso gremio de ganaderos trashumantes, cuyo ganado tenía derecho de paso sobre las tierras de cultivo).
- La falta de educación agrícola, de regadíos, de carreteras y de crédito barato.
El Informe proponía la desamortización (venta de las tierras de la Iglesia y la nobleza), la abolición de los mayorazgos, la creación de una red de escuelas agrícolas, la libertad de comercio interior y la inversión pública en infraestructuras. Era un programa que España no aplicaría hasta el siglo XIX (las desamortizaciones de Mendizábal en 1836 y de Madoz en 1855 tuvieron su germen intelectual en este Informe). La Inquisición lo denunció como “peligroso” y su lectura fue prohibida.
Ministro de Gracia y Justicia (noviembre 1797 – agosto 1798)
El 10 de noviembre de 1797, Carlos IV, presionado por su valido Manuel Godoy (que necesitaba temporalmente una cara respetable para su gobierno), nombró a Jovellanos Ministro de Gracia y Justicia. Jovellanos aceptó con ilusión pero se encontró con un gobierno corrupto, dominado por Godoy, y con un rey débil e indiferente.
Durante sus breves nueve meses como ministro intentó reformar la enseñanza universitaria, reformar las cárceles, limitar el poder de la Inquisición, modernizar la justicia y reducir la influencia de Godoy. Fue demasiado para los intereses de los conservadores: en agosto de 1798 fue destituido fulminantemente, sin explicaciones, y desterrado a Asturias. Jovellanos tenía 54 años y creía que su carrera política había terminado.
El preso de Bellver: siete años en Mallorca (1801-1808)
En marzo de 1801, por orden de Godoy, Jovellanos fue arrestado en Gijón sin cargos formales y trasladado a Mallorca, donde pasó siete años prisionero: primero en la cartuja de Valldemossa (tres meses) y luego en el castillo de Bellver, una fortaleza circular del siglo XIV sobre una colina con vistas a la bahía de Palma. Las condiciones fueron duras: incomunicado durante los primeros años, sin libros ni papel, con vigilancia permanente. Godoy temía que el intelectual más prestigioso de España pudiera servir de referencia para la oposición.
Cuando en 1804 le permitieron recibir libros, Jovellanos transformó su cautiverio en un período de escritura frenética. Redactó la Memoria del castillo de Bellver (una preciosa descripción histórico-arquitectónica del edificio, hoy clásica), sus diarios (que se publicarían póstumamente y son una fuente extraordinaria sobre la vida española del siglo XVIII), tratados sobre educación y múltiples cartas. Su Memoria sobre educación pública (1802), escrita en cautiverio, es una de las reflexiones pedagógicas más importantes del pensamiento español.
Jovellanos fue finalmente liberado en marzo de 1808, cuando la caída de Godoy tras el Motín de Aranjuez deshizo a sus enemigos. Tenía 64 años y la salud deteriorada por los siete años de encierro. Tres meses después, Napoleón invadía España.
La Guerra de Independencia y la muerte
Tras la invasión francesa, Jovellanos fue convocado por la Junta Central Suprema que se constituyó en Aranjuez en septiembre de 1808 para dirigir la resistencia nacional. Fue su representante por Asturias y uno de sus miembros más influyentes. Defendió una posición reformista moderada: quería una constitución, pero no una revolución; quería reformas ilustradas, pero no la ruptura radical que proponían los liberales más jóvenes de Cádiz.
La Junta Central se disolvió en enero de 1810 ante el avance francés, sustituida por una Regencia que convocó las Cortes de Cádiz. Jovellanos, enfermo y agotado, no participó directamente en las Cortes (que aprobarían la Constitución de 1812), pero su pensamiento reformista fue una de las principales inspiraciones del constitucionalismo gaditano. Volvió a Asturias en enero de 1810, intentó refugiarse en Gijón y luego en un barco, pero una tormenta lo arrojó contra la costa de Puerto de Vega (concejo de Navia, Asturias). Allí murió el 27 de noviembre de 1811, a los 67 años, agotado, enfermo y fugitivo de los franceses. El intelectual más importante de la Ilustración española moría prácticamente en la miseria, lejos de su Gijón natal.
El legado de Jovellanos
El legado de Jovellanos es inmenso y polifacético. Su Informe sobre la ley agraria anticipó en décadas las reformas que España necesitaba y que solo se ejecutarían parcialmente en el siglo XIX (desamortizaciones, abolición de mayorazgos). Su visión de la educación como motor del progreso —fundó en Gijón el Real Instituto Asturiano de Náutica y Mineralogía en 1794, una de las primeras escuelas técnicas de España— influyó en la reforma educativa liberal. Su defensa de una monarquía constitucional moderada fue el puente intelectual entre la Ilustración borbónica del siglo XVIII y el liberalismo del XIX.
En Gijón, su casa natal es hoy el Museo Casa Natal de Jovellanos, y el principal centro cultural de la ciudad lleva su nombre. En toda Asturias es considerado el hijo más ilustre de la comunidad autónoma. Marcelino Menéndez Pelayo lo llamó «el español más grande de su siglo». Su tumba, en la parroquia de San Pedro de Gijón, lleva un epitafio que él mismo redactó: «Aquí yace el señor don Gaspar Melchor de Jovellanos. Si vuelve a encontrar un amigo de las artes y las letras, llore en esta tumba».
Preguntas frecuentes
Gaspar Melchor de Jovellanos (Gijón, 1744 – Puerto de Vega, 1811) fue un político, jurista, escritor y pensador ilustrado español considerado la figura más completa de la Ilustración española. Fue magistrado de la Audiencia de Sevilla, ministro de Gracia y Justicia de Carlos IV (1797-1798), preso político durante siete años en el castillo de Bellver de Mallorca por orden de Godoy, y miembro de la Junta Central que organizó la resistencia contra Napoleón. Su obra más célebre, el Informe sobre la ley agraria (1795), es una de las grandes obras del pensamiento económico español.
Es la obra capital de Jovellanos, redactada entre 1787 y 1794 y publicada en 1795 por encargo de la Sociedad Económica Matritense. Es un análisis devastador de los obstáculos que impedían el desarrollo de la agricultura en España: la amortización eclesiástica, los mayorazgos nobiliarios, los baldíos comunales, la Mesta y la falta de educación campesina. Proponía la desamortización, la abolición de los mayorazgos, escuelas agrícolas, libertad de comercio interior e inversión en infraestructuras. Anticipó las reformas liberales del siglo XIX y fue prohibido por la Inquisición.
Fue arrestado en marzo de 1801 por orden de Manuel Godoy, valido de Carlos IV, sin cargos formales. Godoy temía la influencia del intelectual más prestigioso de España sobre la oposición. Fue trasladado a Mallorca, donde pasó siete años prisionero en el castillo de Bellver (1801-1808), primero incomunicado y luego con acceso limitado a libros. Fue liberado tras la caída de Godoy en el Motín de Aranjuez de marzo de 1808.
El castillo de Bellver es una fortaleza circular del siglo XIV situada en una colina a 3 km del centro de Palma de Mallorca, con vistas a la bahía. Fue construido por el rey Jaime II de Mallorca y es uno de los pocos castillos circulares de Europa. Jovellanos estuvo preso allí entre 1802 y 1808 y escribió una célebre Memoria del castillo de Bellver con su descripción histórica y arquitectónica. Hoy es un museo y uno de los principales monumentos visitables de Palma.
Jovellanos fundó en 1794 el Real Instituto Asturiano de Náutica y Mineralogía en Gijón, una de las primeras escuelas técnicas de España, dedicada a la formación de marinos, mineralogistas y técnicos. Era parte de su programa pedagógico ilustrado: la educación técnica como motor del progreso económico. El Instituto funcionó durante décadas y es considerado un antecedente de las escuelas técnicas superiores españolas. Hoy la casa natal de Jovellanos en Gijón es un museo y el principal centro cultural de la ciudad lleva su nombre.
Jovellanos murió el 27 de noviembre de 1811 en Puerto de Vega (concejo de Navia, Asturias), a los 67 años, agotado, enfermo y fugitivo de los franceses durante la Guerra de Independencia. Tras la disolución de la Junta Central en enero de 1810, intentó refugiarse en Gijón y luego en un barco, pero una tormenta lo arrojó contra la costa. Murió prácticamente en la miseria, lejos de su Gijón natal. Está enterrado en la parroquia de San Pedro de Gijón con un epitafio que él mismo redactó.