El 2 de mayo de 1808 es la fecha más emblemática de la historia moderna de España. Ese día, el pueblo de Madrid se levantó espontáneamente contra las tropas francesas de ocupación napoleónica, desencadenando una insurrección que se extendería como una mecha por toda España y que conduciría a seis años de guerra devastadora. Los héroes del 2 de mayo —los capitanes Luis Daoíz y Pedro Velarde, la joven Manuela Malasaña, los artilleros del parque de Monteleón— se convirtieron en símbolos eternos de la resistencia popular contra la tiranía.

La jornada culminó con los fusilamientos del 3 de mayo de 1808, cuando las tropas del general Joaquín Murat ejecutaron a centenares de civiles madrileños en represalia. Francisco de Goya inmortalizó ambas jornadas en dos de los cuadros más poderosos de la historia del arte: El 2 de mayo de 1808 o La carga de los mamelucos y El 3 de mayo de 1808 en Madrid. El 2 de mayo se celebra hoy como la fiesta de la Comunidad de Madrid.
Contexto: cómo llegó Napoleón a Madrid
El Tratado de Fontainebleau (1807)
En octubre de 1807, Napoleón firmó con España el Tratado de Fontainebleau, un acuerdo aparentemente técnico para invadir conjuntamente Portugal, aliado de Inglaterra y único incumplidor del Bloqueo Continental. El tratado permitía al ejército francés atravesar el territorio español camino de Lisboa. Pero una vez dentro, las tropas francesas no salieron: bajo distintos pretextos, fueron ocupando silenciosamente Pamplona, San Sebastián, Barcelona y Figueras, y avanzando hacia Madrid. Lo que parecía una alianza se reveló como una invasión encubierta.
El Motín de Aranjuez y las abdicaciones de Bayona
El 17 de marzo de 1808, el Motín de Aranjuez derrocó al impopular ministro Manuel Godoy, acusado de entregar España a Francia, y forzó la abdicación de Carlos IV en favor de su hijo Fernando VII. Napoleón aprovechó la crisis dinástica: convocó a padre e hijo a Bayona (Francia) con el pretexto de arbitrar sus diferencias y, una vez allí, les arrancó la renuncia al trono español en favor de su hermano José Bonaparte (el “Rey Intruso” o “Pepe Botella”). Fueron las abdicaciones de Bayona, un golpe político que dejó a España sin rey.
Madrid bajo el mariscal Murat
Madrid quedó bajo el mando del mariscal Joaquín Murat, cuñado de Napoleón y gran duque de Berg, con más de 30.000 soldados franceses acuartelados en la capital y sus alrededores. La tensión crecía día a día: los madrileños veían cómo las tropas extranjeras se adueñaban de su ciudad mientras su rey legítimo era retenido en Francia. Los únicos miembros de la familia real que quedaban en el Palacio Real eran la reina de Etruria y el infante Francisco de Paula, un niño de 13 años. Su previsible traslado a Bayona sería la chispa que encendió la insurrección.
La jornada del 2 de mayo de 1808
“¡Que nos lo llevan!”: el grito en el Palacio Real
La mañana del lunes 2 de mayo, hacia las 9:00, varias berlinas francesas llegaron al Palacio Real para trasladar a Francisco de Paula a Bayona. La multitud, congregada en la Plaza de Oriente desde el amanecer, vio salir al infante llorando y cortó los tiros de los carruajes. Un cerrajero llamado José Blas Molina Soriano gritó «¡Que nos lo llevan! ¡Traición! ¡Mueran los franceses!». La multitud se lanzó contra la escolta francesa y, en pocos minutos, el enfrentamiento se extendió por todo Madrid como un reguero de pólvora.
El combate de la Puerta del Sol y los mamelucos
Los combates más icónicos tuvieron lugar en la Puerta del Sol, corazón de Madrid. Murat, alertado por los disparos, lanzó contra la multitud a los mamelucos: la caballería egipcia de la Guardia Imperial, con sus turbantes y cimitarras, que Napoleón había traído de la campaña de Egipto. Para los madrileños, ver a aquellos jinetes norteafricanos cargando por sus calles reactivó el imaginario de ocho siglos de Reconquista: muchos creyeron que los franceses habían traído a los moros para someterlos. La respuesta fue feroz: con navajas, cuchillos y tijeras, los madrileños se enfrentaron a los sables de los mamelucos en un combate cuerpo a cuerpo que Goya inmortalizaría seis años después.
Daoíz y Velarde en el parque de artillería de Monteleón
El episodio militarmente más significativo de la jornada ocurrió en el parque de artillería de Monteleón, en la actual plaza del Dos de Mayo del barrio de Malasaña. Los capitanes Luis Daoíz y Torres y Pedro Velarde y Santillán, al mando de una guarnición de apenas un centenar de hombres, desobedecieron las órdenes de no resistir emanadas de la Junta de Gobierno y abrieron las puertas del parque a los civiles que pedían armas. Armaron unos cuantos cañones y, junto al teniente Jacinto Ruiz, abrieron fuego contra las columnas francesas que acudían a sofocar el levantamiento. Resistieron durante casi dos horas contra fuerzas muy superiores.
Velarde cayó de un balazo en el pecho en plena defensa de un cañón. Daoíz, herido en el muslo, siguió dirigiendo a sus hombres hasta que, rodeado, fue acuchillado con bayonetas cuando un oficial francés le ofreció parlamentar. Jacinto Ruiz, gravemente herido, murió semanas después a causa de las heridas. Los tres se convirtieron en los héroes militares por antonomasia del 2 de mayo, y sus estatuas presiden hoy la Plaza del Dos de Mayo en Madrid.
Manuela Malasaña: mito y realidad
Manuela Malasaña Oñoro, una joven bordadora de 17 años, fue fusilada por los franceses durante la represión. La tradición popular —difundida en el siglo XIX por Pérez Galdós en los Episodios Nacionales— cuenta que fue ejecutada por llevar unas tijeras de bordar que los soldados franceses interpretaron como un arma. La investigación histórica más reciente matiza la leyenda (probablemente fue detenida cerca del parque de Monteleón, donde su padre combatía), pero no altera lo esencial: una joven del pueblo murió fusilada por los ocupantes. Su nombre da hoy nombre al barrio de Malasaña, uno de los más emblemáticos del Madrid contemporáneo.
Cronología del 2 y 3 de mayo de 1808
- 09:00 — 2 de mayo. Llegan las berlinas francesas al Palacio Real. La multitud se amotina al ver salir al infante Francisco de Paula.
- 10:00. Los enfrentamientos se extienden por la Puerta del Sol, la calle Mayor y el entorno del Palacio. Murat lanza a los mamelucos.
- 11:00. Daoíz y Velarde toman el parque de artillería de Monteleón y abren fuego con los cañones contra los franceses.
- 13:00. Cae Velarde. Refuerzos franceses convergen sobre Monteleón.
- 14:00. Cae Daoíz, acuchillado con bayonetas. La resistencia organizada cesa.
- 16:00. Murat proclama el bando de represión: todo detenido con arma será pasado por las armas sin juicio.
- Noche del 2 al 3 de mayo. Comienzan los fusilamientos en la montaña del Príncipe Pío, la Moncloa, el Retiro y la Puerta de Segovia.
- 3 de mayo. Las ejecuciones continúan durante toda la jornada. El número de fusilados supera los 400.
Los fusilamientos del 3 de mayo de 1808
La represión ordenada por Murat
La represión fue inmediata y calculadamente brutal. Murat publicó un bando que declaraba que «todo el que sea detenido en la algazara o con armas será pasado por las armas». No hubo juicios, ni defensa, ni registro formal: bastaba con que el detenido llevara un cuchillo, unas tijeras o tuviera las manos manchadas de pólvora. El objetivo era ejemplarizar y doblegar a Madrid mediante el terror, convencido Murat de que un escarmiento rápido pondría fin a cualquier veleidad insurrecta en el resto de España. Calculó mal.
Lugares de las ejecuciones
Durante la noche del 2 al 3 de mayo y las jornadas siguientes, centenares de madrileños fueron ejecutados en varios puntos de la ciudad y sus alrededores: la montaña del Príncipe Pío (el lugar más emblemático, hoy conmemorado junto a la ermita de San Antonio de la Florida), el Retiro, la Puerta de Segovia, los Campos del Moro, la Moncloa y los paredones del Buen Suceso. Las cifras varían según las fuentes: los registros parroquiales de los días siguientes documentan al menos 409 ejecutados y entre 200 y 400 muertos en combate, aunque algunos historiadores elevan el total por encima de los 1.000.
Goya y los cuadros del 2 y 3 de mayo
Seis años después de los hechos, en 1814, con Fernando VII recién restaurado en el trono, Francisco de Goya propuso a la Regencia pintar dos lienzos para conmemorar «las más notables y heroicas acciones de nuestra gloriosa insurrección contra el tirano de Europa». El resultado fueron dos de los cuadros más influyentes de la historia del arte occidental, ambos conservados hoy en el Museo del Prado.
El 2 de mayo de 1808 en Madrid (La carga de los mamelucos)
También titulado La lucha con los mamelucos, este lienzo muestra el momento álgido del combate en la Puerta del Sol: un remolino de caballos encabritados, jinetes egipcios con turbantes blancos y madrileños que los apuñalan con navajas desde el suelo o los derriban a cuchilladas. Es una escena caótica, sin héroes individuales, dominada por el frenesí del combate cuerpo a cuerpo. Goya no idealiza el levantamiento: lo pinta como una carnicería desesperada.
El 3 de mayo de 1808 en Madrid (Los fusilamientos de la Moncloa)
El segundo cuadro es, probablemente, la obra antibelicista más poderosa jamás pintada. En la montaña del Príncipe Pío, iluminado por un gran farol cuadrado, un grupo de civiles espera el disparo del pelotón francés. En el centro, un hombre de camisa blanca —con los brazos abiertos en gesto cristológico— mira al pelotón sin rostro que le apunta. A sus pies yace ya uno de sus compañeros en un charco de sangre. Detrás, otros esperan su turno. Goya elimina toda épica: no hay bandera, no hay gloria, solo el horror puro de la ejecución. Inspiraría directamente a Manet (La ejecución de Maximiliano) y a Picasso (Masacre en Corea, Guernica).
Dónde ver los cuadros hoy
Ambos cuadros se exhiben en la Sala 64 del Museo del Prado (Madrid), muy cerca de la Maja desnuda y la Maja vestida. Son dos de las obras más visitadas del museo. Junto a ellos suele exhibirse el retrato del general inglés Wellington, que liberaría Madrid de los franceses en 1812.
Consecuencias: España se levanta
La noticia de los sucesos de Madrid se extendió por España como un reguero de pólvora. En las semanas siguientes, juntas provinciales asumieron el gobierno en todas las regiones, declararon la guerra a Francia y organizaron ejércitos improvisados. Asturias fue la primera en declarar la guerra formalmente. El 2 de mayo fue el detonante de la Guerra de Independencia (1808–1814), que costaría cientos de miles de vidas pero que demostró que un pueblo desarmado podía resistir al ejército más poderoso de Europa.
Dos meses después, el 19 de julio de 1808, el general Castaños derrotó al ejército francés del general Dupont en la batalla de Bailén (Jaén): la primera derrota en campo abierto de un ejército napoleónico desde que Bonaparte tomó el poder. La noticia conmocionó a Europa. Napoleón llamó a la guerra española su «úlcera» y reconoció años después que fue en España donde comenzó su declive: la Guerra de Independencia inmovilizó a cientos de miles de soldados franceses durante seis años y allanó el camino a la derrota final en Waterloo (1815).
Lugares del 2 de mayo que puedes visitar en Madrid hoy
- Plaza del Dos de Mayo (barrio de Malasaña). En el solar del antiguo parque de artillería de Monteleón. Preside la plaza el monumento a Daoíz y Velarde, con el arco original del parque detrás.
- Monumento a los Caídos por España (Paseo del Prado). Obelisco de 1840 que alberga los restos de Daoíz, Velarde, Manuela Malasaña y otros héroes del 2 de mayo. Custodiado por la Guardia Real.
- Museo del Prado (Sala 64). Los dos cuadros de Goya del 2 y 3 de mayo.
- Ermita de San Antonio de la Florida. Junto a la montaña del Príncipe Pío, lugar de los fusilamientos; el propio Goya pintó sus frescos.
- Puerta del Sol. Escenario del combate con los mamelucos. Una placa en el edificio de Correos lo recuerda.
- Palacio Real. Punto de partida del levantamiento, en la Plaza de Oriente.
Preguntas frecuentes
El 2 de mayo de 1808 el pueblo de Madrid se levantó espontáneamente contra las tropas francesas de ocupación napoleónica. El detonante fue el intento francés de trasladar al infante Francisco de Paula a Bayona, lo que desencadenó combates en la Puerta del Sol y, sobre todo, en el parque de artillería de Monteleón, donde los capitanes Daoíz y Velarde resistieron con unos cañones. Fue el comienzo de la Guerra de Independencia española (1808–1814).
Luis Daoíz y Torres y Pedro Velarde y Santillán fueron los dos capitanes de artillería que, desobedeciendo las órdenes de no resistir, abrieron el parque de artillería de Monteleón a los civiles madrileños y los armaron para combatir a los franceses el 2 de mayo de 1808. Ambos murieron en el combate junto al teniente Jacinto Ruiz y se convirtieron en los héroes militares por antonomasia del levantamiento.
Manuela Malasaña Oñoro fue una joven bordadora de 17 años ejecutada por los franceses durante la represión del 2 de mayo de 1808. La tradición popular, popularizada por Pérez Galdós, cuenta que la fusilaron por llevar unas tijeras de bordar que los soldados confundieron con un arma. Su nombre da hoy nombre al barrio madrileño de Malasaña.
Las cifras varían según la fuente, pero los registros parroquiales documentan al menos 409 fusilados durante la represión y entre 200 y 400 muertos en los combates del día 2, lo que arroja un total de al menos 600 víctimas. Algunos historiadores elevan la cifra por encima de los 1.000 muertos.
Goya propuso pintar los dos cuadros en 1814, seis años después de los hechos, cuando Fernando VII regresó al trono. Los presentó a la Regencia como una conmemoración de las "más notables y heroicas acciones" del levantamiento. Su verdadero propósito iba más allá de la propaganda: El 3 de mayo de 1808 en Madrid es considerado una de las obras antibelicistas más poderosas jamás pintadas, y eliminó toda épica tradicional para mostrar el horror puro de la ejecución.
Ambos cuadros se exhiben en la Sala 64 del Museo del Prado en Madrid, junto a otras obras maestras de Goya como las Majas y la Maja desnuda. Son dos de las obras más visitadas del museo.
El 2 de mayo es el Día de la Comunidad de Madrid, festivo regional que conmemora el levantamiento del pueblo madrileño contra las tropas napoleónicas en 1808. Los actos oficiales se celebran en la Plaza del Dos de Mayo, en el barrio de Malasaña, donde se encontraba el parque de artillería de Monteleón que defendieron Daoíz y Velarde.
El Tratado de Fontainebleau, firmado en octubre de 1807 entre España y Francia, autorizaba al ejército napoleónico a cruzar territorio español para invadir Portugal, aliada de Inglaterra. En la práctica, Napoleón lo utilizó como pretexto para ocupar las principales plazas militares españolas y precipitar la invasión encubierta del país, que desembocaría en las abdicaciones de Bayona y el levantamiento del 2 de mayo de 1808.