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Vida Cotidiana en la Hispania Romana

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La Hispania romana (218 a.C. – 409 d.C.) fue durante más de seis siglos una de las provincias más prósperas del Imperio. Las legiones de Escipión desembarcaron en Ampurias combatiendo a Aníbal y, tras siglos de conquista, Hispania dio a Roma emperadores como Trajano o Adriano, el garum de Gades y el aceite de la Bética que llenaba las ánforas del Monte Testaccio.

La vida cotidiana en ciudades como Emerita Augusta, Itálica o Tarraco combinaba un urbanismo sofisticado —termas, teatros, acueductos, foros— con las modestas casas de campo de colonos y la dura rutina de los esclavos en minas y latifundios.

Fresco romano de un banquete en la Casa del Triclinio de Pompeya, siglo I d.C.
Fresco de un banquete en la Casa del Triclinio de Pompeya (s. I d.C.). Museo Arqueológico Nacional de Nápoles.

Alimentación y gastronomía

La dieta hispanorromana giraba en torno a la tríada mediterránea —trigo, vino y aceite—, con pan cocido a diario en el horno comunal, puls (gachas de harina) para el pueblo y trigo panificado para las élites. El plato más famoso de Hispania era el garum, una salsa fermentada de vísceras de pescado elaborada en las factorías de Baelo Claudia (Cádiz) y exportada a todo el Imperio. En los banquetes se comía reclinado en el triclinium ostras, jamón de cerdo ibérico, caza, huevos, queso, frutos secos y mulsum (vino con miel). Apicio, el gran gastrónomo romano, incluyó decenas de recetas hispanas en su recetario De re coquinaria.

Vivienda y vida doméstica

La domus urbana se organizaba alrededor del atrio con impluvio y del peristilo ajardinado, con mosaicos suelo, termas privadas en las más ricas (como la Casa del Anfiteatro de Mérida) y cubicula (dormitorios) poco amueblados. Los artesanos y humildes vivían en insulae de varios pisos, con alquileres más caros en las plantas altas por el peligro de incendio. En el campo triunfaba la villa rustica, explotación agrícola con pars urbana para el propietario y pars rustica con esclavos, almazara, lagar y graneros. El agua corriente llegaba por acueductos como el de Segovia o Los Milagros de Mérida a fuentes, casas ricas y termas públicas.

Trabajo y oficios

La Hispania romana era un gigantesco motor económico: las minas de Las Médulas (oro), Riotinto (cobre y plata) y Almadén (mercurio) alimentaban al Imperio, movidas por miles de esclavos. En la costa funcionaban factorías de salazón y garum; en la Bética, millones de ánforas de aceite subían el Guadalquivir para llegar a Roma. En las ciudades se concentraban panaderos, tintoreros, fulones, médicos, abogados, maestros (grammaticus), comerciantes y funcionarios imperiales. Los collegia (gremios) organizaban los oficios y las manumisiones permitían que algunos esclavos, convertidos en libertos, acumularan grandes fortunas.

Ocio, fiestas y costumbres

Las termas eran el gran centro social: allí se lavaba, se hacía negocio, se leía y se socializaba por unas monedas. Los anfiteatros de Itálica, Mérida o Tarraco ofrecían combates de gladiadores y venaciones con fieras; los teatros, comedias de Plauto o Terencio y mimos; y los circos, carreras de carros seguidas con pasión. El calendario estaba salpicado de fiestas: Saturnales (diciembre), Lupercales (febrero), Matronales y ludi dedicados a los dioses. El cristianismo, predicado en Hispania ya en el siglo I, acabó sustituyendo en el siglo IV a los viejos cultos tras el Edicto de Tesalónica.

¿Qué comían los hispanorromanos?

Pan de trigo, aceite de oliva y vino como base, más garum (salsa de pescado fermentado), jamón ibérico, ostras, frutos secos, queso y caza. Los banquetes se celebraban reclinados en el triclinium.

¿Qué era el garum?

Una salsa fermentada elaborada con vísceras de atún, caballa u otros pescados, sal y hierbas. Las factorías de Baelo Claudia y Carteia la producían a escala industrial y era el condimento estrella del Imperio.

¿Cómo eran las termas romanas?

Baños públicos con frigidarium (agua fría), tepidarium (templada) y caldarium (caliente), además de palestra para ejercicio y bibliotecas. Costaban una moneda y eran el principal centro social de la ciudad.

¿Qué ciudades romanas destacaron en Hispania?

Emerita Augusta (Mérida), capital de Lusitania, con teatro y acueductos monumentales; Itálica, cuna de Trajano y Adriano; Tarraco (Tarragona), capital de la Tarraconense; y Corduba (Córdoba), capital de la Bética y patria de Séneca.